miércoles, diciembre 20, 2006

VIDA URBANA. Volver a sonreir. Volver a vivir.

Volver a sonreír le costó una media tarde. Estábamos sentados ante una cristalera que daba a una gran avenida. Los cristales se empañaban cuando el halo de nuestra respiración chocaba contra los congelados cristales del escaparate. Afuera llovía, mil y una gotas chocaban contra el vidrio y en desenfrenadas carreras sin rumbo todas iban a morir al suelo, a la acera de hormigón que brillaba ante nuestros ojos. Los paseantes anónimos de la calle no paraban de transitar, en un ir y venir caótico pero constante que no cesaba.

Intenté desde el principio mirarla a los ojos, abrazarla con mi mirada, acariciar su carita de ángel con cada uno de los matices de mi retina. Pero, fueron intentos fatuos, fallidos, sus ojos estaban clavados en el borde de una baldosa o quizás en una de las patas de la mesa de cafetería que compartíamos. Y allí permanecieron durante muchos minutos.

Pasó una hora, quizás dos. Su relato, la cruenta crónica de sus dos últimos años me envolvió por completo, me dejó frío, descolocado, aturdido, noqueado. Cuando terminó de hablar buscó mi mirada; por fin me regaló un instante de aliento. Sobrecogido todavía, sin capacidad de respuesta aún, me levanté y la volví a abrazar. Sus lágrimas, las que antes no habían querido hacer acto de presencia, algo así como permitiéndole unos instantes interminables de entereza para dejar que su desgarrador relato finalizará sin interrupciones, cayeron sobre mi pechera durante unos segundos. Sin más, sin que la escena se volviera insosteniblemente sonrojante para su persona, ella misma se retiró a su asiento y con un pequeño pañuelo secó sus lacrimales enrojecidos.

Y su sonrisa apareció como por arte de magia. Sin parar de evocar, entre risas nerviosas, uno por uno, muchos de los momentos inolvidables pero ya pretéritos de nuestro tiempo juntos en la fábrica, pidió un par de cafés y una buena ración de tarta de chocolate para ella. Siempre fue una golosa, el chocolate la privaba, era una de sus perdiciones. Y Ángel, también fue una de sus perdiciones. Ese mal nacido la amargó la vida durante demasiado tiempo.

Los dos últimos años de Reina habían estado rodeados de malos momentos, de circunstancias adversas y reveses de la vida que le robaron hasta su bien más preciado: su sonrisa. La precipitada muerte de su padre debida a un cáncer terminal no cogido a tiempo, el despido de un trabajo tras otro, el maltrato físico y el trastornó psíquico que la infligió ”su amor”, como ella solía decir (Ángel), durante unos interminables años rodeados de sufrimiento y dolor, ... ¡y yo que sé cuántas cosas más! Reina casi deja de existir.

Había días que no paraba de llorar, lloraba y lloraba hasta que sus lágrimas no existían, hasta que ya desaparecían por completo, pero aun así seguía sollozando pero sin lagrimas. Recuerdo también con amargura y con rabia aquel momento en el que se atrevió a contarme que cuando Ángel la pegaba sin motivo reiteradamente día tras día, un bofetón tras otro, y cuando la pateaba, ya en el suelo, y cuando ella misma sentía que el olor de su sangre impregnaba el poco aire que podía respirar, que en esos instantes no sentía nada, que el dolor dentro de su cuerpo era tan profundo que no sentía, que recibía y recibía golpes y su mirada se nublaba, y creía desmayar, pero no se desmayaba, parecía medio dormida, en un estado de medio duermevela irreal, y que soñaba que flotaba en un mar de nubes y recreaba instantes de cuando era niña y jugaba con Orejitas, su osito de cama, o cuando su difunto padre la arropaba cada noche, a ella y a su hermana, cada noche. Y yo la contestaba para mi, y añadía entre un silencio aterrador demasiado profundo que afligía mi corazón: “y los cantos de sirena te pedían que te rindieras, que reventaras de una vez y todo terminara. Pero la vida, no sé cómo llamarlo, algo muy dentro de ti, en ese momento sublime, malsano espíritu o alma traicionera, un último hálito de aire, te devolvía a la realidad, al olor de la sangre coagulada y al del sudor del macho ebrio de supremacía de poder. Y también regresaba el dolor, ese dolor que mata sólo con nombrarlo, y el sufrimiento terminal, el que avisa de que poco te queda de persona, de corpóreo, que te ruega y te susurra al oído que te dejes llevar y vueles, vueles en llamaradas hacia la nada, hacia la oscuridad. Y la historia se repite, tarde tras tarde, noche tras noche, a veces acompañada de violación vejatoria, de derecho de pernada con sello de propiedad ilimitado. Y regresaban los golpes sin avisar, y las patadas, y tú sigues llorando, llorando sin lágrimas porque ya no te quedan ni tan siquiera lágrimas. Y vuelve Orejitas, y tu padre te arropa, y a tu hermana también, cada noche. Y de nuevo te viola, una y otra vez. Eres suya, sólo suya. Y cada día mueres un poquito más y sigues muriendo lentamente día tras día”.

Cuando nos despedíamos, y aunque entre el gorro de lana y la bufanda sólo se le veía media cara, pude oír como me daba las gracias por ese rato, por la tarde más feliz de su vida en mucho tiempo. Y como añadía, al rato, musitando entre dientes, como en un suspiro, que quería volver a vivir. Y se marchó así, sin más. Y se perdió entre la multitud que aún poblaba la calle como si se tratase de un efímero sueño que se evapora poco a poco en el duermevela del devenir de cada mañana.

“Esa noche lloré yo, con lágrimas, millones de ellas empaparon mi cuerpo deshecho por el dolor. No paraba de revivir dentro de mi cada uno de los momentos que me relataste esa tarde, y tampoco podía dejar de pensar en ti, y en tus lloros sin lágrimas, y en Orejitas, y en tu hermana, y en cuando tu padre os arropaba, cada noche. Maldije una y otra vez no haber leído ese correo electrónico antes. ¡Cariño!, ¡corazón!, ese correo lo tenía en desuso desde hacía mucho tiempo y por eso no lo abrí antes. Ya no sirve de nada. Son burdas excusas, pero mi cabeza no para de rememorar cada instante tuyo de desolación, de agravio, de destrucción. No puedo volver el reloj del tiempo para atrás. Lo siento, llegué tarde. Estuve tarde, pero estuve contigo. Y volví a ver tu sonrisa. Quieres volver a vivir. Y con eso me quedo. ¡Reina, vive y vuelve a volar”!

viernes, diciembre 15, 2006

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. El Mágico Prodigioso. "El imprescindible referente del Barroco".

De Calderón de la Barca.
Con: Jacobo Dicenta, Beatriz Argüello, Cristina Pons, Manuel Aguilar, Jorge Lasanta, Alejandra Caparrós, Sergio de Frutos, Luis Carlos de la Lombana, Rodrigo Poisón y Nicolás Vega.
Escenografía: Ana Garay.
Dirección: Juan Carlos Pérez de la Fuente.
Madrid. Teatro Albéniz. 26 de noviembre de 2006.



Se sirve, esta vez, el genio vasto y proteico de Calderón de una leyenda piadosa, la vida de los mártires Cipriano y Justina como núcleo embrionario del drama, pero pasado por su inventiva fecunda de dramaturgo, el resultado es mucho más que una mera hagiografía y encierra toda la profundidad de la idea, toda la riqueza psicológica y toda la complejidad de la trama de sus dramas filosóficos en una síntesis atinada de concepto, ritual, fiesta y exaltación de los símbolos de la fe, que como correspondía a su época, había que salvaguardar a toda costa.

Respecto a Juan Carlos Pérez de la Fuente, aunque suene a tópico hay que repetirlo una vez más, se ha convertido en un director imprescindible cuya mirada penetrante y cuya peculiar poética escénica otorgan a sus montajes un inconfundible marchamo de calidad que arrastra al espectador a una estimulante experiencia estética. Ya lo dijimos con ocasión del estreno de Pelo de Tormenta, de Nieva, en el que el patio de butacas del María Guerrero se convirtió en un palenque dieciochesco, para dar cabida a todo el colorido y la magia del ceremonial profano; o, en el caso de La visita de la vieja dama, de Dürremnatt, donde el teatro entero, desde los cimientos hasta las parrillas del telar temblaban con los infelices moradores de Güllen ante la mirada implacable de Claire Zachanassian. Ahora, de nuevo, toda la maquinaria escénica, la iluminación, la música, los efectos especiales se aúnan para traer ante el espectador la espectacularidad, los excesos, la orgía, en suma, de la teatralidad barroca en su estado más puro.

Como paradigma mítico la tragedia de Cipriano es la mimesis del sacrificio del héroe; su conversión, ruptura del “orden” establecido -no olvidemos que estamos en Antioquía, en el siglo III, un área de influencia romana-, le acarrea el martirio, siendo dicha conversión el leit motiv principal de la obra. Ahora bien esa conversión no se produce como desenlace de un conflicto íntimo del protagonista en lucha consigo mismo; la resolución de la duda con la que se inicia la obra, con un Cipriano incapaz de encontrar a Dios entre las deidades paganas, se produce por la influencia salvífica de Justina, por su determinación y su firmeza, para resistir el asedio de Cipriano, enamorado perdidamente de ella, y que para seducirla pide ayuda al mismísimo diablo. Y de nada sirven las artes mágicas del maligno con quien Cipriano ha establecido un pacto de sangre, todas sus añagazas van a estrellarse sin hacer mella contra el muro infranqueable del libre ejercicio de la voluntad de Justina, sustentada en su fe inconmovible. Y Cipriano al fin tiene que aceptar su derrota con esta lapidaria y paradójica sentencia: Venciste, mujer, venciste/ con no dejarte vencer.

Salvada la participación coyuntural de Floro y Lelio, pretendientes de Justina, y del contrapunto jocoso de los criados Clarín y Moscón y su lance con Livia, el grueso de la acción descansa sobre los actores que encarnan a los tres personajes principales, Cipriano, Justina y el diablo, diablesa, en esta ocasión. Los tres salen airosos de sus respectivos cometidos: con altibajos Jacobo Dicenta (Cipriano) y Cristina Pons (Justina), un tanto solemne y envarado el primero, reiterativa y un tanto amanerada la segunda; respecto a Beatriz Argüello prefigura una diablesa sibilina y seductora, pródiga de recursos expresivos para incorporar al papel las múltiples facetas de una personalidad demoníaca y perversa mientras que transita con inusitada energía por los cambiantes estados anímicos de su comprometida situación. El versátil espacio escénico de Ana Garay, la iluminación efectista de Gómez Cornejo y los estilizados y fastuosos figurines de Javier Artiñano hacen el resto, dando lugar, en conjunto, a una sorprendente mezcla de barroquismo y modernidad.

Gordon Craig.
27-XI-2006.

miércoles, diciembre 13, 2006

POESÍA. Y el vate volvió a aparecer.

Vagamente recuerdo aquella tarde de marzo de 1997 en el café Manuela. Enrique Valle, el poeta, presentaba su último poemario: “Noé desobediente”. Nos congregamos algunos amigos, muchos amigos, y entre la dureza de sus versos y la oscuridad del café, saboreamos un “bourbon” con agua bien seco.

Pocos recuerdos más tengo de aquella cita. Han pasado ya casi diez años.


Diciembre de 2006. Por la tarde. Madrid. En un autobús de la EMT vuelve a aparecer el poeta. Su pelo blanco grisáceo y sus gafas de acero inoxidable con un soporte para cristales oscuros colocado sobre la montura lo delatan. No puede ser otro. Es él. Me siento a su lado y conversamos: de la vida, del paso de los años, de tiempos mejores ya pasados, de amigos, de la familia, ... y de las obras de Gallardón que pronto acabarán, pero lo que seguro que no terminará tan pronto es el pago de sus facturas, el sangrante goteo de dinero público que llena las arcas de los oligarcas del hormigón.

El breve encuentro se termina con un caluroso abrazo y un apretón de manos en una estación Metro, del Metro de Madrid, ese túnel inmenso, siempre cargado de almas solitarias y de sorpresas. Como la mía y la de Enrique.

Ahora os dejo con la voz del poeta, con sus versos, para que los disfrutéis en soledad, o los recitéis en compañía. ¡Atentos los sentidos!


Y el séptimo día descansemos.

I

Ser impecable
Es ser a pesar de todo
Aunque incomode

II


Ser respetuoso con el enemigo
Es no necesitar más amigo que uno mismo

Acostarse con amantes residuales
Y despertar sin una sola herida

III

Ser fuerte
Es abrir las puertas de la ciudadela
Dejarse conquistar
Y soltar la carcoma de los labios

IV

Ser dios
Es ser el Hombre encadenado a la verdad
Y no decirlo

V

Ser
Puede no ser un monosílabo

VI


Las consecuencias de la Luna
-Dudosa consejera-
Aparecen al cabo de seis renovaciones
Quitándote las rémoras de Luz
Para aumenta sus lunas protectoras

Sospechoso.

Lo mismo no es más que rabia
Pura envidia de dragón frente a San Jorge
O un no sé qué bochornoso
Que me niego a mirarme

Rabia por no estar demasiado loco
Y no ser capaz de molinos y rebaños
Ni de decir “puta” en el currículo
O afilar el gesto cuando conviene

Envidia de los césares
Que a veces tienen razón
Y a veces cuatro hileras de manos
Para agarrar los bastos las espadas las copas
Y los dividendos

Rabia por no estar a bordo del instante
Por haberme quedado con los náufragos de siempre
Que lloran en conserva para no fermentar jamás

Envidia ante los fuertes
Que se conforman con la costumbre
Y viven como dios cuando vive bien
Y encima quieren cruces a cuenta

Envidia y rabia
Mintiendo como testigos
Los mismo de noche que de rodillas
Maquillando su fealdad
Por rabia por envidia por encima de todo

Doble o nada.

En las noches que salen las sarnas
Y el postre arde una eternidad en el estómago
Rodando pasito a pasito por la barbarie
En busca de rozaduras tan de los santos
Habiendo acabado ya de jorobarla
Con el asunto ese de hacerse el glorioso
Más con el pelo que con el amor
Harto de tanto despilfarro
Como una mano no podría imaginar
Entonces
Acontece
Que
Tal vez aparezca la niña de los improvisos
A la espalda de la sonrisa inmóvil
Como perdida por ahí
Y te diga cosas en clave de ruina
En una invitación al epílogo
Con su boquita infectada
Y el porte del alma en cuarentena
Asomará
Volando la fibra más frágil
Y sí no se anda uno con buen pulso
La dichosa luz de las farolas
Puede hacernos cometer errores de primavera
Como besar su herida
Creyendo que las gotas son sudor.

Enrique Valle.

WHISPERS’ GALLERY. Nuevas sensaciones. Basic_B, 2005.

15 San Fermín



martes, noviembre 28, 2006

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. ¡Nasdrovia Chejov!. "Trágicamente divertido".

Espectáculo sobre textos de Antón Chejov.
Con: Isidoro Fernández, José Ramón Soroiz, Teresa Calo, Naiara Arnedo, Eriz Alberdi y Dorleta Urretabizkaia.
Dramaturgia: Alberto Iglesias. Dirección: Fernando Bernués.
Guadalajara. Teatro Moderno. 17 de noviembre de 2006


Muchas compañías de teatro se han visto tentadas por el potencial dramático, tragicómico, de los relatos y de las piezas breves de Chejov, el infatigable satírico de la vida cotidiana de la Rusia profunda, el gran maestro de la ironía, el incisivo analista de la psicología humana. En este mismo escenario del Teatro Moderno, hace unos pocos años -antes incluso de su reforma-, la legendaria compañía madrileña Zascandil puso en escena bajo el título genérico de La boda dos de sus piezas breves más celebradas, una de las cuales volvimos a ver anoche. Y es que la obra de Chejov, como dijo su compatriota Constantin Stanislavsky, es un manantial inagotable de teatralidad.

De los cinco relatos breves que este montaje dramatiza, al menos dos de ellos, La petición de mano y La criatura indefensa, la primera con título homónimo y la segunda con el título de El aniversario, vieron la luz también como piezas dramáticas, lo cual, supongo habrá facilitado la labor de adaptación, trabajo, que en estos dos casos, al menos, tiene su lado positivo y su lado negativo. El positivo es el esfuerzo de síntesis para salvaguardar las líneas esenciales del conflicto; el negativo es que nos priva de las sutilezas y del complejo y articulado desarrollo de la acción dramática de los textos originales.

Si lo que se quiere, empero, es subrayar el lado humorístico de las obras, el efecto parece haberse conseguido, a juzgar por la respuesta del público, que salvada la frialdad del inicio del espectáculo, acompañó con sus carcajadas la mayor parte de la representación. Recursos de la comicidad, no les faltan a estos actores, sobre todo a los que encarnan a los personajes de Misha y de Chejov que exhiben un variado repertorio de recursos de la teatralidad primaria, incluido un nada desdeñable control de la dicción y del gesto.

Ignoro el sentido que tiene llenar el espacio de cajas/bahules de gran tamaño, que invaden prácticamente todo el escenario del teatro, ya de por sí de reducidas dimensiones, que dan sensación de agobio y limitan las posibilidades de movimiento de los actores. Y otro tanto puede decirse del acopio que hacen de instrumentos musicales de cuerda, aunque hay que conceder que los acordes de violín que suenan de fondo en los monólogos de Las tres hermanas en la escena del casting, o el acompañamiento del chelo en el encuentro de los amantes en el parque, al final de El seductor, coadyuvan no poco a resaltar el lirismo de ambas escenas, subrayando respectivamente la emoción que provoca la actuación de la neófita y el desvalimiento y la entrega de la esposa seducida poniendo un contrapunto patético al terrible dilema al que se ve enfrentado Piotr Semiovich.

En fin, un buen trabajo de conjunto que, pese al excesivo afán por conseguir a toda costa la risa del público y su beneplácito, creo que logra mantener a raya, las más de las veces, a los dos enemigos mortales de un humor bien entendido: la caricatura y el histrionismo.

Gordon Craig.
18-XI-2006.

sábado, noviembre 25, 2006

ACTUALIDAD. Manifestación en Madrid de apoyo a las Víctimas del Terrorismo. La revolución silenciosa.

Hoy es 25 de noviembre de 2006, las calles de Madrid se han vuelto a llenar de personas anónimas, miles y miles de personas que en un día infernal, con viento y lluvia, se han lanzado a la calle a apoyar a las Víctimas del Terrorismo y a decir bien alto a ZP y a su Gobierno que deje de negociar con ETA Batasuna.

La revolución cívica silenciosa que está llevando a cabo gran parte de la sociedad española en oposición a una de las legislaturas más oscuras y desastrosas de la Historia de España demuestra que la ciudadanía está madura, y sobre todo que muchos ciudadanos están hartos de su Gobierno y de su Presidente, y que no les queda más opción que salir a la calle y protestar ante la situación de desasosiego y caos que ZP y los suyos han organizado en unos pocos años.

Las personas de la calle, de todas las edades y de toda condición, los curretas y los nuevos ricos, los jóvenes, la tercera edad y toda esa gente madura que vivió la caída del Franquismo, gran parte de la sociedad española, en resumen, exige a su Presidente, porque aunque a ZP le cueste reconocerlo, es el Presidente de todos, o debiera de serlo, que se marche, que ponga fin a este proceso de negociación-claudicación con los terroristas de una vez y que abra los archivos oficiales y deje de poner obstáculos en la investigación judicail, para que se sepa toda la verdad sobre el 11M, atentado tras el cual se convirtió en Presidente.

Hacia mucho tiempo que no surgía un movimiento social de este tipo en España, quizás el Ave Fénix haya resurgido de sus cenizas, y de aquellas manifestaciones que paralizaron el país cuando ETA asesinó vilmente a Miguel Ángel Blanco, en lo que vino a llamarse el Espíritu de Ermua, haya nacido esta revolución cívica que exige: Memoria, Dignidad y Justicia. Estas movilizaciones populares como las que tumbaron a todo un Imperio Napoleónico o a un cobarde y traidor como a Fernando VII, engrandecen a las sociedades en las que nacen, y se recordarán por siglos, nuestros hijos las estudiarán en los libros de texto en unos años. ZP no será menos, también pasará a la Historia, pero estará colocado al otro lado de la heroica y valiente acción de sus ciudadanos, estará al lado de los cobardes, de los traidores, de los hombres más nefastos de la Historia de uno de los países más antiguos del mundo: España.

TEATRO. PORTULANOS. El cuervo Graznador.

PORTULANOS. "El cuervo graznador" por Ignacio García May.

[Columna publicada por El Cultural de El Mundo el jueves 23 de abril de 2006.]

En Tito Andrónico, Shakespeare cuenta la espantosa violación de la joven Lavinia; para que no revele ni escriba el nombre de sus atacantes le arrancan la lengua y le amputan las manos. A pesar de todo, Tito, padre de la muchacha, consigue descubrir la identidad de los violadores. Les mata, les descuartiza, cocina con su carne un pastel y se lo da de comer a su madre, a quien, a continuación, también ejecuta. Estas son las cosas que les gustaban a los espectadores isabelinos, quienes, en la vida cotidiana, disfrutaban además con las ejecuciones públicas y las peleas de perros salvajes contra osos atados a un palo. Su género teatral favorito fue la revenge tragedy, la tragedia de venganza. Curiosamente, cuando los demás convertían estas obras en moda, Shakespeatre decidió abandonarlas y se lanzó a escribir lo que más tarde se ha conocido como “las obras del perdón”, las muy enigmáticas y bellísimas Cuento de invierno y La tempestad. En ellas los protagonistas, gravemente injuriados, renuncian, sin embargo, a alimentar el fuego de la represalia porque han renunciado previamente a la mezquindad que constituye su fuente. Pienso en Shakespeare porque veo los juicios de los etarras y me parece milagroso que los mil crímenes de ETA no desencadenaran un río de venganzas por parte de las familias. Como Próspero y como Hermione, optaron, en su momento, por no echar más sangre sobre sangre. Pero no hay que ser Nostradamus para predecir que, si el presidente sigue manejando esta situación del mismo modo, habrá quien tarde o temprano rompa el pacto y acabe exigiendo su libra de carne en compensación. Tito Andrónico será una broma comparada con eso. Porque podremos perdonar errores, mentiras, incluso delitos. Pero que, en nombre de la vanidad de quedar como único salvador de una patria que en otros aspectos tan poco parece importarle, un gobernante despierte el ansia de sangre en quienes hace mucho decidieron enterrarla, constituye un crimen más indigno que todos los asesinatos de los terroristas juntos.

Ignacio GARCÍA MAY

miércoles, noviembre 22, 2006

PLANETA. Objetivo: plantar mil millones de árboles.

Wangari Maathai, la Premio Nobel de la Paz de 2004, presentó hace una semanas en Nairobi, en torno a la Conferencia de las Partes (formada por 189 países, de entre los que se encuentran 166 de los firmantes del Protocolo de Kioto), que se celebra en la capital keniata, un plan para reforestar el planeta: plantar mil millones de árboles en un año. La iniciativa la apoya el Programa de la ONU para el Medio Ambiente PNUMA que no financiará el proyecto pero recogerá información sobre los individuos y colectivos que se unan voluntariamente a la iniciativa en su página web Web 1 millón de árboles


La Premio Nobel keniata sostiene que las iniciativas medio ambientales de los Gobiernos son lentas y frustrantes, porque los políticos siempre tienen una mejor opción para gastar el dinero que dedicarlo a plantar árboles; sin embargo con una iniciativa como esta, la sociedad civil puede ser la protagonista, plantar un árbol está al alcance de todos y es algo muy simple, y además de está manera, si se logran plantar 1000 millones de árboles, un sexto de la población estará diciendo a sus gobernantes que les preocupa el cambio climático y con ello estará haciendo una declaración política al más alto nivel.

Wangari Maathai, creadora del Movimiento Cinturón Verde, que ha plantado más de treinta millones de árboles en todo África, nos propone formar parte de una pequeña revolución silenciosa que puede detener el cambio climático, que ayudará a reforestar el planeta y que en un futuro permitirá que nuestros hijos puedan disfrutar de muchos paraísos verdes que están al borde de la desaparición.

Yo personalmente, por lo peculiar de mi forma de vida, ya he plantado muchos árboles a lo largo de mi vida, pero como bienvenida a esta iniciativa, junto con mi familia he puesto la primera piedra de una reforestación en toda regla. Una parcela rústica que desde tiempo inmemorial pertenece a mi familia, una explotación agrícola poco rentable, en unos años se convertirá en una pequeña arboleda. Con la disminución de las ayudas agrícolas de la Unión Europea al campo español y ante el creciente precio del combustible, la explotación de esta parcela era insostenible. Ante esta situación no había nada más que ponerse manos a la obra. De momento no son más que treinta plantones, encinas, robles, alcornoques, fresnos y algunos pinos, aunque en primavera esperamos que sean 60. La inversión ha sido muy escasa (protectores para los plantones y barras de sujeción de los mismos), porque los arbolitos los sembramos nosotros de semillas hace un par de años (con lo cual nos salieron gratis), y el trabajo de hacer los hoyos y después poner los plantones se olvida cada vez que vas de paseo por el lugar y ves los arbolitos tan verdes y tan tiesos. Lo dicho amigos, manos a la obra.

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. Barcelona, mapa de sombras. "Confidencias".

De Lluïsa Cunillé.
Con: María José Alfonso, Montserrat Carulla, Nicolás Dueñas, Gustavo Salmerón, Marina Szerezevsky y Walter Vidarte.
Dirección: Laila Ripoll
Madrid. Teatro Valle-Inclán. 11 de noviembre de 2006.

Aquejado de una enfermedad incurable, ya en fase terminal, el anciano protagonista de la pieza que comentamos acuerda con su mujer, septuagenaria también, pasar en casa las pocas semanas que le restan de vida, y convienen en hacerlo juntos y solos, para lo cual tendrán que despedir a tres inquilinos a quienes tienen alquiladas sendas habitaciones en su domicilio de una céntrica calle de Barcelona: un infeliz niño grande de no muchas luces y un tanto sonado, futbolista aficionado y segurata en unos grandes almacenes; una anciana viuda solitaria que malvive de recuerdos y de los magros emolumentos que recibe por unas clases particulares de francés y una avispada joven inmigrante argentina que se gana la vida como cocinera en un restaurante.

La obra está articulada en cuadros sucesivos que corresponden a cada uno de los encuentros que Él y Ella (marido y mujer) mantienen alternativamente con los inquilinos para comunicarles su decisión e invitarles a que abandonen de inmediato las habitaciones que han venido utilizando como residencia. Tras las cuatro paredes donde cada uno de estos singulares huéspedes esconde su soledad y su fracaso y debido a las especiales circunstancias que concurren en esas conversaciones, se crea una estimulante atmósfera de confianza y de sinceridad propicia a la confesión íntima y a la confidencia. Las pequeñas o grandes traiciones, las aspiraciones insatisfechas, las heridas del tiempo, la inaplazable necesidad de ternura o los más inconfesables secretos de los personajes terminan por aflorar a medida que se van superando los obstáculos que lo impedían: el miedo, la inseguridad, o la inveterada estrategia de los humanos de cultivar, en sus relaciones con el prójimo, el juego de las apariencias.

Nos obliga la autora al siempre difícil ejercicio de mirar, detenida y reflexivamente, y disfruta jugando con el espectador, poniéndole pequeñas trampas que inducen a interpretaciones erróneas del comportamiento de un personaje, de sus motivaciones, de sus intereses, etc., hasta que un cambio de perspectiva nos abre los ojos a una faceta desconocida hasta ahora, a una realidad distinta, viniendo al final a confirmarnos que nada es lo que parece. Por lo demás, Luïsa Cunillé no abandona las distancias cortas, que domina a la perfección, la atmósfera intimista y un tanto opresiva que impregna la mayoría de sus tramas; y una visión pesimista –y hasta torturada-, de la realidad, con una galería de personajes solitarios, inadaptados, y con los escenarios poblados de inhóspitos descampados, fondas de estación, cuartuchos de hotel, o como en este caso habitaciones de una casa familiar, cuartos no menos desangelados que aquellos y metáfora, quizá, del aislamiento y la incomunicación.

El montaje satisface plenamente las exigencias del texto. La escenografía esmerada y detallista, y la distribución de los espectadores en torno a un escenario central, reconvertido con mínimos cambios de iluminación y elementos de atrezzo en los distintos aposentos donde se desarrolla la acción, acrecienta esa perspectiva poliédrica a la que hacíamos referencia. La dirección es rigurosa y acertado, sin excepciones, el trabajo de los actores, destacando un tanto la labor de dos veteranas y experimentadas actrices como son María José Alfonso y Montserrat Carulla, a las que no tenemos muchas oportunidades de ver sobre los escenarios, y la de Walter Vidarte, en una ajustada versión de la entereza y de la lucidez con la que muchos ancianos luchan contra la enfermedad y contra la muerte en esa triste e incierta postrera etapa de nuestra existencia.

¿Abren esas ironías explícitas en boca de uno de los personajes de la obra sobre la destrucción de algunos símbolos emblemáticos e intocables de la cultura catalana, como el Gran Teatro del Liceo, el Paseo de Gracia o la Sagrada Familia, o la referencia a la clamorosa y multitudinaria manifestación de alegría con que acogió el pueblo de Cataluña la “liberación” de Barcelona por las tropas franquistas, hecha en el momento final y culminante de la obra, la perspectiva de una nueva etapa de sátira social o política en la producción teatral de Luïsa Cunillé?

Gordon Craig.
13-XI-2006.

jueves, noviembre 16, 2006

CINE. LA OTRA MIRADA. "Todos los hombres del rey".

[Hoy estrenamos una nueva sección dedicada al cine de actualidad. Otros ojos, una mirada nueva nos va a intentar abrir de par en par las puertas del Séptimo Arte desde otra perspectiva, preñada de referencias a los grandes maestros, a los creadores del cine con mayúsculas. Desde aquí le deseamos toda la suerte del mundo y le damos una afectuosa bienvenida. A los lectores, decidles sin más, que a partir de hoy van a tener a su disposición las palabras, los apuntes de una verdadera amante del cine sobre los estrenos más actuales de la cartelera.]

Todos los hombres del rey, es una película muy recomendable, sobre todo para los amantes del cine. Se trata de una historia que está ambientada en Louisiana, en los años 30. El “film” está lleno de referencias cinematográficas. Una de las cosas que sobresale de la cinta son las interpretaciones de sus protagonistas, en concreto la actuación de Sean Penn; está magnifico haciendo el personaje de Willie Stark: un hombre de la calle aspirante a Gobernador del Estado. Cuando ves a Sean Penn, en “Todos los hombres del rey”, te parece estar viendo a Robert De Niro, en el papel de Al Capone, personaje de la gran película “Los Intocables de Elliot Ness”, de Brian de Palma. En la película también destacan los secundarios, como el personaje del conductor de Willie Stark, que no será hasta el final donde nos muestre cómo es realmente.

Como decía es una película repleta de referencias a otros largometrajes, tiene planos que nos recuerdan a “Ciudadano Kane”, como una de las apariciones de Stark dando uno de sus discursos. Algunos planos están compuestos como calcamonías de imágenes que aparecen en la película “El sueño eterno” de Howard Hawks. Por ejemplo un plano detalle del morro del coche donde destacan los faros del mismo, plano que también fue imitado por Martin Scorsese en “Taxi Driver”.

A la película no le falta por supuesto el papel de la chica mala, en este caso interpretado por Kate Winslet, que hace una aparición fulminante pero que impacta al espectador. Su actuación le da un aire a Gilda, sobre todo por el peinado, pero aún con esas todos sabemos que “nunca habrá otra mujer como Gilda”.

Una de las cosas que destaco de esta película, es el homenaje que el director (Steven Zaillian) hace al maestro Alfred Hitchcock, a su largometraje “Vértigo”, el plano en cuestión es el paseo de Kim Novak y James Stewart por el bosque, la estética que compone el plano simula estar viendo a Madeleine y Scottie, en lugar de a dos de los personajes de “Todos los hombres del rey”.

Dejando las referencias cinematográficas, que son muchas, a un lado, la película habla del comportamiento del ser humano, de cómo un hombre empieza en el barro y sube hasta lo más alto.

C. S.
16/11/2006

lunes, noviembre 13, 2006

VIDA URBANA. Barcelona, mapa de sombras y Mari Cruz.

El otro día asistí a la representación de la obra de Luisa Cunillé: “Barcelona, mapa de sombras”. La reseña de la obra, la de verdad, no tardará en llegar a Whispers de la mano de Gordon Craig en unos días. Pero el opresivo ambiente creado por el texto de la catalana coincidió con un breve pero intenso encuentro con una vieja amiga, Mari Cruz.

Hacia tiempo que no hablábamos, que no compartíamos un generoso café, ni que nos devolvíamos una llamada telefónica porque quizás ninguno de los dos ya sabía de quién había sido la última. El caso es que nos encontramos a la salida de unos grandes almacenes, una tarde lluviosa y gris del mes de noviembre. Encontré a Mari Cruz muy desmejorada, venía prácticamente sin maquillar, con el pelo como estropajoso y mal peinado, con más arrugas en la cara de las que debiera por su edad, y su sonrisa, su deliciosa sonrisa de siempre prácticamente había desaparecido de su rostro. Y, ¿cómo no iba a desaparecer la sonrisa de una persona a la que la preocupa el precio del champú? Eso me dijo entre muchas otras penalidades: “¿Cómo podía ser tan caro un bote de champú? Hasta ahora no me había parado a pensarlo, pero es que es carísimo”. La vida no le estaba sonriendo, y perdonen lo inapropiado de la expresión hoy, y hasta algo tan insignificante como el precio de un champú le estaba robando el sueño, y, por qué no en cierto modo, la vida.

El matrimonio protagonista de la obra de Cunillé, dos ancianos, despiden a los inquilinos que viven de alquiler con ellos en su hogar, porque el marido se está muriendo y quiere fallecer en soledad. La obra nos ofrece varios encuentros entre los abueletes y sus inquilinos, y estos cuadros se convierten en verdaderos momentos íntimos de sinceridad y complicidad que aprovechan cada uno de los personajes para sacar de dentro de si mismos hasta lo más inconfesable de su ser.

El otro día mi fugaz encuentro con Mari Cruz se pareció mucho a cualquiera de estos cuadros descritos por la Cunillé. La única diferencia con la ficción radicó en que yo asistí a un monólogo sin fin, pero que me dejó con un sin sabor por dentro que todavía perdura en mi, y en la obrita el diálogo fue mutuo. A veces este tipo de situaciones suponen una verdadera cura de humildad para uno. Por un lado ves a cara de perro lo cruda que puede llegar a ser la vida, por otro empiezas a valorar de otra manera lo que te rodea, todas esas grandes y pequeñas personas y cosas que por su cotidianidad en tu entorno no valoras todo lo debido.

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. El chico de la última fila. "El profesor en su laberinto"

De Juan Mayorga.
Con: Ramón Barea, José Tomé, Carlos Jiménez-Alfaro, Ignacio Jiménez, Luisa Pazos y Natalie Pinot.
Ur Teatro. Dirección: Helena Pimenta.
Espacio sonoro: Eduardo Vasco. Iluminación: Miguel A. Camacho.
Madrid. Festival de Otoño. Círculo de Bellas Artes. Sala Fernando de Rojas.



“Iluminar el mundo o extender la confusión”, he ahí la cuestión. Ese podría ser, en versión actualizada de la clásica disyuntiva hamletiana, y elevado a criterio para distinguir entre la buena y la mala literatura, el lema o divisa de ese moderno caballero andante que encarna Germán, el protagonista de la obra que comentamos, dispuesto a entablar desigual batalla contra los molinos de viento de la ignorancia y de la desidia en las aulas. Y es que Germán, en esta última pieza de Juan Mayorga, es un profesor de Lengua y Literatura de Bachillerato embarcado en la tarea imposible, en el empeño quijotesco, de descubrir a sus alumnos los arcanos de la escritura e iniciarlos en los rudimentos del análisis de las obra literaria.

Y es el caso, que una tarde, entre el montón de redacciones anodinas e insulsas que está corrigiendo, descubre en la de Claudio, la prosa de un alumno dotado de un dominio poco corriente del uso del lenguaje y que, además, parece interesado en la escritura. Sorprendido y halagado, como se siente todo profesor cuando descubre en alguno de sus alumnos una predisposición especial por su asignatura, le anima a seguir escribiendo, alentando el estímulo inicial que lleva a Claudio a penetrar en la intimidad de la familia de su amigo Rafa, y de cuyas interioridades se va nutriendo el relato, en una escalada de “voyeurismo” malsano que acabará contaminando a Germán y a su propia mujer, Juana, confidente y cómplice de sus desafueros.

A través de las sucesivas entregas de Claudio y las correcciones y apostillas de Germán se ordena el “relato” y se construye la pieza misma, mediante un sutil juego dramático en el que Mayorga se las ingenia para incardinar en la historia “fingida” los elementos de la historia “real” y hacer que avancen simultáneamente, alimentándose la una de la otra, enlazadas en una curiosa unión simbiótica. Mientras, Germán, cada vez más envanecido con el trabajo de Claudio, le presiona para que prosiga su indagación tanto en el ámbito teórico como en el turbulento universo de sus recién descubiertas emociones.

Helena Pimenta y José Tomé, responsables de la dirección y de la puesta en escena sortean con brillantez las dificultades que encierra el texto. El ritmo vertiginoso que imprimen a la acción, la agilidad del movimiento escénico y la cambiante delimitación de espacios se adecuan a la extraordinaria libertad compositiva de la obra, sin que las permanentes transiciones entre los distintos planos de la narración, terminen por resultar fatigosas por su reiteración. Pero el mayor acierto está en haber soslayado el lastre que para el desarrollo de la acción pudieran llegar a constituir las constantes reflexiones de Germán en torno a cuestiones teóricas sobre el proceso de escritura o sobre la relación entre la vida y la literatura. Germán (espléndido Ramón Barea, pletórico de recursos y de energía) interioriza el concepto y lo traduce a vivencias genuinas convirtiéndolo en materia dramática, y las diferentes fases del conflicto con Claudio, o los rifirrafes con su mujer, poseen siempre un dimensión humana más allá de la mera disquisición académica.

El resto del elenco no está menos acertado y diligente que Barea, aunque sus papeles no tiene tantas oportunidades de lucimiento, excepción hecha de Carlos Jiménez-Alfaro (Claudio) que está convincente en la réplica y resuelve con solvencia su nada fácil cometido. En conjunto el espectáculo funciona bien, aunque observamos algunas dificultades para arrancar las carcajadas del público, que no esperaba quizá la parodia o el tono jocoso de muchas situaciones; los actores transitan con soltura del registro cómico al serio cuando la acción lo requiere, y nos proporcionan momentos de gran intensidad dramática y de acendrado lirismo, todo hay que decirlo, con el acertado subrayado ocasional de la música de Eduardo Vasco o los efectos de una iluminación contrastada y efectista.

Gordon Craig.
4-XI-06.

viernes, noviembre 10, 2006

BLOGUEROS. Sir Hannofer el Maligno ha vuelto.

Sir Hannofer el Maligno está de vuelta. Con un “blog” con un diseño totalmente nuevo y con tres “posts” de altura, como regalo de bienvenida, Sir Hannofer ha regresado al loco mundo del hiperespacio con muchas ganas y para ofrecernos un sitio de calidad, dónde encontraremos inteligentes y siempre muy sugerentes “apuntes” sobre libros, cine y sobre tantas otras cosas y sobre todo sobre música.


Los que disfrutamos en persona de Sir Hannofer, los que tenemos el gusto de conocerlo, y los que podemos compartir unas copas con él, de sobra sabemos de su buen hacer y de lo que representa “tener” un amigo, pero el resto de mortales os vais q tener que conformar con el testimonio de los “apuntes”malignos de su blog. ¿Quién dijo qué la vida es justa? Visitad su “blog” y ya me contaréis.

No quería desaprovechar la oportunidad que en esta ocasión me viene al pelo, al dejar constancia de que “Tribulaciones de un borracho con mala leche”, el Blog de Sir Hannofer, vuelve a tener vida, y desde aquí dar la enhorabuena a Sir Hannofer y Helena por la buena nueva que han compartido con nosotros esta pasada semana. De corazón, mucha suerte.

Sir Hannofer

TEATRO. El portero. "La amenaza del otro".

De Harold Pinter.
Dirección: Carles Alfaro.
Con: Enric Benavent, Luis Bermejo y Ernesto Arias.
Madrid. Teatro de La Abadía.



Acaba de cumplirse un año de la concesión del Nobel de Literatura a Harold Pinter, y este espectáculo, producido por el Teatro de la Abadía, constituye un merecido homenaje al más importante dramaturgo inglés vivo y al más influyente, quizá, de la segunda mitad del siglo XX, y cuya obra, curiosamente, ha brillado por su ausencia en nuestras carteleras. Bienvenido sea, pues este montaje, riguroso y ejemplar, por cierto, de una de sus piezas largas más representativas.

El propio Pinter tiene dicho que le resulta difícil explicar qué pasa en sus obras y ello no es ninguna “boutade”, ni una salida de tono para acallar las típicas preguntas impertinentes de entrevistadores frívolos. Como de muchas de las más celebradas piezas del teatro del absurdo, de cuya poética sus obras son tributarias, no resulta exagerado decir que carecen de argumento, en el sentido convencional del término, aunque no dejen de plantear, como aquellas, situaciones conflictivas y desarrollar una verdadera acción dramática. La obra que comentamos, El portero, (o El cuidador, como han traducido algunos, The caretaker, en inglés original) no escapa a esta caracterización. Sin proporcionarnos apenas antecedentes de los personajes, el autor nos permite, por así decirlo, que nos asomemos a un momento de sus vidas, para, enseguida abandonarlos a su suerte sin que sepamos qué va a pasar después, qué camino van a tomar o en qué van a parar los deseos, inquietudes, o afanes de cada uno de ellos, a cuyo conocimiento hemos tenido acceso durante el breve lapso de tiempo que la obra desarrolla.

El desvalido y torturado Aston, su hermano Nick, desenvuelto y vividor pero no menos desequilibrado e imprevisible que él, y un anciano mendigo, Davies, acogido temporalmente por el primero, constituyen los únicos personajes de la obra. El lugar, un sórdido y destartalado apartamento atiborrado de enseres inútiles y que pareciera la guarida de uno de esos enfermos aquejados del extraño complejo de Diógenes; la lluvia inclemente que golpea contra la ventana y que acentúa la atmósfera de soledad e incomunicación en la que viven sus moradores, y una interminable cháchara, las más de las veces tópica, sobre asuntos de la más estricta cotidianidad. Tales son los mimbres con los que teje Pinter este drama insólito, inquietante, sobre la difícil tarea de vivir, sobre la desconfianza, sobre la amenaza que para nuestro menguado universo de certidumbres supone la presencia del otro, de los otros, y sobre la línea de defensa, hecha de palabras, de silencios, de insinuaciones y de medias verdades, que erigimos frente a esos otros, para intimidarlos, para someterlos a nuestra voluntad o simplemente para blindar nuestro estatus, nuestros pequeños privilegios, ínfimas prerrogativas, a veces, de una existencia anodina y vulgar.

Montaje sobrio, que nos retrotrae a la esencia del teatro de texto, servido con extremada maestría por el director y por los actores, que hacen gala de una extraordinaria madurez artística. Y monta tanto Ernesto Arias (Nick), como Enric Benavent (Davies), dando vida a un tipo extraño y un tanto chulesco, sin oficio ni beneficio, de carácter irascible y reacciones inesperadas, el primero, y a un pobre diablo, anciano, miserable y desconfiado, maltratado por la vida y que trata de mantenerse a flote mientras conserva un último reducto de dignidad, el segundo. Respecto a Luis Bermejo crea, con Aston, uno de los mejores personajes de su carrera: su movimiento, ademanes y gesticulación son los de un enfermo mental, una especie de autista incapaz de relacionarse con los demás, de coordinar sus ideas y de articular coherentemente sus pensamientos; de natural bondadoso, es una criatura frágil y vulnerable, víctima de sus obsesiones y presa fácil de la malevolencia y de los abusos de los demás personajes.

El resultado es un cuadro desolador, revela el vacío de unas vidas carentes de ambición y de un proyecto de futuro, el devenir inocuo de unos seres derrotados, que parecen haber renunciado a buscar algo que dé sentido a su existencia, y transmite una insoportable sensación de angustia y desasosiego.

Gordon Craig.

El portero. Teatro de la Abadía.

sábado, noviembre 04, 2006

ARTE. Basic_B. “Fugacidad. Las mariposas sólo viven un día".

Basic_B vuelve a la carga y nos muestra una pequeña selección de sus últimos trabajos, en su segunda exposición en Guadalajara. La sala de exposiciones del estudio de Laura Domínguez (C/ Marqués de Santillana 1C, Guadalajara. 949210228) muestra al gran público la última apuesta pictórica de Basic_B desde el 1 de noviembre al 31 de diciembre de 2006.



Fugacidad, las mariposas sólo viven un día”, da título a la muestra, y cómo explica Basic_B la elección del título no es gratuita: “las mariposas sólo viven un día, el ser humano vive más, pero, ¿cuanto más disfruta?”. Quizás esta frase por si sola constituya una declaración de intenciones del momento actual de su pintura, y porqué no, del momento vital por el que atraviesa la propia Basic: el replanteamiento de los conceptos vitales de la existencia y la certeza de la fugacidad de la vida del individuo. Y tomando como referencia esta breve premisa se puede vislumbrar del discurso de Basic una crítica en profundidad al devenir diario de una sociedad caótica como la nuestra que no se para a pensar que el tiempo pasa y gran parte del mismo se pierde en vaciedades. La elección de la mariposa y su efímera existencia nos recuerda por un lado que la vida está para vivirla con intensidad y quizás también se trate de un guiño a las pequeñas cosas, a las realmente importantes, al utilizar como elemento compositivo un insecto tan a todas luces insignificante, no por ello hermoso y sugerente, como es una mariposa.




El fragmento de 1984 de George Orwell que acompaña el programa de la exposición: “Despiertos o dormidos, trabajando o comiendo, en casa o en
la calle, en el baño o en la cama, no había escape. Nada era
del individuo a no ser unos cuantos centímetros cúbicos dentro
de su cráneo..." refleja que Basic todavía encuentra una salida para todo este desaguisado que se ha formado en torno a la sociedad que nos rodea: la Humanidad, el individuo como ciudadano libre e independiente que tiene sobre sus hombros un arma tan poderosa que puede dar a luz una nueva sociedad, una nueva forma de vivir.
Pues desde aquí no me queda más que añadir que os acerquéis por la galería de Laura Domínguez y disfrutéis a gusto del trabajo de Basic_B “in situ”, para daros un pequeño respiro en vuestro estresante devenir diario y si vuestra economía os lo permite llevaros un fragmento de este sueño a casa.

Más información: Estudio Laura Domínguez

martes, octubre 31, 2006

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. Faust. “Instante,¡detente, eres tan bello!”.

De Goethe.
Con: Witold Debicki, Miroslaw Kropielnicki, Mariusz Puchalski, Edita Lukaszewska, Daniela Poplawska, Janusz Grenda, Antonina Choroszy, Slawa Kwasniewska, Krystyna Feldman y otros.
Teatr Nowy. Dirección: Janusz Wisniewski
Madrid. Festival de Otoño. Teatro Español. 20 de septiembre de 2006.

Es El Fausto de Goethe crisol y culminación de una vasta profusión de leyendas de diversas tradiciones literarias que hunden sus raíces en los textos bíblicos y que plantea, según el decir de Schiller, el drama profundo de la naturaleza del hombre en su malogrado intento de aunar sus ansias de absoluto con sus limitaciones físicas, de conciliar, en suma, sus dos “naturalezas”, la divina y la humana. Al propio Goethe le obsesionó durante muchos años la creación de esta obra a la que dedicó no pocos esfuerzos, desde su primera formulación en una especie de “protofausto” (Urfaust), hasta su sistematización definitiva en forma de drama simbólico, de una complejidad sin parangón en la dramaturgia occidental.

Acometer el montaje de esta obra constituye un desafío en toda regla para cualquier formación teatral y una auténtica osadía, para un espectador castellanoparlante, acudir a una representación de la misma nada menos que en polaco. La experiencia, empero, resulta estimulante y podemos corroborar sin paliativos la afirmación de la crítica especializada sobre el montaje, en el sentido de que, en efecto, “logra cruzar la barrera del idioma” y transmitir una visión, bien que peculiar, de las líneas de conflicto esenciales del drama. Y ello merced al extraordinario potencial sugeridor de las imágenes, en muchos casos, de una elocuencia aterradora.

Tributario de la plástica y del movimiento escénicos de Tadeusz Kantor (el recurso a lo pictórico, al claro-oscuro, a los efectos corales, a los maniquíes, o al “gesto detenido” en el trabajo actoral), Janusz Wisniewski lleva a cabo una puesta en escena de marcado acento expresionista; esperpéntica, en el sentido valleinclanesco, que recurre a lo grotesco como forma de representación de una realidad degradada. En su visión personal del mito fáustico Wisniewski contrapone los protagonistas de la obra, el Fausto y Margarita al resto de personajes del drama que, salvo contadas excepciones funcionan como un bloque, como un trasfondo o contexto histórico social del conflicto, a la vez desencadenante, juez y espectador de la tragedia de los amantes, actuando como figura central, enlace entre estos dos mundos y maestro de ceremonias, Mefistófeles, por muchos conceptos -el trabajo, espléndido, de actuación incluido- piedra angular de todo el espectáculo.

Huérfanos de la referencia del texto -como hemos dicho, fuera de nuestro alcance- es la dimensión visual del montaje, su poderosa imaginería, la que acapara nuestra atención; y lo hace de forma absorbente, compulsiva, cortocicuitando casi siempre el intelecto y accediendo directamente a nuestra conciencia y estimulando los sedimentos de experiencias pasadas allí acumulados en capas superpuestas y a las que sólo es posible acceder por la vía de los símbolos. Y allí, como si de un negativo de la memoria se tratara reviven en momentáneos flashes de convulsa belleza y tensa emoción, vívidas imágenes de una Europa moribunda en su opulencia que arrastra sus complejos y su sentimiento de culpa (del que no es capaz de redimirse), y el glamour caduco de una burguesía decadente, y el poder de sus indignos dignatarios y la sonrisa sarcástica del payaso y la herida de la guerra, todos ellos tratando inútilmente de mantener viva su fe religiosa mientras, una vez más, asistimos a la eterna lucha del hombre por igualarse a los dioses, al poder de seducción del mal, a la ilusión de la felicidad y a la frustración perpetua de la imposibilidad de la trascendencia.

Un espléndido trabajo, ejemplar y técnicamente novedoso, pródigo en hallazgos estéticos y en emociones. Parafraseando a Fausto, arrobado en la contemplación de Margarita, y si por un acto de suprema benevolencia de los dioses nos hubiera sido dado, momentáneamente, comprender el idioma original en que se estaban expresando los actores, podríamos también nosotros haber exclamado en el éxtasis de la contemplación estética: “Instante,¡detente, eres tan bello! ”.
Gordon Craig. 23-X-2006.

domingo, octubre 29, 2006

COMUNICACIÓN. Germán Yanke cesado.

Germán Yanke, hasta hace unas semanas director del informativo de Telemadrid, Diario de la Noche, ha sido cesado (oficialmente ha dimitido). Las malas lenguas no paran de repetir de que todo se ha debido a lo elevado de sus emolumentos y los de sus más estrechos colaboradores. Todo es mentira. Tan sólo se trata de malintencionados bulos. Don Germán ha sido fulminado porque desde hace unos meses atrás la línea editorial de su informativo no era lo suficientemente beligerante con el mal llamado “proceso de paz” iniciado por Zp y su Gobierno. Pero la gota que colmó el vaso fue la entrevista que el señor Yanke realizó a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, un poco subidita de tono y bastante incomoda.

Don Germán supo realizar un telediario diferente, dónde la palabra y el análisis de la información eran los protagonistas, además de dar cabida en su mesa a invitados de todo tipo, fueran cuáles fueran sus ideas políticas, o por muy controvertido que fuera su discurso. Pero el invento duró poco, sólo bastó incomodar a la autoridad competente de la que dependes. Y todo se fue al garete. ¿Libertad de expresión, independencia informativa, ...? Pero, ¿qué nos estáis contando?

Muchos nos robábamos un precioso tiempo de nuestro descanso para poder escuchar a Germán Yanke y a su equipo cada noche. Ya no más. Quizás ahora dispongamos de una hora más de sueño, pero no nos acostaremos con la conciencia tan tranquila, como con Don Germán, de que al menos alguien nos diseccionaba la realidad, la cotidianidad del día a día, de otra manera.

Coda: Sólo resta animar a Armando Huerta (con la espada de Damocles sobre su cabeza, porque puede ser el siguiente), y dar las gracias a Germán Yanke por estar ahí, la pié del cañón, durante estos meses.

miércoles, octubre 25, 2006

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. El hombre de las mil caras. "Deslumbrante ejercicio de transformismo".

De Arturo Brachetti y Serge Denoncourt.
Con: Arturo Bracheti
Dirección: Serge Denoncourt.
Madrid. Nuevo Teatro Alcalá, Sala I. 8 de septiembre de 2006.

Combinando el trabajo de expresión corporal propio del mimo, gags traídos del universo de los payasos, trucos de magia, escenas para marionetas, parodias y números de canto o danza tributarios del teatro de variedades, este espléndido montaje de Arturo Brachetti recupera una otrora fecunda y hoy casi olvidada tradición teatral: el espectáculo de transformismo. El propio título de la obra y el reclamo publicitario apelan insistentemente a la capacidad que tiene el protagonista de cambiar de aspecto, caracterización y vestuario, a veces, en cuestión de segundos, y ciertamente ese es quizá el aspecto más llamativo del montaje, porque la capacidad de este prodigioso actor-mago para trasmutarse en escena parece inagotable.

Con todo, el espectáculo es mucho más que una mera serie de metamorfosis, posee un corpus textual sencillo pero que sirve de matriz sobre la que se sustenta el frenesí transformista al que venimos haciendo referencia. Todo comienza en un desván que pareciera sacado de un tiempo preterido, destartalado desván de la memoria de la infancia del que el adulto fuera arrojado un día y del que, ahora que ha vuelto, pareciera resistirse a salir. Se trata de un espacio poblado de juguetes, recuerdos, disfraces y objetos inverosímiles que cobran vida apropia como por arte de magia -y del talento y el oficio de Brachetti-, para colmar la nostalgia y dar rienda suelta a la fantasía del niño grande en que se ha convertido nuestro protagonista.

Dos partes y un epílogo conforman el montaje; un antes y un después de la aparición de la fábrica de sueños por excelencia que fue el cine. Y la viva impresión que produce ese sincero homenaje a Hollywood, de cuyas producciones más celebradas se extraen algunos de los momentos más espectaculares del montaje (desde referencias a El gran dictador o Los diez mandamientos hasta King Kong, la inolvidable Casablanca o La Guerra de las galaxias) no ensombrece el tremendo potencial evocador de las imágenes recreadas en la primera parte del espectáculo, el desfile de los personajes de leyenda que poblaron las fantasías infantiles antes de la aparición del cinematógrafo, desde Blancanieves, la Sirenita o la Abeja Maya hasta las sombras chinescas, el Arlequín, el Pierrot y demás figuras inmortales de los teatrillos de marionetas, para los que Brachetti guarda un recuerdo especial.

Y cuando parece que la obra está tocando a su fin, todavía nos queda, como espléndido colofón, el espectacular homenaje a la figura de Fellini. Los mejores efectos de luz y sonido se reservan para este final explosivo; se rompen todos los diques y en un extraordinario más difícil todavía, las entrañas de la escenografía se abren para dar paso a las creaciones de la desbordante imaginación de Federico Fellini y el fecundo universo onírico de su Roma, La estrada, Ocho y medio o Y la nave va.

Un espectáculo grandioso donde el vestuario, la iluminación y la música juegan un papel destacado, de ritmo trepidante, lleno de sorpresas y de humor que se convierte en una invitación a reconciliarnos con lo mejor de nosotros mismos a través de un viaje al país de la fantasía y de la ilusión cuyos pobladores, y sus aventuras y desventuras espolearon nuestra imaginación y nos colmaron de felicidad en los mejores momentos de nuestra infancia.


Gordon Craig. 11-X-2006.

WHISPERS’ GALLERY. Nuevas sensaciones. Basic_B, 2005.

2. Ballena.




martes, octubre 24, 2006

ACTUALIDAD ¿ZP, que hacemos en el Líbano?

Después de nuestra huída de Irak, el señor ZP, quizás intentando desagraviar a algunos líderes internacionales que no le tragan, no ha hecho más que enviar tropas al extranjeros en “increíbles” misiones de paz: aumento exagerado del número de militares en Afganistán, misión en Haití, etc. Y ahora nos embarcamos en la aventura más peligrosa de todas aportando más de mil soldados en la frontera entre el Líbano y Siria, convirtiéndonos tras Italia y Francia en el país con más efectivos en la zona.

Los asesores de ZP se equivocan una vez más y por enésima vez engañan a la ciudadanía. Nuestras tropas se dirigen a territorio hostil, por un lado no son bien recibidas por Israel, ya que nuestro presidente se alineó en el conflicto de manera desvergonzada con los terroristas de Hizbulá, y por otro nos ha tocado la zona más peligrosa de la misión, la frontera con Siria, por donde Irán abastece a los terroristas de material y de armamento.

La misión en el Líbano tiene como fin desarmar a Hizbulá, algo que no va a suceder, y además en cuanto Israel vea que los terroristas se están rearmando, de nuevo va a intervenir. Y mientras todo esto sucede, en un futuro no muy lejano, nuestros soldados en medio, entre dos frentes. Sin lugar a dudas, los estadistas de la Moncloa son dignos de mención, se ganan el sueldo sobradamente.

¿Qué hacemos en el Líbano ZP? No somos bien recibidos. La misión que se nos ha encomendado es irrealizable.

¿Alguien nos ha explicado el gasto que va a suponer mantener por años allí a tantos soldados?

jueves, octubre 19, 2006

MÚSICA. TEATRO. Gigolo Aunts se marchan. Rodrigo García regresa.

El fin de semana anterior fue intenso. Madrid vuelve a vestirse de otoño, y con la caída de las hojas vuelven a llenarse las salas de conciertos y los teatros. La programación de la capital se llena de mil y una propuestas, muchas de ellas irrenunciables. El tiempo para asistir si no se tiene se pinta, se inventa, el único límite que tienes que tener en cuenta es el que te marque tu libreta de ahorros.

En esta ocasión, el viernes 13 de octubre tuve la ocasión de asistir a uno de los últimos conciertos de los Gigoló Aunts. La madrileña sala El Sol se vistió de gala una vez más recibir a los americanos. Los Gigoló nos regalaron un recital de altura, con muchos temas de su último trabajo, pero también nos deleitaron con un montón de sus temas míticos, de sus himnos, de esas melodías que muchos aún sin saber que se tratan de los Gigoló, recordamos en cuanto escuchamos un par de acordes.

En esta ocasión los brigatos tenían mejores planes para esa noche, o eso nos dijeron, y sólo, y nos bastamos sobrados, nos reunimos Sir Hannofer, Javibroker y su chica y yo. Bueno yo iba muy bien acompañado por unos ojitos azules que me siguen allá por dónde piso desde hace un tiempo, como si fuera mi encantadora sombra con su dulce y tierna sonrisa tras de mi.

Al día siguiente, y después de demasiadas peripecias para conseguir unas localidades, mis ojitos azules y yo nos plantamos en Guadalajara para asistir al espectáculo que abría el Festival de Teatro Urbano de la capital alcarreña.

Por una vez y sin que sirva de precedente tengo que agradecer a toda la gente que mueve el FUT que en esta ocasión haya invitado a Rodrigo García y su elenco a la iglesia de los Remedios para que nos ofrezcan su nuevo espectáculo, “Borges+Goya”. Rodrigo es un dramaturgo inclasificable, pero en la actualidad uno de los mejores representantes de eso que se puede venir a llamar como “vanguardia teatral”: es decir uno de los dramaturgos más frescos, provocadores e innovadores del momento.

Borges+Goya es un espectáculo que se divide en dos monólogos que enlazan uno con el otro a través de un vídeo: “Prefiero que me quite el sueño Goya que lo haga cualquier hijo de puta” que da vida al cuadro de Goya: “Duelo a garrotazos”. En el primer monólogo, Borges, se prima al texto sobre el trabajo actoral. Tras unas videoproyecciones en las que se ven entre otras cosas al escritor argentino asintiendo con la cabeza y a su lado, en la otra mitad de la pantalla, un perro de estos que se ponen en el salpicadero del coche y siempre mecen de arriba abajo la cabeza, y a una máquina de picar carne mientras desfilan al otro lado de la pantalla imágenes de los militares golpistas argentinos, un escenario salpicado de guiños minimalistas nos presenta a un actor de la Carnicería Teatro que se mete en la piel de un escritor, alter ego de Rodrigo García, que creció eclipsado por la figura de Borges, pero tras conocer de verás lo que representó la figura del escritor argentino en su sociedad, cae en una crisis existencial abismal. Rodrigo describe mejor que nadie esta situación de desengaño y desamparo: “Lo ví en el café Tortoni a Borges con la secretaria y el secretario y con Octavio Paz, el poeta que nunca se mojó por anda ni nadie, el poeta condecorado, el poeta insignia. Ahí estaban sentados los dos poetas insignia, los que nunca se mojaron por nadie y al fondo unos desconocidos jugaban al billar”. Este es el principio del fin, la tumba de Borges en Suiza, de boca del narrador, termina estallando por los aires y sus restos caen en la Bombonera, el estadio de Boca Juniors.

Goya comienza con Indy, la mascota del Atlético de Madrid bailando al son de la música de un lado a otro del escenario. De repente el muñeco nos enseña al actor que se esconde tras el peluche y la magia de Rodrigo vuelve al escenario. El tipo del disfraz tiene un plan para gastarse con sus hijos los 5000 euros que ha logrado ahorrar durante su vida: “Vamos a ir al Prado. Con la mochila a tope de droga, bocatas de tortilla, y birra, y Macallan. Y piedras para romper las ventanas. Y la sangre haciendo bum bum. Una fiesta”. La putada es que sus hijos prefieren ir a DisneyWorld. Y se desata la locura, lo grotesco y lo irónico del gran Rodrigo en su máxima expresión.

Para terminar un guiño a todas las cabezas pensantes de la buena cultura de nuestro país, a las que mueven los cuartos públicos y con ellos los cachés y el funcionamiento de muchas salas: con mis impuestos también se le dan oportunidades a unos tipos tan peculiares como es el caso de Rodrigo García, sin censuras y sin imposiciones. Urgente y necesario.

¡Bravo Rodrigo!, sigues estando en forma.

TEATRO. Ilusionistas. "Reinventar la realidad".

De Lluïsa Cunillé.
Con: Rosa López, Lola López y Paco Zarzoso.
Compañía Hongaresa de Teatre.
Dirección: Paco Zarzoso.
Alcalá de Henares. Corral de comedias.


El recientemente remodelado Corral de Comedias de Alcalá de Henares inicia sus segunda temporada con un sugerente y variado repertorio de teatro, música y danza. Vinculado administrativa y artísticamente al Teatro de la Abadía, exhibe espectáculos propios y montajes que han pasado previamente por esa prestigiosa sala madrileña poniendo al alcance del público de la ciudad complutense y de los aficionados de Guadalajara una programación de calidad que nuestros gestores municipales y comunitarios reiteradamente nos niegan. (Aunque luego pongan el grito en el cielo por no se qué declaraciones -desafortunadas, es verdad- sobre la incultura local. ¡Qué derroche de artillería pesada!)

Pero vayamos a Lluïsa Cunillé. Alguien ha dicho de los textos de esta autora (Badalona, 1961) que son como pequeñas cajas de música que al abrirse descubren una melodía íntima que estimula el recuerdo y despierta la emoción, y creo que es una excelente comparación. Sus piezas son delicadas obras de orfebrería, de un enorme poder de sugerencia y lo dramático aflora por sorpresa entre los intersticios de los detalles más pequeños y de las cosas más cotidianas bien es verdad, que tras haber sometido a la acción y a los personajes a un proceso descontextualizador que tiene mucho que ver con la poética del absurdo.

Ilusionistas no escapa a esta caracterización, es más, la atmósfera de irrealidad y de extrañeza que rodea a los personajes se acrecienta si cabe por la vinculación de los mismos con el mundo de la magia. El protagonista, Alfredo, es un mago que trabaja con su hermana Ágata en un espectáculo de variedades, y ese universo de trucos y embelecos, de ilusión, en definitiva, cuadra bien con la perentoria necesidad que sienten los personajes de reinventar una realidad con la que no están satisfechos y perseguir sus obsesiones: Ágata la espera, Alfredo, perfeccionar sus trucos de magia y Alicia el deseo de estar siempre en otra parte.

Que no espere el espectador un desarrollo convencional de la acción dramática. La autora juega permanentemente con la realidad y con nuestros hábitos perceptivos, demasiado convencionales; introduce cortes abruptos en el desarrollo de la acción, cambios de espacio, y modula el desarrollo temporal con extrema libertad, consiguiendo curiosos efectos de sentido al reintroducir en el relato elementos de las escenas previas pero cambiándolos de perspectiva haciendo bueno el juicio pinteriano acerca de la “inestabilidad” de lo real.

La obra, en cualquier caso, no plantea ninguna tesis ni tiene un argumento en el sentido fuerte del término, ni ambiciona moralizar al espectador; simplemente se asoma por unos momentos a la vida de unos personajes en cuyos afanes, obsesiones, pequeñas malicias o flaqueza podemos reconocernos sin esfuerzo, porque su desconcierto, su melancolía o su añoranza de un pasado feliz o de otro mundo distinto reflejan perfectamente nuestra propia nostalgia, nuestra insatisfacción con lo que nos rodea, y ese deseo indefinido de huir de la realidad.

Intimista, tierna, evocadora, y un tanto triste, eso es Ilusionistas, y tremendamente sutil y bienhumorada.

Gordon Craig.

miércoles, octubre 18, 2006

OBITUARIO.


[Esquela conmemorativa publicada en varios diarios españoles el día 16 de octubre de 2006. Bastan sus palabras.]




“72 ANIVERSARIO
CARLOS GONZÁLEZ ÁLVAREZ, 19 AÑOS


SOCIALISTA Y MINERO DEL CONCEJO DE MIERES
MUERTO ENTRE EL 14 Y EL 16 DE OCTUBRE DE 1934, JUNTO CON NUMEROSOS COMPAÑEROS TAMBIÉN SOCIALISTAS Y MINEROS, EN LOS ENFRENTAMIENTOS CON UNA COLUMNA MILITAR ENVIADA DESDE LEÓN POR EL GENERAL FRANCO, Y AL MANDO DEL CAPITÁN RODRÍGUEZ LOZANO YOTROS OFICIALES.

Sus familiares ruegan una oración por su alma y por la de casi 1200 caídos y asesinados en este enfrentamiento fratricida –mineros, militares, civiles y religiosos- víctimas del odio irracional y del clima de guerra civil creados consciente y deliberadamente por los líderes socialistas FRANCISCO LARGO CABALLERO y INDALECIO PRIETO, que ordenaron la insurrección armada contra el gobierno legítimo de la República.

Y una oración también por nosotros, por nuestros hijos y por nuestros nietos, para que no vuelvan a caer nunca víctimas de un nuevo clima de guerracivilismo y de enfrentamiento entre españoles.

En los enfrentamientos citados, el 14 de octubre, y cerca del poblado de Rouzón, El Capitán Rodríguez Lozano al frente de un grupo de reconocimiento, fue emboscado e intensamente tiroteado por los mineros socialistas en armas, y estuvo a punto de perder su vida cumpliendo con su deber. Si esto hubiera sucedido, la percepción de la realidad histórica por parte de su nieto, el Presidente del Gobierno D. JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO habría sido radicalmente distinta, y la situación política de España hoy también lo sería.

“No preguntes por quién doblan las campanas. ¡Están doblando por ti! John Done citado por E. Hemingway”
Como definición de nuestra trágica y sangrienta guerra civil, que algunos miserables, irresponsable y sectariamente, pretenden desenterrar y reinventar, olvidando y ultrajando a los muertos y a los más de 60.000 asesinados de media España, de ellos 7.000 religiosos, en una de las más cruentas persecuciones de la Historia del cristianismo.”

miércoles, octubre 11, 2006

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. Ritter, Dene, Voss. "El parentesco y la muerte".

De Thomas Bernhard.
Con: Ana Caleya, Rosa Savoini y Carlos Domingo.
Dirección: Rosario Ruiz Rogers.
Madrid. Teatro de Círculo de Bellas Artes. 16 de septiembre de 2006.



En el oceánico marasmo de lo dejà vu en que se ha convertido la cartelera madrileña en este inicio de temporada aún podemos rescatar alguna novedad que merezca realmente la pena. Mencionábamos el otro día la reposición de Nina, de José Ramón Fernández y hoy vamos a hacer referencia a una inquietante pieza de Thomas Bernhard que ha recalado en el escenario del Círculo de Bellas Artes –bien es verdad que por un brevísimo lapso de tiempo- de la mano de la inquieta directora, otrora ayudante de dirección de José Luis Gómez, Rosario Ruiz Rogers.

Es el de Thomas Bernhard un teatro difícil, -como su narrativa-, torturado, con personajes en la frontera de la demencia, lúcidos intérpretes de la extrema decadencia intelectual y moral de la sociedad europea contemporánea, aherrojados a sus prejuicios de clase y aquejados de lo que con atinada expresión definiera Freud como “el malestar de la cultura”.

La obra que comentamos constituye una reflexión acerca las relaciones de parentesco, en particular, de la soportabilidad de la vida en común de los hermanos de una misma familia, “esa amputación siempre abyecta del espíritu” (como escribiera el propio Bernhard en otro lugar en referencia a esta milenaria institución). Voss ha estado recluido en un sanatorio psiquiátrico y a instancias de una de sus hermanas vuelve a la casa paterna para reiniciar una vida en común, que enseguida se revela insoportable. Casi en tiempo real, lo que dura apenas una cena de bienvenida, los demonios familiares se desatan de nuevo y la máscara de las buenas maneras y de la exquisita educación de estos miembros conspicuos de la alta burguesía acomodada apenas puede ocultar sus verdaderos sentimientos y sus deseos más inconfesables. La sumisión enfermiza, casi masoquista, de Dene la mayor de las hermanas, que vuelca en Voss su insatisfecho instinto maternal, está al servicio de un mal disimulado instinto de dominio que quiere ejercer asimismo, sin conseguirlo, sobre Ritter, la hermana pequeña, quien no oculta su resentimiento contra la primacía intelectual de su hermano, contra los intentos de vampirización por parte de su hermana y contra su propia falta de resolución para abandonar una vida cómoda pero en un entorno represivo que ha ido envenenando poco a poco su existencia. Respecto a Voss es un desequilibrado irascible, dominado por la soberbia intelectual y por el despotismo y el desprecio con que trata a sus hermanas.

El espacio escénico es fiel reflejo del refinamiento y del lujo del que se han sabido rodear estos seres privilegiados, herederos de una gran fortuna, aunque el excesivo apego a ciertos muebles y enseres refleja una desviación fetichista. A su vez, la ausencia de ventanas, el aislamiento del exterior, la muda presencia de los ancestros y el tono fúnebre de los paramentos confieren al gran comedor familiar la atmósfera claustrofóbica de un panteón. Destacable son, asimismo, una cuidada y meticulosa dirección y un solvente trabajo actoral. Dene (Ana Savoini) y Ritter (Ana Celaya) recrean magistralmente a dos espléndidos tipos femeninos; la primera es una mujer frustrada e insatisfecha convertida circunstancialmente en una madre de familia solícita y posesiva; La segunda parece indiferente a cuanto la rodea y es la viva imagen de una actitud vital desencantada y diletante. Por úlimo, Voss (Carlos Domingo) encarna el hastío, la insania y la visceralidad.

Gordon Craig.
19-IX-2006.

domingo, octubre 08, 2006

ACTUALIDAD. “De victoria en victoria hasta la derrota final”. Por Rosa Díez.

[“Quedan aún socialistas (quiero decir, miembros del PSOE) decentes. Ahí va una
muestra”. Este es el mensaje que acompañaba al artículo de Rosa Díez que más abajo os ofrezco. Me lo enviaba hace unos días un buen amigo. Todavía quedan personas que tienen ganas de luchar, que aunque en las circunstancias actuales, con Zp y vocerío mediático a todo volumen, se atreven a levantar la voz y denunciar lo que está sucediendo en España, que aunque muchas veces se conviertan en defensores del diablo, o se apropien de discursos ajenos, lo hacen con la convicción de que algo en el invento destructivo de Zp y sus cerriles seguidores no funciona, o que no nos cuentan la verdad, o sin más o que se están cometiendo demasiados atropellos injustificados y hay que denunciarlos. Poco le queda a Zp y a los suyos de socialistas, pero no nos tachéis a los demás de lo que no somos porque le recordamos cada día que se está equivocando. Existe la izquierda, pero no la de la sonrisa y el talante, no nos engañemos, y no nos confundáis.
Muchos tacharéis a Rosa Díez de muchas cosas. Y a mi también de las mismas o de parecidas. Y seguro que includo al amigo que me envía el texto de Rosa. Y a muchos conciudadanos más que cada día luchan y alzan su voz contra ese socialismo de pacotilla que Zp y los suyos propagan a los cuatro vientos. Sólo pido respeto. Y reflexión. Una profunda reflexión personal.]



De victoria en victoria hasta la derrota final”. Por ROSA DÍEZ.

Esta mañana me decía un amigo: «Rosa, no le des más vueltas: ya nos han
derrotado». Estábamos hablando del «proceso»; más en concreto, de la mesa de
partidos cuya constitución, metodología y alcance está, según todos los
datos, prácticamente ultimada.

Los periódicos del grupo Vocento han venido informando de los pasos que se
estaban dando en las últimas semanas para «desatascar» ese «elemento
fundamental» a juicio de los terroristas que es la mesa de partidos; después
de la última amenaza de los terroristas, Moncloa y PSOE se pusieron manos a
la obra. El acto terrorista de Oiarzun ha dado resultados espectacularmente
positivos para la estrategia de los que acabaron disparando al aire pero
anunciando que tenían la sangre (la nuestra, naturalmente) preparada.
Finalmente ayer, ABC explicaba los pormenores de los acuerdos hasta ahora
alcanzados, entre los que está el compromiso de abordar en ese foro
extraparlamentario la autodeterminación y la territorialidad.

Es tan obvio el retroceso democrático que supone el hecho de que el PSOE, el
partido que gobierna España, esté dispuesto a abordar en una mesa
extraparlamentaria la autodeterminación y la territorialidad que sólo me
queda denunciar el hecho; como quien presenta una demanda ante el Juzgado
porque las palabras no le han servido para intentar convencer al agresor de
lo inadecuado de su conducta y se siente en la necesidad de reclamar que se
aplique la ley en defensa de unos derechos que considera violados.

Habrá quien diga desde las filas del Gobierno o del Partido Socialista que
van a hablar de esas cosas para decir que no. No será verdad. Porque si se
está dispuesto a hablar de un supuesto no aplicable en la democracia
española -ni en ninguna otra-, como es la autodeterminación, es que se está
dispuesto a aceptar el principio sostenido por ETA de que en España no ha
habido democracia y por eso nos han perseguido y asesinado. En este caso
aceptar el debate para llegar a acuerdos es aceptar los planteamientos de
los terroristas. Es aceptar que el terrorismo tenía causas, objetivos
legítimos, por mucho que sus métodos no lo fueran. Es retroceder
democráticamente, recorrer un camino desde la democracia hacia el
totalitarismo. Que nadie se engañe: la constitución de la mesa
extraparlamentaria para abordar los temas que le correspondería abordar -en
todo caso- a la instancia legitimada para representar la voluntad de los
ciudadanos no será dar un paso para incorporar a los terroristas al juego
democrático, sino perder una parte de la legitimidad democrática para
acercarnos a ellos. Es la rendición ideológica. Es optar por recorrer el
camino hacia la paz de Azkoitia. Es el desestimiento; es nuestra expulsión.
Si se alcanza un acuerdo para debatir la autodeterminación y la
territorialidad en esa mesa extraparlamentaria se confirmará nuestra
derrota. Será la derrota de los constitucionalistas, la derrota de los
demócratas, de los que hemos defendido las reglas del juego democrático, de
los que defendemos la Constitución, de los que queremos derrotar el
terrorismo, de los que sabemos que la derrota del terrorismo requiere de la
derrota ideológica y semántica de la banda. Si se acepta el debate, la
victoria ideológica y semántica, la victoria total, será de los terroristas.
Si se acepta ese debate en esa mesa extraparlamentaria, la democracia estará
remunerando el terror, los mil muertos, los exilados, el miedo que nos
infringieron, la libertad que nos quitaron. Los actos de los terroristas
habrán tenidos sentido; los nuestros, los de los ciudadanos
constitucionalistas, los de las víctimas, los de los resistentes, no.
Carlos Martínez Gorriarán lo explica mejor de lo que yo puedo hacerlo en su
artículo portada de Basta Ya en el día de ayer: «A estas alturas no caben
muchas dudas razonables de que el presidente Zapatero, con el apoyo casi
unánime de su partido, sea por convicción o por miedo, y de todos los demás
con excepción del PP, el único que conserva la cordura en este asunto, está
dispuesto a enviar representantes a una mesa, llamada de partidos, cuya
misión será pactar con ETA y los demás nacionalistas determinados cambios de
las instituciones vascas, con vistas a persuadir a los terroristas de que
para conseguir sus intereses, aunque sean ilegítimos, les irá mejor
"haciendo política" que pegando tiros y poniendo bombas. A eso le llaman "la
paz", y conseguirla es la única justificación de la mesa de partidos, poco
interesados en la libertad».

Ya se sabe que el problema de ceder al chantaje es que si pagas una vez
estás preso para siempre. Y con ETA hemos empezado a pagar desde el mismo
día que en plena ola de asesinatos los emisarios del PSOE empezaron a
sentarse con los terroristas. A partir de ahí, todo ha sido ir cediendo.
Desde la declaración del Congreso de mayo de 20050 -buscada al margen del
Pacto y cambiando de socio para complacer a ETA que quería que se
visualizase que «iba en serio»-, hasta los inclumplimientos reiterados de
los compromisos adquiridos en sede parlamentaria, desde la necesaria
verificación de la ausencia absoluta de violencia, comunicación al
Parlamento del inicio de las conversaciones, hasta la negación de que se iba
a hablar de autodeterminación o de Navarra con la banda. Incumplimientos que
tuvieron su culminación cuando el propio presidente les explicó a los
periodistas que iba a «respetar la voluntad de los vascos», que es como ETA
llama a la imposición de sus tesis. Y, además, aceptación de la discusión
del «proceso» en el Parlamento Europeo -una de las más viejas aspiraciones
de la banda-, reconocimiento como interlocutor político de Batasuna-ETA
mientras ésta sigue en la lista Europea de Organizaciones Terroristas,
homologación de la situación del País Vasco con Irlanda -otra de las
reivindicaciones más queridas de la banda-, aprovechando la visita de
Blair...

Todo han sido cesiones. Todo desde el principio, desde hace más de cuatro
años, desde que nos engañaban con desmentidos y buenas palabras a quienes
seguíamos en primera línea pensando que arriesgábamos la vida por defender
un futuro en libertad. Se han traspasado ya todas las líneas rojas; todas.
Pero me dicen que en Moncloa están contentos. Que creen que tienen asegurada
la reelección, la próxima victoria. Es posible. Iremos de victoria en
victoria. Hasta la derrota final.

Si quienes tienen la obligación de velar por la integridad de las
instituciones democráticas no creen en ellas, si nos dejan solos, ¿qué
podemos hacer más allá de declararnos -y sentirnos- derrotados? Sólo nos
queda la denuncia; la denuncia y la palabra en la plaza pública. Vendrán
tiempos peores. Por eso pienso que es la hora de prepararnos recomponiendo
complicidades transversales entre demócratas, entre gentes que, al margen de
su ideología, estemos unidos por lo fundamental; unidos en un compromiso de
resistencia ante el fanatismo y de defensa y fortalecimiento de nuestras
instituciones. Unidos por la convicción de que el objetivo es la libertad. Y
que por eso y para eso merece la pena seguir luchando.

jueves, octubre 05, 2006

TEATRO. Portulanos. "España".

[Columna Portulanos de Ignacio García May, publicada en El Cultural el día 21 de septimenbre 2006]

Pero, ¿a qué viene tanto escándalo con Rubianes si lo que ha hecho es comportarse como un patriota? Porque no hay nada más intrínseca, más compulsiva, más inconfundiblemente español que abominar de la propia patria en voz alta y en toda circunstancia. Es lo que hacen a diario los ciudadanos, sea por el fútbol, por la política, por la historia, por cualquier cosa. Es un impulso presente en la literatura del XVII, en la del 98. Sánchez- Dragó se pasa la vida declarando que le revienta ser español y la derecha le ríe la gracia siempre. Incluso el propio gobierno difunde permanentemente esta idea, en su discurso, en sus acciones, en sus omisiones, con más retórica que Rubianes, pero no con menos énfasis. ¿Acaso hay alguien aquí que pueda presumir de no haber echado leña en ese fuego? ¡Si todo el discurso intelectual y político de los últimos treinta años ha ido dirigido a despotricar contra España, a avergonzarse de España, a negar España! Porque presumir de español, regocijarse de ser parte de una de las culturas más formidables de la historia, le sonaba y le suena aún a facha a la legión de ignaros y usurpadores que se autoadjudican, sin que nadie se lo pida, la misión de proteger la conciencia y la corrección ideológica. ¿Respeto al espectador? ¡Como si eso les importara! Mayor falta de respeto es que la televisión ¡pública! nos salga ahora reivindicando como Reina del Baile a la Nietísima del dictador que durante cuarenta años tuvo este país bajo su bota, en hora punta y pagada, como es costumbre, por todos los ciudadanos, sin que nadie, absolutamente nadie, haya dicho nada sobre eso. No nos engañemos: Rubianes, como la Pantoja, como los psicópatas que inundan a estas alturas los periódicos de esquelas enfermizas sobre la Guerra Civil, como tantas otras cosas de la actualidad, no es más que munición que nos arrojan para tener al pueblo encabronado mientras las cosas importantes pasan por delante nuestro sin que les prestemos atención. Brecht inventó lo del distanciamiento para prevenirnos contra este tipo de vilezas: está claro que fue inútil.

Ignacio GARCÍA MAY.

lunes, octubre 02, 2006

TEATRO. Odio a Hamlet. "El ser (o no ser) del teatro".

De Paul Rudnick.
Versión de Juan Pastor.
Con: Raúl Fernández, Joseph Albert, Alex Tormo, María Pastor, Ana Alonso, Ana Miranda.
Dirección: Juan Pastor.
Madrid. Teatro de la Guindalera.



No es el menor de los aciertos de este espectáculo que estrena ahora la recoleta y acogedora sala Guindalera el de dar a conocer un texto y un autor nuevos por estos pagos, contribuyendo a diversificar un poco la oferta de una cartelera anclada en reposiciones, “remakes”, adaptaciones tecno de textos narrativos consagrados, o manidos y oportunistas homenajes a dramaturgos muertos (con o sin escándalo añadido; un tal Rufianes, ¿recuerdan?). Aunque el montaje tiene otros muchos y muy destacados valores, ya en el estricto plano de la representación, y que son otras tantas razones para no perdérselo de ninguna manera.

Veamos. Nos lleva Juan Pastor al proceloso territorio de la comedia. Lo cual no quiere decir que en sus anteriores montajes, de Chejov o incluso de Wilder, no hubiera frecuentes notas de humor, pero aquí, la sugerencia y la fina ironía son sustituidas por la sátira y la parodia, es más, ambas son el motor de la obra y a su servicio, director y actores dan lo mejor de si mismos para conseguir un ritmo, un tono y un registro de actuación volcados en la comicidad. Comicidad desbordante, inteligente, como lo es la pieza misma, y sin concesiones a la zafiedad ni a la chocarrería. Y uno disfruta y se ríe a gusto mientras asiste al desarrollo de una trama ingeniosa, plagada de situaciones insólitas que fructifican en escenas cuidadosamente planteadas y resueltas con extraordinaria maestría.

Pero no por divertida la obra deja de albergar una incisiva reflexión sobre la condición del actor y sobre la del teatro mismo, enfrentados uno y otro al furibundo embate de la Televisión y del cada vez más clamoroso adocenamiento de las audiencias. El primero, sumido en la duda hamletiana de tener que elegir entre el bien remunerado trabajo ante a las cámaras pero en programas de ínfima calidad estética y la rara avis de un teatro de calidad, un trabajo absorbente de mayor exigencia artística y sin el horizonte inmediato de la recompensa económica o del reconocimiento del público. Pero a través de Andrew y su pugna con el espectro de Barrymore, es la idiosincrasia misma del teatro la que se pone en cuestión. ¿Es acaso el teatro en esta era del audiovisual una suerte de enfermedad del espíritu, una flaqueza pasajera? Como sugiere irónicamente el productor al espetar al dubitativo Andrew cuando este parece decidirse por Shakespeare rechazando un suculento contrato: “entre tú y yo vamos a conseguir salir de esto”. Con “esto” se refiere, naturalmente, al teatro, pero Andrew ya ha tomado la decisión, y no parece que vaya a arrepentirse, pues aunque el estreno haya sido un rotundo fracaso, ha descubierto lo esencial, que aunque sea esporádica y coyunturalmente se puede entrar en contacto con el público, y comunicarse con él, y recabar su reconocimiento y eso es turbadoramente halagador y ....

Un sutil juego teatral

Gordon Craig.

Odio a Hamlet. Teatro Guindalera.

ARTE. Nuevas sensaciones. Basic_B: 1. Ciudad encantada, 2005.

1. Ciudad encantada.
 Contacto.










jueves, septiembre 21, 2006

CARTA ABIERTA DE UNA VÍCTIMA DEL 11-M.

[Después de la publicación por el diario El Mundo, el 21 de septiembre de 2006, del informe que vincula a ETA y los islamistas en el 11-M, y la burda adulteración del mismo que se entregó al juez del Olmo, no se puede exigir otra cosa al Gobierno de ZP que investigue todo lo relacionado con el 11-M. Pero ante su desvergonzada desidia al respecto, tan sólo nos queda, a los ciudadanos de bien, escuchar a las Víctimas. Whispers reproduce a continuación una carta de una Víctima remitida hace pocos días a la AVT.]

A mis conciudadanos.

Seguimos estando aquí, seguimos haciendo nuestra vida.
No nos veis llorando.
No evitamos subir o bajar juntos en el ascensor.
No esquivamos la mirada.
No cambiamos de acera.

Sin embargo, en nuestro interior, nos sentimos "marcados". El mejor homenaje que podemos hacerles a "ellos" es mantener con dignidad el dolor que su ausencia nos produce.

Han pasado dos años y medio y cada vez tengo más dudas de quiénes fueron los "criminales".

Y yo pregunto:
Siendo tan terrible lo que pasó, ¿es posible que se quiera pasar página?
¿Es quizá que la ciudadanía no quiere que le remuevan la conciencia?
¿No comprende la ciudadanía que nosotros necesitamos saber la verdad? ¿Qué no vamos a estar tranquilos hasta que se haga justicia?

Yo me informo, leo y escucho los medios que más inciden y más remueven en un caso que fue terrible, en el que nos mataron a nuestros seres queridos. Y que transcurrido bastante tiempo, la verdad, y por consiguiente la justicia, parece que va para muy largo.

Los ciudadanos que quieran saber la verdad (que tienen que ser la inmensa mayoría) que se olviden de ideas políticas y que lean lo que no querían leer, y escuchen lo que no querían escuchar.

Son los gobernantes actuales los que tienen que atender el "clamor" y todas las dudas, sospechas, pruebas falsas y manipulaciones del sumario del 11-M (dichas y publicadas en dos medios de comunicación), demostrar que no tienen fundamento.

Mientras esto no se aclare, a nosotros nos añaden más dolor aún, por la falta de nuestros seres queridos.
Fue muy terrible lo que pasó.
Es muy terrible lo que se sospecha.
Todos tenemos que exigir que transcurridos dos años y medio no nos oculten la verdad.
No podemos aceptar que la autoría de los atentados después de tanto tiempo no esté demostrada.
La auténtica verdad del "quién ha sido" y del "no nos merecemos un gobierno que nos mienta" es ahora el momento de exigirla.