viernes, diciembre 28, 2007

FELIZ AÑO NUEVO 2008

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Pues ni más ni menos un nuevo año comienza en unos días, eso es nada.
Whispers os desea todo lo mejor para este 2008.

jueves, diciembre 27, 2007

TEATRO. Presas. "Callar y rezar".


De Verónica Fernández e Ignacio del Moral.
Con: Esther Acevedo, José Luis Alcobendas, Celia Bermejo, Miriam Cano, Lola Casamayor, Pedro G. de las Heras, Karina Garantivá, Marta Gómez, Ivana Heredia, Aurora Herrero, María Herrero, Cristina de Inza, Marta Hurtado, Maruchi León, Mariano Llorente, Ascen López, Gerardo Malla, Julia Moyano, Pietro Olivera, Ana Otero, Ainhoa Santamaría, Victoria Teijeiro, Devorah Vukusic y Arantxa Zambrano.
Escenografía de José Luis Raimond.
Dirección: Ernesto Caballero.
Madrid. C.D.N. Teatro Valle Inclán.



Un penal para mujeres. Años cuarenta. Hambre, frío, piojos, enfermedades; un régimen despótico e inmisericorde impuesto con mano de hierro por la madre superiora de la congregación a cuyo cargo se encuentran las reclusas; turbios deseos de revancha conviviendo con actitudes y conductas canallescas, amparadas por la situación de indefensión de las desventuradas que por delitos políticos o por causas penales han venido a dar con sus huesos en ese inhóspito y perdido lugar de la geografía española; y una estricta ley del silencio impuesta para ocultar los más execrables abusos y las más abyectas aberraciones.

Y sobre el telón de fondo de ese retrato colectivo de la degradación y de la infamia a cuya descripción atiende la obra se destacan, entretejidas con la rutina de la vida diaria de la prisión, varias historias paralelas cuyo desarrollo hace avanzar la acción en un tiempo que pareciera detenido, estancado en un presente sin esperanza, alterado apenas por la eventual llegada de una nueva interna o por la periódica vista pastoral que cada siete años realiza a la institución el prelado de la diócesis que trae bajo el brazo el indulto para una de las reclusas. Se trata de testimonios a cual más estremecedores que dan fe de la tremenda fractura social que alumbró el final de la contienda, pero no sólo. Más allá de las referencias explícitas a la represión llevada a cabo por los vencedores con la anuencia o el silencio cómplice de la Iglesia, o de los reproches mutuos entre los afectos a uno otro de los bandos, la obra destila el sabor amargo de todas las derrotas y explora algunas facetas del comportamiento humano, como la insensibilidad ante el dolor, la cobardía para enfrentarse a la injusticia o la respuesta ante situaciones de falta de libertad o de extrema violencia ejercida, sobre todo, sobre las mujeres.

La obra, pese a su excesiva duración, mantiene siempre la tensión dramática, que se acrecienta a medida que nos acercamos hacia el desenlace ofreciéndonos escenas de gran emotividad y de un alto vuelo poético, como el recibimiento en el reino de las sombras que le tributa el fantasma de Esperanza Martín a “la Charito”, cuya muerte viene por así decirlo a purificarla de una existencia cruel y desdichada y sin otra salida, al parecer, que obedecer la fatídica consigna de “rezar y callar” impuesta por su confesor. El director mantiene con pulso firme el tempo y el movimiento escénicos y lidia con consumada maestría con los numerosísimos personajes del reparto, sacando de los actores y actrices, sobre todo de estas últimas -para quienes está pensada la pieza-, lo mejor de si mismas. Dentro de un tono general alto, como digo, advertimos una extraordinaria madurez artística en la creación de algunos personajes. Por ejemplo, la desmedrada y cálida Charito (Ainhoa Santamaría) viva imagen de la fragilidad y el desamparo; la cínica y chulesca Magdalena (Cristina de Inza); la imperturbable frialdad e indiferencia de Concepción de María (Aurora Herrero); la bonachona y confiada Paquita (Maruchi León), trágica imagen del desconsuelo cuando le arrebatan el hijo recién nacido; el orgullo, la dignidad y el carácter indomable de Mari Cruz (Ana Otero); o la malencarada soplona Teodosia (Lola Casamayor), verdadera estampa solanesca de una pobre desgraciada cuya malhadada existencia la ha convertido en un verdadero despojo humano de mirada torva y de aspecto repulsivo, carcomida por el rencor y por la frustración y odiada por igual por su compañeras de infortunio y por la madre superiora a la que sirve y ante la que se arrastra inútilmente para obtener su beneplácito.

Gordon Craig.

Presas en el CDN.

miércoles, diciembre 26, 2007

ACTUALIDAD. Barreda dona la subida de su sueldo para 2008 a la Cruz Roja.

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El Presidente de Castilla La Mancha tras la polémica que ha suscitado la desproporcionada subida de su sueldo (un 78%) y el de otros tantos altos cargos regionales, el pasado 20 de diciembre en la tribuna de las Cortes Regionales anunció que donará a la Cruz Roja su subida salarial para 2008.

El señor Barreda tras dejar a todos los castellano manchegos perplejos ante el desmesurado aumento de sus emolumentos, ahora se nos presenta con el buen samaritano que dona a una ONG lo que va a ganar de más el año que viene, como si olvidara que ese dinero sale de las arcas públicas, de nuestros bolsillos. Además se jacta de que declarará esos ingresos en sus cuentas con Hacienda, es decir que se desgravará por una inmensa suma que caprichosamente se ha asignado anualmente.

Lo que no nos ha contado el señor Presidente de Castilla La Mancha, es que es lo que va a hacer con su sueldo en el 2009 y en el 2010 y en los años sucesivos, y tampoco nos ha contado que van a hacer el resto de altos cargos con esa dinero que a golpe de decretazo van a percibir de más por su cara bonita.

Barreda tampoco ha tenido la suficiente modesta generosidad con sus conciudadanos como para dedicar ese dinero para mejorar las condiciones económicas de muchos de los funcionarios autonómicos que van a abandonar la región en unos meses, como por ejemplo los pertenecientes al Servicio de Salud de Castilla La Mancha que se trasladarán a la capital de España en cuanto la Comunidad de Madrid solicite sus servicios para cubrir las múltiples plazas vacantes que van a generar los nuevos centros hospitalarios inaugurados por Esperanza Aguirre la pasada legislatura.

Sin lugar a dudas esta medida es un insulto sin paliativos a la ciudadanía de una de las regiones más pobres de España y lo que demuestra es que su Presidente cada día que pasa está más alejado de la realidad de su Comunidad Autónoma, como ya demostró en otras ocasiones, como por ejemplo con la irresponsable y caótica gestión del incendio de los montes de Guadalajara en 2005 y su posterior desenlace, con una comisión parlamentaria de broma y sin que nadie asumiera las responsabilidades políticas que le correspondían.

lunes, diciembre 24, 2007

¡FELIZ NAVIDAD!

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Todas la personas que están detrás de "Whispers" os deseamos una Feliz Navidad y que esta noche se convierta en una bonita reunión familiar llena de felicidad y alegría.

miércoles, diciembre 19, 2007

LIBROS. Regalos para estas Navidades.


La semana pasada pedí a mis amigos que me recomendaran una lectura para estas Navidades acompañada de un breve comentario que invitara a los lectores de Whispers a regalar ese ejemplar. Algunos han contestado a la misiva y ahí van sus recomendaciones:

Sir Hannofer el Maligno:



Título: Cola (Glue).
Autor: Irvine Welsh
Datos: Anagrama.

Cuenta la historia de cuatro amigos en Edimburgo durante tres décadas distintas, donde las drogas, las broncas en el fútbol y su afición a la música forman un pegamento indisoluble al que no podrán escapar. Si te gustan las excursiones campestres para ver trenes pasar agarrado a una botella de cerveza, este es tu libro.
Irving Welsh.

El Patrullero Mancuso:



Título: Maus
Autor: Art Spiegelman

Los nazis son gatos y los ratones judíos, la historia de la familia del autor y sus demonios.
Maus

PeterPanPais:



Título: Un día de cólera.
Autor: Arturo Pérez Reverte.

Hay un libro que creo que te puede gustar: "Un día de cólera" de Arturo Pérez Reverte.

Estoy escuchando una entrevista que le hicieron en RNE con motivo de la novedad editorial y me lo voy a comprar. Va sobre el 2 de mayo de 1808 en Madrid y su intención es documentar los hechos antes de que en el bicentenario cada autonomía empiece a argumentar su pequeña guerra local y a contar la historia a gusto de quien la relata.

La definen como una novela documental porque se basa en la investigación documental pero con la libertad del novelista para argumentar diálogos y detalles.

Al tipo le han encargado ser comisario de una exposición que habrá para celebrar el bicentenario y que, parece ser, seguirá los pasos del libro...
Un día de cólera

Gordon Craig:



Título: El estado cultural, (ensayos sobre una religión moderna). Autor: Marc Fumaroli. Datos: Acantilado 147.

Una lectura provocadora, no grata para mentes conformistas, pero necesaria. Fumarola analiza las raíces históricas de la política cultural francesa, que los “gaullistas” utilizaron para “compensar la agraviada grandeza de Francia y al socialismo para gratificar a una ideología derrotada”. Dado que la cultura gala ha tenido gran influencia en la política cultural europea, y también en la española, la lectura de este ensayo se convierte en urgentísima para poder comprender mejor muchas de las consecuencias directas que todavía hoy en día vemos a diario de la aplicación de la política cultural francesa en nuestra sociedad.
Marc Fumaroli

Doctor Brigato:



Título: La nariz y otros cuentos.
Autor: Nikolai V. Gógol
Datos: Anaya.

Llevaba bastante tiempo con ganas de leer los relatos de Gógol, pero tras el finísimo análisis de “La nariz” por parte de Amos Oz en “La historia comienza” y las numerosas citas sobre sus cuentos por parte de Vassily Grossman en su magna obra “Vida y destino” me compré un volumen de sus mejores narraciones breves y no puedo más que recomendároslo y que vosotros solos disfrutéis de su fina ironía y de la cercanía de sus historias.
Nikolai V. Gógol

lunes, diciembre 17, 2007

VIDAL RURAL. El sonido del silencio.

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Ya no escuchamos el silencio. No sabemos a que suena, ni cual es su ronroneo. Tan acostumbrados estamos a nuestras ruidosas ciudades y a unos hogares en los que el zumbido de la televisión forma parte de nuestra vida, que cuando uno se enfrenta, solo, ante la inmensidad de un paisaje dónde ni tan siquiera un susurro es perceptible, mil y una sensaciones olvidadas recorren todo tu ser, y una pequeñas lágrimas de satisfacción recorren tu rostro casi sin querer ante la novedad, ante el redescubrimiento de unas emociones que en lo más profundo de cada uno permanecen escondidas, sepultadas bajo miles de sonidos estridentes y de ruidos inmisericordes.

Hoy he paseado unas cuantas horas en uno de esos lugares perdidos que todavía existen, sintiendo el silencio, saboreando cada sorbo de su rítmico titilar. Cuando el camino se convierte en sendero y tras cruzar el pequeño arroyuelo, te encuentras ante una estampa escalofriante: un pueblo fantasma, un pueblo en ruinas, abandonado. Y el pasear por sus calles, por donde hace tiempo había vida, por donde los labradores llevarían sus mulas para arar la tierra, y por donde la mujeres bajarían al río a por agua o colgar las prendas de la colada, se convierte en un experiencia mágica, imaginando las sonrisas, las palabras, los secretos inconfesables que guardan los muros medio caídos de lo que fueron viviendas hace un tiempo quizás no muy lejano.

Cuando uno oye el latido de su corazón, aunque su amada compañera de cama no se encuentre cerca, quiere decir que estas ruinas ante las que se encuentra, todavía guardan algo de la magia de la vida. La emoción recorre tus entrañas y ahí el porqué de esta sensación tan extraña y a la vez tan placentera. Al llegar a lo que queda de lo que fue la iglesia, de la que han arrancado todos los pilares de sillería y donde su interior parece un erial invadido de muros caídos y malas hierbas, uno empieza a comprender porqué ante la inmensidad de la tierra y la soledad de estos campos, sus moradores buscaban el consuelo de la fé en la Iglesia. Intento localizar el campo santo, alguna señal de que algunos antiguos vecinos sigan aquí, pero tras una y mil vueltas no encuentro pista alguna. Quizás los últimos pobladores se llevaron hasta sus muertos, no quisieron dejar a nadie en una tierra de desheredados que tan sólo les proporcionó miseria y sinsabores.

No queda ni un nombre, ni una inscripción, ni tan siquiera sigue en su sitio la placa conmemorativa de la pared norte de la parroquia, sólo permanecen tres de los cuatro ganchos de hierro que la sostenían en el muro. Nada queda salvo los fantasmales susurros del viento colándose entre los huecos de las ruinas invadidas por el musgo y los líquenes, trayendo palabras inconexas y medio vacías de sus antiguos moradores, jadeos de gozos olvidados y risas y gimoteos por doquier de unos espíritus que recorren día tras día cada uno de los lugares donde se encuentran los últimos vecinos, y llenan sus ancianos tímpanos de cantos de sirena pidiendo su regreso, su vuelta, el renacer de un pueblo que se extinguió para siempre.

miércoles, diciembre 12, 2007

ACTUALIDAD. Sin ayudas para el alquiler joven mientras el Presidente de Castilla La Mancha se sube el sueldo.

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La semana pasada tras visitar la Delegación de Hacienda de Guadalajara me pegué el chasco padre al enterarme que en Castilla La Mancha, al menos hasta este año, los jóvenes que viven en régimen de alquiler en esta comunidad autónoma no tienen derecho a desgravación porque el Gobierno Regional no ha querido asimilar la legislación en esa materia como si han hecho otras comunidades limítrofes como Madrid o Castilla y León y asumir de esta manera las competencias que le son propias. También me informo, en la oficina de la juventud, que las tan cacareadas ayudas de ZP para el alquiler joven no se pueden aplicar a mi caso, porque mi hermana trabaja pero no gaña lo suficiente para ser beneficiaria de esta ayuda estatal.

Y para que mi perplejidad sea mayúscula hoy me levanto con la noticia de que el Presidente Regional de Castilla La Mancha, José María Barreda, se sube el sueldo un 78% y el de sus consejeros un 50%, en unos presupuestos oscuros y mezquinos tratados en la Cámara autonómica del Palacio de Fuensalida con una formas más propias de unos tiempos ya pasados.

¿Es esto lo que los “psedoprogres” llaman política social de ZP?

domingo, diciembre 09, 2007

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. Aullidos. "Inquietante, turbador, divertido".

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De Jesús Peña.
Con: Teresa Lázaro, Olga Mansilla, Sergio Reques e Iñaki Arzúa.
Teatro Corsario. Dirección: Jesús Peña.
Guadalajara, Teatro Moderno. 16 de noviembre de 2007.



Dice Lovecraft que el criterio definitivo de autenticidad de lo fantástico no es la estructura de la intriga sino la creación de una impresión específica en los lectores, y que por tal razón, debemos de juzgar un cuento fantástico no tanto por los mecanismos de la intriga sino por la intensidad emocional que provoca.

Parece que en este montaje de Teatro Corsario que estamos reseñando esta máxima del maestro del relato de terror se hubiera erigido en principio rector de su quehacer artístico, porque más allá de la verosimilitud de la historia, fraguada con retales un tanto inconexos, aunque perfectamente reconocibles, de multitud de cuentos tradicionales, lo que prima es el impacto visual de las imágenes, su poder casi hipnótico para absorber nuestra atención, arrancarnos literalmente de la realidad del patio de butacas y sumirnos en ese estado entre la extrañeza y el arrobamiento en el que escuchábamos aquellas narraciones orales de la infancia que en boca de nuestros padres venían a apaciguar la agitación de nuestro espíritu antes de irnos a dormir, a velar nuestros sueños o a exorcizar nuestros miedos y pesadillas.

Pensado quizá para estimular la fantasía y para potenciar su efecto liberador de los componentes irracionales de la conciencia del espectador, el montaje se aleja del edulcorado y melifluo tufo de los cuentos de hadas, a cuya exquisita sensibilidad contrapone el más crudo realismo de los relatos tradicionales, sin escamotear la violencia, lo erótico o lo escatológico. Realismo que se refuerza, paradójicamente, debido al efecto desrealizador de unos personajes-marioneta, especie de muñecos de guiñol que sin corresponder a seres totalmente individualizados aciertan a expresa tras la inmutabilidad de sus facciones deformes y la fijeza de sus miradas vacías todo un universo de sentimientos, instintos y pasiones, desde la candidez y gazmoñería de esta mezcla de Cenicienta y Caperucita roja que viene a ser Talía, la protagonista del cuento, a la saña del caballero cristiano en su cruzada contra la brujería, pasando por la irascible y malvada Duquesa-madrastra amancebada con un fatuo, egocéntrico y lúbrico príncipe coronado o la ferocidad próxima al sadismo del ogro-Polifemo y de su travieso y maléfico retoño, una criatura cruel y despiadada semejante a una muñeca diabólica, emanación del mismísimo demonio que actúa como maestro de ceremonias.

Sin palabras –en realidad no las necesita porque la plástica del espectáculo es irreprochable-, los muñecos manipulados y el aparato escenográfico componen cuadros de gran belleza y extraordinariamente elocuentes que apelan a un nivel de comprensión anterior a la palabra, al dominio de la intuición y de las emociones primarias, de la angustia y del terror de los tabúes ancestrales, pero también del juego, de la risa, del placer de redescubrir el niño que todos llevamos dentro, oculto con demasiada frecuencia por el barniz de la hipocresía y de una educación represiva.

Un espectáculo, en fin, radicalmente diferente, riguroso; un ataque de fantasía y de imaginación, inquietante, turbador, divertido, que rompe con la rutina de lo cotidiano y que explora con indulgencia pero con franqueza los estratos más profundos de nuestra sensibilidad y los lugares más recónditos de nuestra memoria. Toda una proeza que el público agradeció con un aplauso generoso.

Gordon Craig.
18-XI-2007.

Infórmate sobre las nuevas representaciones de Teatro Corsario.

jueves, diciembre 06, 2007

ANIMACIÓN. Revolt of the mouses.

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Recuerdo que hace unos años tuve entre mis manos un trabajo titulado "del lápiz al pixel". Se trataba de una pequeña reflexión, entre lo romántico y lo nostálgico, de como las nuevas tecnologías estaban sustituyendo a los instrumentos tradicionales de dibujo en el marco del diseño y la maquetación.



La semana pasada recibí un correo electrónico que me proponía visitar una web que nos ofrece un cortometraje de animación muy original que plantea una ficticia batalla virtual entre lápices, bolígrafos y estilográficas contra ratones cibernéticos al más estilo Guerra de las Galaxias.

Revolt of the mouses, no es sólamente una verdadera joyita de la animación, sino que nos propone, porqué no, una reivindicación de los sistemas tradicionales de construción de películas de dibujos animados, como sostiene su director David Alejandro Gen, pero también intenta retorcer un poco nuestros estómagos en un intento de que nuestra conciencia despierte ante el mundo del consumo feroz y de la publicidad tan agresiva que nos rodea por todos lados, en nuestra sociedad hipermoderna.

Relájate y disfruta con Revolt of the mouses.

viernes, noviembre 30, 2007

TEATRO. Morir pensando matar. "Víbora, torrente y fuego".

De Francisco Rojas Zorrilla.
Versión de Fernando Doménech y Ernesto Caballero.
Con: Javier Mejía, Francisco José Gallego, Lidia Palazuelos, Zulima Memba, José uis. Mosquera, J. A. Olivares, Rubén Nagore, Jorge Mayor, Diana Bernedo y Ruth Argente.
Coro: Esther Acevedo, Diana Bernedo, Marta Calzada, Gloria Sanvicente.
Escenografía: José Luis Raymond
Dirección: Ernesto Caballero.
Madrid. Teatro de la RESAD.



Poco conocida, tildada incluso de comedia por algún crítico de la vieja escuela, esta tragedia de Rojas Zorrilla, de ambiente bárbaro y primitivo, viene a corroborar la enorme pujanza de la dramaturgia barroca y su rica diversidad temática y estructural; y su puesta en escena viene ensanchar los límites a los que hasta hace poco se circunscribía el repertorio de obras clásicas que subía a nuestros escenarios. Por el contrario, el reducido número de espectadores asistentes a la representación atestigua, desgraciadamente, el escaso interés que despiertan en el público actual las manifestaciones de nuestra mejor tradición cultural y que no puede deberse a otra cosa que al menosprecio de los clásicos, y de la Literatura en general, cuyo estudio y conocimiento (¿o sería mejor decir desconocimiento?) en la Educación Secundaria está llegando a unos niveles realmente preocupantes.

Y tengo que apresurarme a decir que esa escasez de público no se debe en modo alguno a la baja calidad del espectáculo. Al contrario, aún siendo una producción modesta, sin los oropeles y la ostentación de los últimos montajes de la CNTC, refleja con bastante fidelidad el espíritu arcaico de la obra, el rudo primitivismo y la violencia de las pasiones desatadas entre los personajes, nobles, damas, soldados o reyes legendarios de costumbres bárbaras pero no por ello carentes de una psicología bien articulada, dotados de inteligencia para maniobrar según su ambición y sus deseos y de determinación para satisfacerlos.

La sobriedad de la escenografía y el vestuario, la iluminación y una sugerente ambientación musical coadyuvan eficazmente a crear la atmósfera de rudeza y el halo de misterio y superstición en que se desarrolla la acción, pero la responsabilidad mayor corresponde al trabajo de los actores y a la labor de dirección, empezando por la atinada adaptación, que despoja el texto originario de sus excrecencias barrocas y atiende a la línea de conflicto principal, a saber, el agravio de Alboino a Rosimunda y el deseo de venganza que a partir de ahí se desencadena, con el consiguiente asesinato alevoso del rey a manos de Leoncio, la intriga contra Flabio y el triunfo final de la revuelta comandada por Albisinda para devolver el honor y la libertad Flabio y desenmascarar a los asesinos.

Los actores resuelven con solvencia su cometido, que incluye a veces su participación en escenas corales, o su reconversión en juglares, bufones o en deidades de una mitología arcaica y desconocida. Destacan a título individual Javier Mejía que da vida al leal caballero y rendido enamorado Flabio; José Luis Mosquera, un ambicioso y fanfarrón Leoncio no tan fiero como se cree cuando tiene que ejecutar su crimen y cuya presencia de ánimo inicial se torna en indecisión y espanto cuando tropieza con el retrato del rey Alboino; su muerte por envenenamiento pone los pelos de punta. Zulima Memba traduce a la joven y apasionada Albisinda, enamorada fiel, hermana amantísisma y enérgica defensora de sus derechos; y, desde luego, Lidia Palazuelos espléndida y llena de recursos en el papel de Rosimunda, émula de la pérfida lady Macbeth, maestra de intrigas y añagazas para satisfacer su sed de venganza tras la ofensa de Alboino, puede ser dulce y seductora pero también desdeñosa y desabrida e implacable develadora de sus enemigos.

Gordon Craig.

Visita la programación de la RESAD.

lunes, noviembre 26, 2007

MEMORÍA HISTÓRICA. Canarius Ericson.

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Santi tuvo la desgracia, o quizás la suerte, de, durante aquellas primeras semanas de octubre, sentarse al lado de unos novatos, unos chiquillos recién aterrizados en la facultad, que en principio, todavía no habían perdido el respeto al mundo universitario. Pero esta timidez inicial, poco a poco se fue diluyendo, como un terrón de azúcar lo hace sobre un taza de café bien caliente. Los miedos y los complejos de los primeros días fueron desapareciendo, y lo diferente, lo distinto, se empezó a convertir en objeto de crítica, de mofa, de chanza, por parte de esta panda de estudiantes con ganas de pasárselo en grande, que fueron durante unos cuantos años mis compañeros de pupitre.



Santi fue uno de los objetivos más cercanos y también más accesibles, era bastante mayor que nosotros, ya trabajaba, en Ericsson, vivía solo de alquiler, y muy a menudo se rodeaba de mujeres de bajos fondos que antes de despedirse pedían la cuenta. Santi, tenía coche propio, un passat destartalado, y quizás por su timidez y por el complejo de ser “un poco” más mayor que el resto del alumnado no se relacionaba prácticamente con nadie. Su encuentro con nosotros supuso todo un alivio para él, al menos podía comentar su devenir diario con alguien, y tenía casi siempre algún voluntario dispuesto a saltarse una clase y tomar un café lejos del aula.

No recuerdo en que momento concreto, ni quién fue el que acuñó su apodo, pero no podré olvidar nunca que para nosotros era “el pájaro”. VolksChencho realizó una caricatura espléndida que he logrado rescatar para vosotros y os muestro un poco más abajo. Reproduzco a continuación los textos que acompañan a la ilustración: “alimentos: residuos radioactivos, caspa del Gorky (otro personaje que posiblemente tengo un retrato en unas semanas), costras, golondrinos. Particularidad de sus melodías: el canto de la muerte, tinoni tinoni, ma cagüe dios, pájaro, lo mismo”. En la parte inferior: “p’al Manu (que soy yo), para ver si deja de perder plumas”.

“El pájaro” fue la primera persona que conocí que se manejaba con euros sin confundir un solo decimal; jugaba en bolsa y conocía las variaciones de sus acciones al dedillo, un adelantado para su tiempo, todavía el de la pesetas. Un hacha en lo relativo a las finanzas, pero todo un entrañable personaje dentro del aula; creo que ninguno de nosotros podremos olvidar aquella tarde lluviosa en la que en clase de Paleografía, intentando desentrañar una lámina en castellano antiguo, a viva voz leyó: “Real Madrid”. Quizás le pudo su devoción futbolera por el club de Chamartín, o se confió demasiado en lo que le “soplaba” algún compañero mal intencionado desde alguna bancada cercana, pero el caso es que su plumaje se tornó bermellón en unos segundos interminables, mientras el profesor le gritaba que le explicara de dónde había sacado lo de Real Madrid, y la clase entera se revolcaba de risa y repetía a coro, Real Madrid, Real Madrid.

No tengo noticias de él desde hace mucho tiempo, pero seguro que la vida le habrá sonreído, aunque todavía siga “cagándose” muy alto, y “lo mismo” “el canto de la muerte”, “tinoni, tinoni”, haya mandado al otro mundo al “pájaro” que llevaba dentro, el que se alimentaba de “costras” y de “caspa del Gorki”.

viernes, noviembre 23, 2007

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. Crónica sentimental de España. "El reinado de la elipsis".

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Espectáculo musical de Xavier Albertí con textos de Manuel Vázquez Montalbán.
Con: Lina Lambert, Montse Esteve, Titón Frauca, Oriol Genís, Xavier Pujolrás y Xavier Albertí.
Alcalá de Henares. Corral de Comedias. 18 de noviembre de 2007 .



Con la proverbial inteligencia y la ironía que le caracterizaban (publicado primeramente por entregas en la revista Triunfo, y con posterioridad en forma de libro en 1971) escribió Manolo Vázquez Montalbán un completísimo y fino análisis de las manifestaciones mas genuinas de la mitología y de la cultura populares en la España de la posguerra, en el que hacía un minucioso seguimiento al lento proceso de rearme espiritual, de atribución de una cierta racionalidad a las durísimas condiciones de la existencia cotidiana, -“reconstruir la razón de una convivencia” lo llamaba él-, del esfuerzo que los supervivientes de aquella hecatombe tuvieron que hacer para seguir viviendo en aquellos días aciagos y terribles de miseria y represión y para superar las aberraciones y barbaridades de que habían sido testigos o protagonistas a veces involuntarios.

Lo tituló Crónica sentimental de España y en él, junto a los mitos de la radio, de la literatura de consumo, de los toros, del fútbol y de otras formas de entretenimiento y evasión juega un papel esencial el análisis de las canciones populares, la indagación de su significado profundo como justificación de esa postura, por otra parte, comprensible, de mirar para otro lado, “de expresar su derecho a no comprender del todo las cosas”, porque por encima de todo había que seguir viviendo. Pues bien tomando como base esta minuciosa recopilación de letras de coplas, de cuplés, de pasodobles, de cuñas publicitarias incluso ha creado Xavier Albertí el montaje que ahora reseñamos.

El espectáculo es ejemplar por muchas razones, no siendo la menor de ellas el espléndido soporte musical que proporciona el piano del propio Albertí, o las interpretaciones de los actores, en solos, o a capella, o mediante el eficaz acompañamiento de percusión, cajas, otros instrumentos musicales menores, o la estupenda labor de recreación del contexto originario de tales manifestaciones artísticas a las que se confiere siempre un tono desenfadado, de sátira indulgente, como de chirigota carnavalesca, y de las cuales son buena muestra la parodia de Raphael –mágnífica, por cierto, descacharrante-, o la de Mi jaca, de Estrellita Castro, por poner sólo un par de ejemplos.

El espectáculo discurre con tino mientras sigue fielmente el planteamiento y espíritu al texto originario, pero superada la frontera de los años sesenta, que es donde se detiene el libro de Vázquez Montalbán, la pretensión de extender su sátira a nuestros días resulta, a mi juicio, fallida por una elemental falta de sentido de la perspectiva. Incurren, creo yo, en el mismo pecado que criticara el autor en la obra de referencia, para decirlo en tres palabras, caen de nuevo en el “reino de la elipsis” (concepto que acuño Vázquez Montalbán para hacer referencia precisamente a la estrategia permanente de ocultación del inmediato pasado ominoso y la realidad española de la época) por cuando recurren a los latiguillos de la sátira más tópicamente progre sustentada en numerosos olvidos ¿voluntarios? y mistificaciones. No quisiera resultar prolijo, pero en esa figuración del futuro político del mundo mundial y en esa enumeración caótica de los mitos carpetovetónicos de la moderna realidad española que constituyen las últimas escenas del montaje hay algunos errores de bulto y no pocas omisiones. Hombre, puestos a enumerar un problema ferroviario, yo no recurriría a “la estación del AVE de Guadalajara” (¡), sino al Carmelo o al estado caótico de las “cercanías” de Barcelona; junto al Rocío, pondría la Moreneta, junto al pasodoble minimalista, yo habría colocado una sardana naif o tecno pop, por ejemplo (¿o es que los catalanes no tienen memoria sentimental?), y junto a la impertérrita sonrisa del presidente Aznar o a la bobalicona de Felipe González, lo teníais a huevo hombre: la mueca del “Ubu president” o la sonrisa beatífica del presidente “Z”.

Gordon Craig.
20-XI-2007.


Visita el Teatro de la Abadia. Crónica sentimental...

miércoles, noviembre 21, 2007

ESCRIBIR HOY EN DÍA. En torno a la Gaviota de Chejov. Propuesta de Juan Pastor para seis actores. El mundo de los blogs y Treplev.

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Tenía un mal recuerdo de la última vez que pude ver representada “la gaviota” de Antón Chejov. Se trató de una de esas experiencias que rompen la magia de la sala oscura y que hacen un mal favor al teatro. No voy a acordarme de su director ni del elenco de actores de aquella ocasión, sin embargo voy a olvidar todo aquello corriendo un tupido velo para intentar engañar a mi memoria de una vez por todas. A pesar de todo esto y mil y una reservas más, hace unas semanas me atreví de nuevo con la obra del ruso, esta vez de la mano del maestro Juan Pastor; y las cosas cambiaron.

Gordon Craig en estas mismas páginas ya dejó constancia del buen hacer de la gente de la Guindalera, y de este montaje extraordinario que rescató para mi, y para muchos otros espectadores, al gran Chejov y su Gaviota, una obra magnífica, un texto exquisito. Por lo tanto, os remito a las palabras de Craig, y os invitó a que os acerquéis a disfrutar de la magia del teatro en la sala La Guindalera.

En un momento dado, Treplev, uno de los protagonistas de La Gaviota, en medio de un discurso solitario, lanzó la siguiente reflexión en voz alta:

Treplev: ”[...] cada vez me convenzo mas de que no se trata de formas viejas o nuevas; se trata de que el hombre escriba sin pensar en formas, de que escriba porque así le sale espontáneamente del alma”.

No quería que se perdiera la ocasión de poder compartir con vosotros este pequeño fragmento. Chejov, disfrazado de Treplev, se dirige a nosotros en primera persona y sin complejos, y nos lanza una carga de profundidad de gran calado: uno tiene que escribir porque lo más profundo de su ser se lo pide, y lo tiene que hacer dejando de lado las formas que coartan la libertad, y que a muchos les hace naufragar por no acomodarse a los cánones predominantes en ese momento.

Quizás Chejov, maestro del lenguaje y aprendiz de alquimista se anticipó muchos años a los creadores de los “blogs”. Este invento nació para que cada uno de nosotros pudiera expresarse sin más límites que los que uno quisiera imponerse a si mismo y dejando de lado lo complicado que era diseñar una página web para los que no nos interesaba el html. También, en cierta medida, el nacimiento del “blog” hizo posible que muchas personas pudieran comunicar, sacar de dentro todo lo que llevaban, porque así se lo pide su alma, enlazando con Treplev, y quizás esta fue la pequeña gran revolución cibernética y una de las causas del crecimiento exponencial del número de cuadernos de bitácora cada día.

Teatro La Guindalera.
En torno a la gaviota. Gordon Craig.

domingo, noviembre 18, 2007

TEATRO. Don Quixote. "Casi una road movie”.


De Miguel de Cervantes.
Adaptación de Pablo Ley y Colin Teevan.
Mom Producciones/West Yorkshire Playhouse. Dirección Josep Galindo.
Con: Tony Bell, Stephen Casey, Alasdair Craig, Andrew Dennis, Rachel Donovan, Greg Hicks. Alan McMahon Caitlin Mottram, Laura Power y Phoebe Soteriades
XXIV Festival de Otoño. Teatro de Madrid. 26 de mayo de 2007.


Si hace un par de años Boadella trasladaba la acción del Quijote a un “lugar de Manhattan”, ahora el espléndido elenco de la West Yorkshire Playhouse, comandados por Joseph Galindo y Pablo Ley devuelven a nuestro insigne caballero Don Quijote y a su inseparable escudero Sancho Panza al lugar natural que les corresponde, a las planicies del Campo de Montiel, a las breñas de Sierra Morena o a las playas de Barcelona, bien que convertidos ambos, al menos por lo que a la ambientación espaciotemporal se refiere, en dos autoestopistas que protagonizan una especie de alocada y delirante “road movie”, donde los caminos reales son desoladas autopistas, las ventas son moteles de carretera, las mozas de mesón se ha transformado en chicas de alterne, los arrieros en excursionistas en bici de montaña y las princesas encantadas en coristas de Music Hall.

Pese a tan drástica traslación de la acción a la actualidad, el montaje, nos parece, ha salvaguardado la antítesis entre ficción y realidad presentes en la novela porque la fértil imaginación de nuestro caballero se encarga de acomodar esta nueva realidad a sus deseos, resultando, si cabe, más anacrónicos su comportamiento y actitudes, más hiriente la parodia y más dramático el fracaso en sus reiterados intentos por transformar esa realidad y adecuarla a los cánones de la mentalidad caballeresca.

Se trata de una libérrima interpretación de los lugares, de los episodios y de los personajes de El Quijote; de una lectura personalísima del texto para cuya plasmación escénica se ha utilizado elementos expresivos propios del lenguaje del cine, del cabaret o del musical, que muestra no obstante una rara coherencia, fruto del perfecto ensamblaje y dosificación de dichos elementos, y de su supeditación a un objetivo primordial: dar soporte y cobertura a los más bellos pasajes del texto originario, que en la voz y el ademán de sus protagonistas traen hasta nosotros, sin desvirtuarla, la esencia del mensaje cervantino.

Rescatan para este fin los episodios más celebrados de la novela sin caer nunca en el tópico ni en la grandilocuente reverencia con que se suelen tratar este tipo de textos, desde el escrutinio de la biblioteca de don Quijote llevado a cabo por el Cura y el Barbero, hasta el famoso duelo (en una “disco” y por un quítame allá esas pajas) con el caballero de la Blanca Luna, y la rendición de nuestro héroe, y su promesa de volver a casa, pasando por las razones de la pastora Marcela, las visiones de la cueva de Montesinos o las chanzas y burlas de que son objeto nuestros héroes en casa de los duques a su paso por Barcelona.

El resultado es un espectáculo fresco y divertido, de ritmo trepidante y extraordinaria libertad compositiva, lleno de sorpresas y de invención, con su pizca de sarcasmo, a veces, aunque en general el humor es desenfadado y jovial. Un juego irreverente y trasgresor, de una desbordante fantasía en la iluminación, en los figurines o en los efectos especiales y con un riguroso y esforzado trabajo de los actores. Suena bien este innovador Don Quixote en el noble lenguaje de Shakespeare, y pasada la sorpresa inicial, uno llega a familiarizarse con los patrones de entonación y con la distinta cadencia de las frases y disfruta un rato largo fantaseando con la idea de un hidalgo trastornado merodeando por los intrincados bosques de Sherwood o peleándose con el mismísimo monstruo del lago Ness si fuera necesario para salvar de sus garras a la princesa Ginebra.

Gordon Craig.
29-X-2007.

viernes, noviembre 16, 2007

ACTUALIDAD. Z.

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Hace un par de semanas leí la columna de Ignacio García May en El Cultural, siempre acertada y con una ironía fina difícil de encontrar hoy en día, y una vez más su elocuencia me sacó de dudas. Nosotros, muchos de los que escribimos en estos cuadernos de bitácora llamados “blogs”, nos tendríamos que sentir ofendidos por la última ocurrencia de un iletrado que responde al nombre de Rodríguez Zapatero: hacer chanza de la ortografía, mofarse del español, como queriéndonos decir que todo lo que nos rodea es de su propiedad, hasta las formas de uso del lenguaje.

Hace cuatro años, un PSOE nauseabundo y machacado por las encuestas, no creía en la victoria electoral, pero tenía a su masa de votantes jóvenes en la calle tras las masivas manifestaciones que se produjeron después del desastre del Prestige y de la Guerra de Irak. Más tarde una mala gestión de la crisis del 11M del Gobierno Aznar aupó a Zapatero a la Moncloa tras unas elecciones preñadas de dolor y de informaciones manipuladas.

En la actualidad, tras una nefasta legislatura, preñada de errores y decisiones equivocadas, el electorado del PSOE, sobre todo el más joven, sigue desalentado, y no va a salir de casa a apoyar a su nauseabundo líder. A través de este tipo de medidas de marketing ridículas, terminar todas las palabras en z, pateando el español, el PSOE pretende engañar a toda esa masa de jóvenes generación LOGSE, para que mediante la gracieta tonta y el talante vuelvan a apoyar a ZP en marzo de 2008.

[Columna Portulanos de Ignacio García May, publicada el 1 de noviembre de 2007 en El Cultural de El Mundo.]

Portulanos. Z.

Todos los años empiezo mi clase de escritura dramática en la RESAD con la misma frase. Quisiera poder achacar esta repetición a la proverbial holgazanería del docente que lleva mucho tiempo en su oficio, pero no es así: mi reincidencia es el triste producto de la necesidad. Les digo a los estudiantes que su principal obstáculo es que han elegido amar las palabras en una época y en una sociedad donde las palabras no importan; donde la clase política, los medios de comunicación, los ciudadanos de a pie, patean, inmisericordes, la lengua, ignorando que esa es precisamente una de las posesiones más valiosas que un hombre puede tener. Como en una sincronicidad jungiana, leo en el periódico, el mismo día, el anuncio de la estúpida campaña de la Z emprendida por el partido del gobierno, y una asombrosa noticia que confirma la capacidad de los neandertales para hablar hace 400.000 años. Aquí todo el mundo monta la de Dios en cuanto alguien roza la Constitución y los benditos muertos de la Guerra Civil; pero la ocurrencia oligofrénica del presidente y de sus asesores sólo da lugar a comentarios más o menos ingeniosos. Yo no permito que me toquen la lengua; no porque crea, como dice el tópico, que es la única patria del escritor, sino porque sé que a quien domina las palabras es más difícil engañarle. Que se lo digan, si no, a todos los tontos que se han creído que “ecología” es lo que hace el nauseabundo Gore. No sé con qué cara pretenden luego criticar a los jóvenes por su falta de cultura cuando a Zapatero le divierte su propio analfabetismo, lo cual, por lo demás, me hace dudar muy seriamente del coeficiente intelectual de este hombre. ¿Para qué nos matamos algunos defendiendo la belleza, la necesidad de Cervantes y de Valle, y de Lorca, y de Lope de Vega si luego es el gobierno quien nos invita a difundir la ignorancia haciendo de ella un chiste? Parafraseando a Diógenes: cuanto más conozco a los políticos, más quiero a los neandertales.
Ignacio GARCÍA MAY

lunes, noviembre 12, 2007

MEMORIA HISTÓRICA. Recuerdos de una vida que acaba de comenzar. Dire Straits en concierto. 23 de mayo de 1992.

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Al Presidente más nefasto que ha tenido este país desde la Transición se le ha ocurrido ahora reescribir la Historia, volver a abrir heridas de la Guerra Civil que ya estaban superadas y tirar por la borda treinta años de convivencia en paz.

A cada uno la Historia, así con mayúsculas, lo pondrá en su lugar, y porque la historia no se legisla como él pretende con su Ley de Memoria Histórica, a ZP se le recordará al lado de Carlos IV y Fernando VII, dos cobardes iletrados que no supieron estar a la altura del puesto que ostentaban.



Mis pretensiones no alcanzan tan altas miras como las ZP, tan sólo voy a aprovechar la coyuntura para crear una nueva sección que se llamará: “Memoria Histórica. Recuerdos de una vida que acaba de comenzar” y en la que os mostraré diversos documentos que demuestran que antes de que naciera este “blog”, las personas que colaboran conmigo y yo mismo también existíamos, y escribíamos, y pintábamos y realizábamos caricaturas, y asistíamos al cine y al teatro, y a algunas exposiciones, y de vez en cuando a algún concierto de música. De esta manera podréis conocer un poco más a los personajes “whisperianos” a través de sus escritos o sus dibujos.

Para abrir boca os voy a mostrar la pequeña crónica que escribí tras asistir a mi primer concierto en directo, el que ofrecieron los Dire Straits en mayo de 1992, en Madrid. También he encontrado, tras un larga búsqueda, la entrada original de aquel concierto, y os ofrezco un par de fotos de la misma.



Dire Straits, en concierto.

Componentes de Dire Straits:

Mark Knopler: voz y guitarra.
John Islley: bajo.
Alan Clark: teclados.
Danny Cummings: percusiones.
Phil Palmer: guitarra.
Paul Franklin: steel guitar.
Guy Flecher: teclados.
Chris White: saxo y flauta.
Chris Whitten: batería.

El 13 de mayo de 1992, en el estadio Vicente Calderón se dieron cita aproximadamente setenta mil personas para presenciar el concierto que el grupo británico Dire Straits ofrecía. Algunas de las personas que asistieron al concierto consiguieron la entrada en la calle, en la reventa, y su precio era espeluznante. Otro dato que hay que resaltar, es que nunca antes en nuestro país, una actuación de rock había agotado sus localidades con tanta antelación, ni tampoco un grupo de rock había realizado una gira similar. Este conjunto llevaba tres años sin actuar en España, pero en esta gira se han tomado en serio la cantidad de seguidores que tiene este país y han celebrado dos conciertos en Barcelona, uno en San Sebastián y en el que yo me di cita, en Madrid. Dire Straits venía a España a promocionar su último trabajo: “On every Street”.

El concierto comenzó a las 20:30 con “Was, Not Was”, como grupo telonero, que al principio fue bien recibido, pero que luego fueron abucheados. A las 21:59 saltaron al escenario Dire Straits que fueron recibidos con una apabullante aplauso. La primera canción que interpretaron fue “Calling Elvis”, a partir de este tema comenzaría una fiesta de dos horas y media. Al público le gustaron más los temas bailables como: “Walk of life”, “Heavy fuel” o “Sultans of swing” ya en los bises. Recibieron también muy buena aceptación temas como “On every street”, “Romeo and Juliet” o “Brothers in arms”. La iluminación fue excepcional, y la organización no se quedó corta. Se oyeron algunos comentarios después del concierto respecto a “Tunnel of love” que no fue interpretada. A modo de conclusión, hay que decir que fue un gran concierto, y que si puedes no te los pierdas en septiembre que vuelve de nuevo a las Ventas.

lunes, noviembre 05, 2007

África en el recuerdo.

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Dentro de pocos días se van a cumplir tres años de la llegada a mi teléfono móvil de aquel SMS que me proponía sin tapujos y con una lascivia desvergonzada si quería viajar a África.

Recuerdo cuál era mi opinión respecto al continente negro antes de ese viaje. Podría utilizar muchos adjetivos para calificar a mi conciencia, pero con tan sólo uno bastará: indiferencia.



Mi vuelta a España fue dura y difícil. Desde el momento que volví a pisar Barajas fui consciente de que mi persona había cambiado, una careta, quizás una máscara de la propia cobardía y el miedo ante lo diferente y lo desconocido se había caído. Otra realidad, diferente a la que estamos acostumbrados a disfrutar cada día en nuestra cómoda cotidianidad, estaba dentro de mi. Cada poro de mi cuerpo se había impregnado de otra pátina, de otro soplo vital que aparte de convertirme en un espíritu un poco más libre, nunca más me permitiría volver a mirar con “indiferencia” a ningún rincón del planeta.

Mucha gente dice que cuando uno conoce África, cuando recorre sus senderos polvorientos o cuando pasea por sus caóticas y mal olientes ciudades, se enamora de ese continente tan cargado de contrastes y desigualdades. Y ese enamoramiento no es pasajero, como las golondrinas de Gustavo Adolfo Bécquer, siempre vuelve.

En esta ocasión, a modo de celebración de este tercer aniversario, y como dedicatoria para todos aquellos “keniatas” que sienten como la carne de gallina vuelve cada vez que oyen hablar de Voi, o de Mombasa, y para una amigo que tiene ante si la difícil decisión de decidir si se marcha de España o no por una larga temporada, van dedicados los siguientes dos breves apuntes, claros ejemplos de que África todavía sigue muy dentro de mi.

Ryszard Kapuszinski, durante su larga trayectoria como reportero recorrió medio mundo, y nos dejó una obra muy valiosa por muchos motivos, pero esencialmente porque consiguió tomar el pulso de las sociedades con las que convivió desde lo más profundo de si mismas, mezclándose con las gentes de la calle, alejándose de los ficticios y corruptos círculos del poder.



Ébano, es una de las obras más conocidas de Kapuszinski. El gran periodista polaco nos acerca a unas cuantas sociedades africanas, todas muy lejanas y desconocidas para nosotros, para contarnos a cara de perro, cómo se sobrevive allí, o para recordarnos cual es la historia de muchos de esos países que “nacieron” tras la desintegración del colonialismo europeo. Pero a parte de eso, Kapuszinski, nos acerca a la vida del africano, cómo vive, cómo se relaciona, porqué actúa de una manera u otra, es decir, nos muestra el lado humano de unas sociedades diferentes y desconcertantes para una mente occidental en muchos aspectos, pero también ricas y bellas, y rodeadas, incluso hoy en día, de nebulosas de misterio y leyenda.

Kapuszinski, capítulo a capítulo, salta de un país a otro, ora en la capital de Nigeria, Lagos, ora en Kampala, en Uganda, ora charla con un brujo en Ruanda, ora convive con una tribu en el corazón de Senegal. Y teniendo todavía en la memoria el estremecedor relato de la sangrante dictadura de Idi Amín en Uganda, que masacró a su propio pueblo sin ton ni son, viendo miles de enemigos dónde no los había, tan sólo para poder vencer a unos fantasmas que ahogaban el carisma de su persona, meses después me encuentro con la película de Kevin Maccdonald, “El último rey de Escocia”.

Kevin Macdonald nos ofrece un relato fascinante. Un joven médico escocés, sin un rumbo fijo y en busca de aventura se apunta a un viaje a Uganda para colaborar con un puesto médico en una aldea africana. Un encuentro fortuito con Idi Amín lo convierte en consejero del presidente, y de esta manera puede vivir en persona el complejo desarrollo de la figura de uno de los más sangrientos dictadores de África.

La película nos ofrece un relato muy real de lo que en muchos casos son algunos de los líderes africanos negros: unos ineptos que han llegado al poder ayudados por el ejército, pero sin embargo no preparados para asumir ese tipo de responsabilidades de gobierno, que en seguida desconfían de todo lo que se mueve, y tan sólo se rodean de los fieles de su tribu y de un sanguinario servicio de seguridad para mantenerse en lo más alto.

Macdonald, como Kapuszinski en muchas ocasiones, toma muy bien el pulso de la sociedad que intenta describir, la dictadura de Amín, y el metraje de su película avanza a la par que la figura del victorioso dictador cada vez va decayendo más y más, hasta que llega a su fin.

miércoles, octubre 31, 2007

TEATRO. Un hombre que se ahoga. "Medea es un buen chico".


De Daniel Veronese, a partir de Tres hermanas, de Chejov.
Con: Claudio da Passano, Adriana Ferrer, Malena Figó, María Figueras, Ana Garibaldi, Fernando Llosa, Marta Lubos, Luciano Suardi, Claudio Tolcachir y otros.
Dirección: Daniel Veronese.
Madrid. Teatro María Guerrero.



Supongo que me disculpará Luis Riaza -donde quiera que esté, injustamente silenciado, por cierto, por el teatro público y por el privado como si fuera un apestado- por el hecho de que me sirva del título de una de sus obras para encabezar esta reseña. Es una licencia que raramente me permito porque denota escasez de recursos expresivos propios y pocos escrúpulos para saquear los ajenos. Prometo no repetirlo.

Aún obedeciendo a una libre asociación de ideas, la elección no es del todo caprichosa pues anticipa el travestismo del reparto de la obra que comentamos e ilustra, en las referencias a Medea, asesina de sus hijos, el instinto “asesino” del propio Veronese que no duda en dar muerte –metafóricamente, se entiende-, a las tres hermanas Prozorov, para que renazcan, eso sí, en el cuerpo de tres apuestos buenos chicos aquejados de la misma abulia, frustración y buenas intenciones de las que adolecen el resto de los personajes femeninos, masculinos o masculinofeminizados de la pieza dizque chejoviana a la que venimos aludiendo.

Y la verdad es que no acabo de entender bien el por qué de de esa desnaturalización de los personajes de ese brutal oxímoron, que nos obliga a ver actuar a hombres en el rol y con el nombre de mujeres y a mujeres en el papel y con el nombre de varones, sumiéndonos en una esquizofrénica y delirante ceremonia de la confusión. O mucho me equivoco o no han cambiado tanto las cosas en cuanto a los roles masculinos y femeninos en el lapso que media entre la fecha del estreno de la obra allá por los albores del siglo XX y los comienzos del XXI, por lo que tiendo a pensar que tal transmutación obedece más bien a un capricho del director, dado a experiencias estrambóticas de las que parecía que estábamos curados por estos pagos desde los felices años sesenta y setenta en los que proliferaban como hongos en otoño. Recuerdo todavía con espanto un intragable Esperando a Godot con Vladimiro y Estragón metamorfoseados en dos féminas desmedradas de aspecto hippy luchando con denuedo por sacar algo en claro de ese galimatías con el que los personajes de Beckett matan el tiempo esperando la aparición de un señor que nunca acaba de llegar.

Destila, no obstante, el montaje un regusto a Chejov que mitiga en parte los sinsabores de un experimento tan arriesgado, en la puesta en escena pero sobre todo en el buen trabajo de los actores: en el ambiente cerrado y asfixiante del destartalado salón de baile del solar familiar, con su aire caduco y decadente y con su peculiar aroma a vida provinciana; en la cháchara intrascendente y en el lento transcurrir de las horas en veladas interminables mientras los afanes de los personajes se diluyen en las menudencias y en los ínfimos detalles de una convivencia estéril; y en fin, en la sensación, espléndidamente trasmitida por los actores en escenas ocasionales de que nos encontramos ante unos seres atrapados en la inacción y en el hastío, víctimas del desdén y de la indiferencia que corroen sus sueños y sus deseos, mientras esperan poder redimirse por el trabajo y se aferran a la débil vaga esperanza de un mejor futuro para la humanidad.

Gordon Craig.

domingo, octubre 28, 2007

LIBROS. David Golder de Irène Némirovsky.


Muchos de vosotros cuando veis el nombre de Irène Némirovsky lo asocias a la gran novela “Suite francesa”, considerado como el libro del año 2005 por los libreros de Madrid. Y lleváis mucha razón, porque “Suite francesa” es una gran novela, y un descubrimiento literario; pero debéis de saber también, y sino yo os lo puedo contar, que después de la publicación de este relato han visto la luz varias obras más de Irène Némirovsky: “El baile” y “David Golder”.

David Golder es la primera novela de una de las mejores escritoras francesas del pasado siglo XX, Irène Némirovsky. En su momento tuvo tal éxito David Golder que se adaptó para el cine y para el teatro y lanzó al estrellato a su autora.

David Golder llegó a mis manos en forma de regalo, de sorpresa inesperada a la que no había prestado mucha atención cuando la vi colocada en los estantes de novedades de varias librerías. A fin de cuentas una grata alegría.

La narración breve de Irène Némirovsky cuenta la historia de un empresario multimillonario, Golder, que tras sufrir un ataque al corazón en un casino de la Costa Azul francesa se arruina. El gran Golder venido a menos, vive solo en un destartalado piso parisino y su mujer y su hija lo abandonan. Aun en esa situación, el anciano empresario saca fuerzas de dónde no las tiene, poniendo en grave riesgo su vida, para poder amansar de nuevo una gran fortuna para poder recuperar a lo único que ama en la vida: su hija.

Irène Némirovsky logra una vez más colmarnos con la magia de la literatura, con la belleza de su pluma, y regalarnos la historia de David Golder, una viaje al mundo de los grandes industriales, rodeados de dinero y de todo tipo de comodidades, pero también de soledad, y de hipocresía, y de temores y miedos. La cercanía del lenguaje de Irène Némirovsky con sus lectores conmueve y desde que la novela comienza hasta que llega a su fin esa pareja de hecho (escritor-lector) se convierte en inseparable.

Para todos los que ya habéis disfrutado de “Suite francesa” sin lugar a dudas David Golder es un precioso relato que no debéis dejar pasar, y para los que todavía no conocéis a Irène Némirovsky, esta narración es un buen comienzo para enfrentaros a “Suite francesa” con muchas más ganas.

Para los que no leísteis el breve apunte sobre Suite Francesa.

martes, octubre 23, 2007

TEATRO. Barroco. "Proceso a la modernidad".


De Darko Lukic y Tomaz Pandur.
Basada en Las amistades peligrosas de Choderlos de Laclos y en Cuarteto de Heiner Müller.
Con: Asier Etxeandía, Blanca Portillo y Chema León.
Dirección de Tomaz Pandur.
Madrid. Centro Cultural de la Villa



Quizá no sabía el oficial de la guarnición de Grenoble, que allá por el 1782 diera a conocer su historia de amor y perversión entre el vizconde de Valmont y la marquesa de Merteuil, cuan breve sería el paréntesis de racionalidad ilustrada que iba a abrirse con la Revolución Francesa y cuan devastadoras las consecuencias del derrumbe de la utopía moral y política vinculada al ejercicio consecuente de esa racionalidad; y sin embargo, todo esa concentración de nihilismo, de vacío, de soledad y hasta de barbarie (en su envoltura de refinamiento) asociada a ese derrumbe estaba ya ahí, latente, en el orgullo y la vanidad del vizconde, en la maldad y el afán de dominación de la marquesa, en el exacerbado e irreprimible sentimiento de culpa de madame de Tourvel o en el desvalimiento y la impotencia de todos ellos ante lo inapelable de ciertas actitudes y comportamiento inherentes a su propia condición humana. Porque, como ocurre tantas veces con las grandes obras literarias, la ficción representa una intuición de la realidad más lúcida que cualquier indagación filosófica, sociológica o histórica y solo hace falta un intérprete suficientemente sagaz para revelarla.

Y aquí no hay uno sino dos intérpretes excepcionales, Heiner Müller que ya hiciera en Cuarteto su peculiar lectura contemporánea del conocido triángulo amoroso, y el tándem Darko Lukic/Tomaz Pandur que hacen la suya propia en una sincrética e imponente adaptación para la escena. En ella, como Kafka, llevan a cabo su particular proceso al espíritu moderno concentrando su estremecedor argumentario en el análisis de la dolorosa disociación del cuerpo y del espíritu que sufren en carne propia los protagonistas ante la atenta mirada del narrador, Barroco, cuyas reflexiones y admoniciones jalonan el desarrollo de la acción. Es la teatralización del antagonismo entre los impulsos vitales y el raciocinio, la pugna por mantener incólume la pasión ante los embates de la voluntad y de la virtud y contra la amenaza de la decrepitud y de la muerte, la lucha, en suma, por sacudirse la tiranía de lo que madame de Merteuil define despectivamente como “el fango de la más despreciable basura emocional”.

Nadie puede escapar sin dolor a ese trance; sin sufrirlo o sin provocarlo, y esa es otra de las claves, artaudiana, en las que se cifra este verdadero espectáculo de la crueldad, que ofrecen Valmont y la marquesa encerrados en un extraño recinto de paredes móviles híbrido de bunker y de budoir, quizá un espacio simbólico de la conciencia o del sueño, o de la pesadilla, en el que las imágenes sustituyen a las palabras, o se amalgaman con ellas, y con la música en un todo significante de una contundencia expresiva aterradora que golpea la sensibilidad y la inteligencia de los espectadores colocándolos ante sus propios miedos y contradicciones.

En fin, un espectáculo total que nadie debería perderse. Una genial concepción del espacio y del movimiento escénico, mérito este compartido por el director y el coreógrafo (Nacho Duato), y una brillante actuación de los protagonistas Asier Etxeandía (Valmont) y Blanca Portillo (madame de Merteuil) que arrancaron del público, puesto en pie al final de la representación, uno de los aplausos más cerrados y efusivos de los que guardo recuerdo en la memoria.

Gordon Craig.

Tomaz Pandur. Barroco.

martes, octubre 16, 2007

VIDA URBANA. Ani.


Ani fue una de las primeras chicas en las que me fijé en mi adolescencia. Era delgada, alta, morena, con el pelo muy rizado, y tenía unos ojos oscuros preciosos. Siempre iba muy arreglada, le gustaba vestir bien y sobre todo, algo que a mi me maravillaba, era su saber estar, siempre se encontraba en el sitio idóneo, nunca salía de su boca una palabra mal sonante y trataba a todos y cada uno de nosotros con una educación exquisita.


Ani también fue una de las primeras chicas a las que invité a salir, bueno la invité a venir a una fiesta que daba un amigo en su chalet, y no pudo venir. Más adelante, cuando ya no éramos simples amigos, le propuse formalmente que fuera mi pareja, pero los miedos y sobre todo la distancia que nos separaba, los siete kilómetros que van de mi pueblo al suyo, la hizo tomar una de sus decisiones más difíciles, decirme que no.

Mantuvimos una relación difícil desde aquel desenlace inesperado, un querer y no poder, un difícil juego de miradas y de caricias que no se consumaba nunca porque siempre nos cegaba a ambos aquella fatídica tarde de invierno en que ella me rechazó y luego se pasó varias semanas derramando lágrimas.

Pasó el tiempo y nuestros caminos se separaron. Yo empecé a estudiar fuera y la perdí de vista. Desde ese momento empecé a saber poco de ella, siempre me llegaban noticias por terceros sin ningún tipo de interés.

Pues bien, una vez más el destino caprichoso quiso, como la vida es sorprendente y cualquier situación puede cambiar de un día para otro, regalarnos un fugaz encuentro la otra tarde. Todo fue muy rápido, la película terminaba, los créditos chisporroteaban sobre la pantalla todavía pero las luces de la sala se habían encendido ya. Nos levantamos a la vez, ella y sus amigos estaban detrás de nosotros. No la vi a la entrada, supongo que se sentaron después que nosotros. Yo todavía estaba un poco aturdido ante el estremecedor relato que David Cronemberg nos había ofrecido en sus Promesas del Este, pero al ceder el paso en el pasillo central para abandonar la sala, nuestras miradas se cruzaron unos segundos, unos eternos segundos de reconocimiento y sorpresa para ambos. Todavía sin creerme lo que estaba sucediendo, por inercia salimos del cine tras ellos, y cuando yo no esperaba que ya sucediera nada y todavía rondándome la idea de que no fuera ella, al doblar una esquina, Ani se volvió y nuestros ojos se volvieron a encontrar. Sin lugar a dudas era ella.

Ani, ya no me pareció tan alta, ni tan delgada, pero sus rizos, sus ojos y su media sonrisa seguían en su sitio.

TEATRO. El hombre almohada. "Enigmática y truculenta".


De Martín McDonagh.
Con: José Vicente Moirón, Javier Magariño, Gabriel Moreno, Luis Mariano López y Lourdes Gallardo.
Dirección de Denis Rafter.
Madrid. Círculo de Bellas Artes. Sala Fernado de Rojas.



El hombre almohada es una mezcla de thriller psicológico, comedia negra y sátira sociopolítica. Katurian K. Katurian, modesto trabajador en un matadero y apasionado escritor de relatos para niños, es arrestado por la policía para esclarecer la macabra coincidencia entre el argumento de algunos de esos relatos y unos horribles asesinatos recién descubiertos. La impunidad con la que trabaja la policía –la obra está ambientada en un supuesto estado dictatorial donde los derechos más elementales del detenido estarían suprimidos-, la inquietante atmósfera de los calabozos, la brutalidad de los interrogatorios y la propia naturaleza truculenta de las historias objeto de la investigación convierten la escena en una verdadera cámara de los horrores donde cualquier acto de violencia y de degradación es posible.

Pronto descubriremos la relación que existe entre Katurian, su hermano Michal y los asesinatos, aunque para conocer toda la verdad habrá que esperar a presenciar el elaborado desenlace. Bueno, en realidad tampoco entonces conoceremos toda la verdad pues el final de la obra, tan enigmático como la historia de “Los tres condenados”, una de las muchas fruto de la fértil imaginación de Katurian, no revela la subterránea y oscura fuente de violencia y crueldad que anima tanto los métodos inquisitoriales de los policías Tupolski y Ariel como los no menos oscuros e inconfesables impulsos creadores de Katurian. Tampoco aclara como influye la literatura en la vida, aunque parece deducirse de la obra que la influencia puede ser notable en las impresionables mentes infantiles y que el escritor, por muy artista que sea nunca es del todo inocente de los efectos indeseados de su obra.

La trama es quizá demasiado alambicada, más tópica la ejecutoria de los policías, más novedosa la historia y relaciones de los hermanos, aunque se mantiene siempre la intriga merced a los frecuentes cambios de rumbo en el desarrollo de la acción dramática, y probablemente haya un exceso de materia narrativa con numerosos relatos incrustados, auque también hay que decir que esos pasajes constituyen los mejores momentos del espectáculo, sobre todo por la soberbia actuación de José Vicente Moirón en el papel de Katurian, que cuando narra posee, como el sonido de la flauta de Hamelin, el don del encantamiento. Javier Magariño (Tupolski) y Gabriel Moreno (Ariel) están, asimismo, convincentes en sus respectivos papeles, dos matones cínicos y sin escrúpulos de aspecto atildado y chulesco. En conjunto el montaje funciona; Denis Rafter ha sabido conjurar los momentos en los que la obra se hace lenta o reiterativa imprimiéndola un ritmo adecuado y rodeando a los personajes de una efectiva ambientación espacial y sonora.

Gordon Craig.

domingo, septiembre 23, 2007

LIBROS. Una historia de amor y oscuridad y La historia comienza: ensayos sobre literatura, de Amos Oz.


Decir algo de Amos Oz, flamante Premio Príncipe de Asturias de las Letras de este año, es harto pretencioso, y más si cabe para un vulgar y concienzudo lector, como lo soy yo. Dicho esto, sirvan estas líneas como una invitación interesada a la lectura de uno de los descubrimientos más bellos de mi vida literaria de los últimos años: Amos Oz.

Amos Oz llegó a mi vida por casualidad. Un compañero de trabajo del Museo Reina Sofía, medio en secreto y en voz baja, me recomendó una novela de un escritor israelí, desconocido para el gran público, hace unos tres años: “Una historia de amor y oscuridad”. El volumen por fuera es un tocho de un par de narices, no recuerdo con exactitud el número de páginas, pero es considerable y se acerca sino sobrepasa las seiscientas. Todo hay que decirlo y aunque una novela no se debe valorar por el número de sus páginas, tampoco nos vamos a engañar, que al menos al principio, te echa un poco para atrás si el libro es muy grande.

Pues empecé con desgana y con cierto recelo “Una historia de amor y oscuridad”, pero Oz y su varita mágica, digamos en este caso su brillante pluma, me enamoró desde el primer capítulo. Y digo bien “enamorar”, porque las grandes novelas enamoran.

“Una historia de amor y oscuridad” es el relato del devenir de una familia judía (la propia familia de Amos Oz) que llega al todavía no creado estado de Israel, descrito por la mirada de un niño, su único hijo, que quiere convertirse en escritor. Su padre es un erudito, que está volviendo a construir la historia de un pueblo que dejó de existir durante muchos años, el judío, y que a ojos de su hijo necesita leer todo lo anteriormente escrito sobre un tema para poder publicar un estudio, lo que lo convierte en un ser rodeado de papeles y libros y alejado de su hijo. Sin embargo, la figura de la madre del niño, es todo lo contrario, el alma, cada bocanada de aire que el niño necesita para sobrevivir, pero a la vez un ser atormentado e infeliz. A parte de estos personajes principales la novela tiene una galería enorme de protagonistas: varias generaciones de familiares del niño que se mueven en una frágil relación de amor odio hacia la Europa que los acaba de expulsar.

A grandes rasgos el párrafo anterior se puede convertir en el retrato de la novela, en gran medida cargada de vivencias personales, que describe de forma paralela el día a día de esa familia, y el de Amos, primero desde Jerusalén, cuando es un niño, y después desde el kibbutz de Hulda, siendo ya un adolescente, y el del nacimiento del Estado de Israel . Pero, “Una historia de amor y oscuridad”, es mucho más que eso, es un canto a la vida, y a la persona y su libertad, y al amor, y a los deseos, y la crudeza de la supervivencia, y a los sueños, y a las frustraciones y a la alegría, y a la convivencia y a la paz… Y a todo esto le tenemos que añadir a Amos Oz, un escritor de altura, sólo apto para paladares muy finos, con un estilo preciso y sensual, y con una escritura bella que desnuda las sensaciones y nos lleva hacia dónde a él se le antoja: o acercarnos a la lágrima y a la congoja o permitirnos un respiro en la narración e invitarnos a esbozar una sonrisa sin tapujos.

Este fue el principio, el primer encuentro con Amos Oz, y de este embrujo inicial vino todo lo que aconteció a continuación: “Mi querido Mijael”, “la bicicleta de Sumji”. Y ahora: “La historia comienza: ensayos sobre literatura”.

La historia comienza” es una colección de conferencias que Amos Oz ofreció en varias universidades sobre literatura. Pero no se trata de una recopilación de textos eruditos y metaliterarios, muy al contrario son unos análisis muy originales, muy bien escritos y precisos y en muchas ocasiones muy graciosos y curiosos que analizan de forma desinteresada el comienzo de diez novelas o relatos, algunos conocidos y otros no.

Para el escritor israelí el comienzo de una novela es el contrato que el autor establece con sus lectores, que en algunas ocasiones ofrece premisas que luego no cumple y en otras las sobrepasa sin previo aviso; pero sobre todo Amos Oz considera la parte inicial de un texto como la parte más importante del relato porque es la más difícil de definir, es muy complicado empezar a escribir (el miedo al folio en blanco) y nos deja en el aire la siguiente pregunta que cada escritor se hace millones de veces antes de escribir una sola palabra: ¿cómo comenzar a contar una historia para lograr captar la atención del lector?

En estos breves ensayos Amos Oz nos sirve en bandeja el análisis certero, pero cargado de ironía y buen humor, de varias novelas y desmenuza los entresijos de cada comienzo para nosotros, haciendo hincapié en lo que los autores nos proponen ya desde la primera línea. Todos los capítulos son imprescindibles pero hay algunos de ellos que son verdaderamente de obligada lectura: los referidos a “La nariz” de Gogol, “Un médico rural” de Kafka, “El violín de Rothschild” de Chejov, “La historia: una novela” de Elsa Morante y “Nadie decía nada” de Raymond Carver.

Esta breve colección de ensayos también nos invita, indirectamente, a buscar y leer alguna de las obras que reseña el escritor judío, o desconocidas para nosotros hasta ese momento, o no leídas hasta ahora. Yo por ejemplo, he empezado a buscar la novela de Elsa Morente, escritora desconocida para mi hasta que la citó Amos Oz, porque tan sólo con el análisis de Amos Oz, me han entrado unas ganas terribles de disfrutar de su lectura al completo.

No me gustaría terminar la reseña sobre Amos Oz sin dejar constancia de que la lectura es un placer “sin prisas”, como lo define el propio autor, y “que en cada historia se nos permite algo que no se consiente “fuera”: no sólo un reflejo del mundo que conocemos, no sólo un viaje a los desconocido, sino también la fascinación misma de tocar lo “inconcebible”. Mientras que, dentro de un relato, se torna concebible, accesible a nuestros sentidos y a nuestros temores, a nuestra imaginación y a nuestras pasiones. […] El juego de leer exige al lector que tome parte activa, que aporte su propia experiencia vital y su propia inocencia, así como prudencia y astucia”, por los contratos iniciales del relato, por los primeros párrafos de la novela.

OZ, Amos: Una historia de amor y oscuridad. La historia comienza: ensayos sobre literatura. Siruela.

jueves, septiembre 20, 2007

PINTURA. Patinir en el Prado.


Llevaba mucho tiempo queriéndome acercar al Museo del Prado, pero por unas cosas u otras, hasta ayer no pude hacerlo. Supongo que a parte de la ajetreada vida actual de todos nosotros, que no nos permite sacar muchos momentos para pasear por las galerías y pasillos de un museo y dejarnos llevar por las obras expuestas, algo también tienen que ver las preferencias de ocio de cada uno. Yo tengo que reconocer que me puede el teatro y el cine antes que la pintura o la escultura.



A pesar de todo lo anterior, ayer, por fin, pude contemplar la exposición de Joachin Patinir. El paisajista flamenco, hasta esta muestra, era un gran desconocido para mi, pero recuerdo que me picó la curiosidad, cuando leí que era un gran admirador de El Bosco, uno de mis pintores renacentistas favoritos.

En esta ocasión el Prado ha reunido unas cuarenta obras para la ocasión. Una primera sala muestra los precedentes a la obra de Patinir en lo que respecta a la representación de paisajes, como: Jan van Eyck, Robert Camping y ocasionalmente El Bosco y Durero; a continuación vienen varias salas con sus propias obras y una final que nos ofrece una breve perspectiva de la influencia del pintor belga.

Patinir da un papel primordial al paisaje dentro de la composición del cuadro, en muchas ocasiones compuesto además de diversos personajes que forman parte de alguna imagen religiosa. En lo que respecta al espectro de color cabe destacar que en el primer plano, Patinir, suele utilizar tonos ocres, verdes en los medios, y azules al fondo, sobre la línea de horizonte.

No me gustaría terminar, sin dedicarle unas líneas a un cuadro que me entusiasmó: “Caronte atravesando la laguna Estigia”. Se trata de uno de los cuadros más conocidos del autor, fondo del propio Museo del Prado, y quizás muchas veces ignorado injustamente en nuestros paseos por la pinacoteca madrileña, ante la magnitud de algunos de sus vecinos de pared. El cuadro, en una simetría casi perfecta, nos muestra en primer término a Caronte que trasporta un alma en su barca por la laguna Estigia, de una orilla a otra, la una con aguas muy claras y con tonos azulados suaves, la otra más siniestra y con unas aguas más oscuras, azules fuertes casi negros. A la derecha de la laguna se encuentra el Paraíso, con unos exuberantes bosques, un palacio de cristal, clara influencia de El Bosco, y unos inmaculados ángeles, que parece, que con un silente susurro llaman al alma penitente hacia ellos. Justo al otro lado, a la izquierda de Caronte, Patinir nos muestra el Infierno, el reino del mal, con Cerbero, el mitológico perro de tres cabezas en su guarida, y tras unos siniestros bosques, muy oscuros, a los lejos, varios puntos de fuego que nos recuerdan hacia donde se dirige esa inocente ánima.

Museo del Prado. Patinir.

lunes, septiembre 17, 2007

VIDA URBANA. Pareja rota. Pareja de nuevo.


En realidad lo que sucedió con Jorge se veía venir desde el primer momento. Ni ella era la persona adecuada, demasiado joven y extremadamente superficial, ni él lo suficientemente maduro para darse cuenta de que su relación con Begoña no era más que un simple juego sexual.



Ya no siguen juntos. Para él ha sido una total liberación, se siente libre de nuevo y ha olvidado “todo” lo que tenía que hacer porque si, porque a ella se le antojaba que lo tenía que llevar a cabo por “amor”. Begoña, lo pasó mal al principio, pero creo que se trataba más de disimular que la habían dejado plantada y por eso tenía que derramar unas cuántas lágrimas, que de un sentimiento de corazón roto sincero; nada mas que ver que el primer fin de semana sin pareja, acompañada de sus amigas, por eso de no dejarla sola en casa por si se deprimía, Begoña estuvo con un morenazo de cuidado del barrio de la Serna, de Fuenlabrada.

Jorge me cuenta que quizás se arrepiente un poco de su ruptura, porque se siente solo, pero que cree que también ese fue el gran temor por el que siguieron juntos tanto tiempo, y que en seguida se le olvida la idea sólo de pensarlo fríamente. Las tardes se me hacen eternas – me comenta- pero he vuelto a tener tiempo para mi y para mis cosas, he vuelto a leer, y puedo limpiar el piso como me gusta.

Begoña no para de hablarme de su nuevo moreno, hasta que me harto y mirándola fijamente a los ojos le digo que yo no he venido para eso, que ella quería hablar conmigo de Jorge. Casi sin parpadear me describe mil y una situaciones en las que Jorge la dejó en evidencia en público, o no la trató con respeto, o la contestó mal. Sus palabras suenan vacías, son un goteo incesante de agravios, seguramente ciertos, pero suenan huecos, como medio olvidados y con la intención de enterrarlos para siempre en cuanto yo salga de la cafetería, y pueda hacer una llamada de móvil para que su morenazo de turno, le de lo que quiere.

De todo esto hace un año y yo lo he traído de nuevo al presente porque ayer Jorge me contó que se encontró con Begoña de nuevo, en una librería y que se fueron a tomar algo y terminaron en su apartamento. Y que hoy piensan quedar de nuevo y que preparan un fin de semana de ensueño en Granada. Jorge hasta ahora seguía solo, y salvo algún escarceo esporádico no salía con nadie más o menos en serio. A Begoña la perdí la pista hace unos seis meses, pero me puedo imaginar que hubo más de un morenazo de la zona sur.

¿Y ahora qué? Yo quiero pensar que ambos siguen solos, se sienten solos, y que lo poco que compartieron cuando estaban juntos fue lo único en la vida a lo que pueden agarrarse para no caer en la temible desesperación de la soledad.

Quizás en esto consista la vida en la actualidad y los demás no nos hayamos dado cuenta todavía. O quizás también esta situación se parezca cada vez más a una farsa de los nuevos “nocilla dream”, que confunden conformarse y sobrevivir con libertad y amar. Y sobre todo que no se aguantan a si mismos y tampoco se conocen en profundidad, por eso se aburren de aburrirse y no saben estar solos, porque la soledad o se aprende a convivir con ella o te mata por dentro y te indica lentamente el camino de la desesperación y el fin.

viernes, septiembre 14, 2007

TEATRO. Hedda Gabler. "Un grito de rebeldía femenina".


De Henrik Ibsen.
Con: Ana Caleya, Rosa Savoini, Lino Ferreira, José Luis Alcobendas, David Llorente e Inma Nieto.
Dirección de Ernesto Caballero.
Madrid. Círculo de Bellas Artes. Sala Fernado de Rojas.



Como la publicación de Madame Bovary o como el estreno de Casa de muñecas, el de Hedda Gabler supuso un aldabonazo para la conciencias bienpensantes de su época. Era la primera vez que una mujer pretendía sacudirse el yugo de sumisión al marido y a los deberes improrrogables de su condición de madre, esposa, incluso de amante solícita que una larga tradición burguesa le había asignado e intentaba ser ella misma y juzgar el matrimonio y las relaciones sociales y de pareja desde una perspectiva genuinamente femenina.

Pero, si cabe, Hedda Gabler va más lejos que sus antecesoras en su grito de rebeldía femenina. “Por una vez en mi vida quiero tener en mis manos el destino de un ser humano” le dice a la señora Elvsted al final del segundo acto para justificar su comportamiento en relación con Eilert Lovborg. Esa frase encierra algo más que la mera demanda de autonomía, es una exigencia de control, y a estas alturas del desarrollo de la obra, cuando ya tenemos atisbos del carácter indomable de Hedda y de su capacidad de manipulación, cobra toda la fuerza de una amenaza e indica a las claras cuales son los términos de todo o nada en los que se va a dirimir el conflicto.

Hedda y Jorge Tesman han vuelto del largo viaje de novios para reencontrarse con sus viejos demonios encarnados en una única persona: Eilert Lovborg, antiguo amor de Hedda y rival intelectual de Jorge. Viejas heridas, a duras penas restañadas, se abren de nuevo aunque la fatalidad o lo que es lo mismo, el propio sino, en cierta medida misterioso y enigmático de Hedda, y su orgullo auguran la tragedia más atroz. Y no es la fantasía desbocada de la protagonista, como dice el juez Brack, su incapacidad para adaptarse a la realidad, la que la pierde; es su voluntad de poder, su deseo a ultranza de emancipación y una pulsión de muerte que impregna todos sus actos y que vincula el destino de Lovborg y el suyo propio a las dos pistolas que conserva de su padre, y que en algún momento le habían servido para distraer su aburrimiento.

La escenografía de José Luis Raymond reconvierte el salón burgués, estancia clave de la gran casa familiar donde ejerce su reinado la señora de la casa en la aséptica y fría habitación de un sanatorio y el sesgo que el propio Ernesto Caballero confiere al montaje sugiere que la acción transcurre en un psiquiátrico, en el que Hedda poseída de una locura autodestructiva fuera literalmente asistida en su demencia por el resto de los personajes. Llevar a Hedda a esos extremos de inadaptación no se si aporta algo positivo a la plasmación de un carácter ya de por si suficientemente complejo y problemático, aunque sí coadyuva a exculpar a la protagonista de una conducta moral no muy escrupulosa, a la vez que distrae la atención del espectador, le despista con relación a las frecuentes alusiones de los personajes a enseres y muebles propios de un interior burgués convencional.

En los esencial, el desarrollo de la acción no sale perjudicado -salvo por un movimiento escénico a veces errático-, y ese prodigio de construcción dramática que es la obra y los conflictos entre los personajes se revelan con toda intensidad. El trabajo de actuación es solvente en conjunto aunque destaca una espléndida Ana Caleya que enseñorea la escena trasmitiendo con una inusitada energía el complejo universo emocional de la protagonista: la desdeñosa altivez de un ser exquisito y caprichoso, el calculo interesado con que maneja los hilos de la trama, la lucidez, la frustración, los celos, o la frialdad y determinación próximas a la crueldad con la que ejecuta sus decisiones.

Gordon Craig.

domingo, septiembre 09, 2007

ACTUALIDAD. Palabras de ánimo entre el desasosiego imperante. Para Ana.


Hoy una amiga me comentaba por el correo electrónico que se sentía un poco cansada, y también en parte engañada por la clase política de nuestro país. Asqueada por el cruce de declaraciones, me decía, en el que unos nos pintan la realidad con la que convivimos cada día como un mundo maravilloso y los de la bancada de enfrente nos muestran un país desolado y en caída libre.

No tuve el tiempo suficiente en contestarle por correo, salvo responderle con un par de frases que salieron a vuela pluma en caliente y casi sin pensarlas. Me ha parecido interesante compartir con todos vosotros la respuesta que le quería enviar.

Fotografía: Sophie Thouvenin

Ana, yo también estoy cansado de tantas y tantas tonterías. Es difícil calibrar hasta dónde unos nos engañan y los otros también, pero no imposible. Tú a diario tomas el pulso de tu sociedad: sabes lo que suben los alimentos porque semanalmente llenarás la cesta de la compra, si tienes vehículo, sabrás cuanto se ha encarecido el carburante, seguro que si tú misma rellenas tu declaración de la renta habrás comprobado que tu tipo impositivo ha subido y si encima tienes que pagar los gastos corrientes de un hogar habrás visto que las facturas de la luz, el gas y el teléfono se han encarecido. También es un buen dato a tener en cuenta el incremento del paro, la evolución del Euribor y la subida salarial que ha experimentado tu nómina en este último año. Sobre este tipo de “realidades” tú solita puedes calibrar si las cosas están ahora mejor que hace unos años o no.

A pesar de esto, el mundo no se va a acabar mañana, tiempos más difíciles vivieron nuestros abuelos y sobrevivieron, digan lo que digan algunos agoreros mal intencionados. Yo creo que es fundamental estar bien informados, las cifras no engañan, y sacar tus propias conclusiones soslayando los mensajes subliminales de los políticos.

Bajo mi punto de vista la ideología, esa terrible separación entre izquierdas y derechas, ha desaparecido (se que es una cuestión muy discutible y mi opinión al respecto muy personal) y actualmente lo importante, sino lo fundamental, en un político o en un grupo de gobierno es la gestión y la resolución de problemas. Nuestro apoyo al sistema, nuestro voto, debe de ser libre y no estar atado a un partido. Nuestra conciencia debe dejarnos elegir libremente al mejor gestor y al que mejor solucione nuestros problemas, no a fulanito de tal porque pertenece al partido tal.

Digamos, ya concluyendo, que para mi es un deber tomar el pulso de la sociedad en la que vives y ser crítico con lo que uno considera injusto y llamar cobardes a los que miran hacia otro lado y se dejan llevar por el discurso populista del primer mamarracho que se cruza en su camino.

No me gustaría dejar de decir, que aparte de esos “pequeños” deberes cívicos que acabo de enumerar arriba, tenemos que vivir, y disfrutar intensamente de una sociedad como la nuestra, llena de oportunidades, y en la que la libertad todavía no nos ha sido profanada. Aprovechemos cada segundo de nuestras vidas, y hagámoslo de la mejor manera posible dentro de nuestras posibilidades con una sonrisa y con buen humor, pero sin dejar que algunos olviden que tenemos dos dedos de frente y una herencia de varios miles de años de Civilización que recorre nuestro cuerpo desde la cabeza a los pies.

viernes, septiembre 07, 2007

TEATRO. Entrañas. "A vueltas con la memoría".


De Titzina teatre.
Con: Laia Martí, Pako Merino y Diego Lorca.
Dirección: Stefan Metz.
Madrid. Sala Cuarta Pared.



En ciertos ambientes culturales obsesionados, como el gobierno de Zapatero, con la recuperación de la dichosa “memoria histórica” (pese a que Historia y memoria son dos términos difícilmente compatibles), cualquier estímulo es bueno para el inicio de un reflexión sobre el pasado. Y uno tan válido como cualquiera puede ser el descubrimiento súbito de que se está embarazada, si a ello se añade, claro, el pequeño detalle de que nuestra abuela tuvo esa misma revelación instantes después de que su marido partiera para el frente del Ebro, del que -según sabemos de buena tinta-, no regresaría jamás ni vivo ni muerto, pasando a engrosar la lista de infortunados que tras la contienda se vino a etiquetar con el infame eufemismo de “desaparecidos”.



Este es el caso de Sole, la protagonista de esta historia, que mientras duda si comunicarle a Luis la buena nueva de su embarazo emprende una búsqueda en solitario por los archivos de la Guerra Civil tratando de averiguar el paradero de su abuelo, búsqueda que se confunde con la de su propia identidad como mujer y como madre y que desemboca en una ácida reflexión sobre la maternidad no deseada. Nada nuevo en ese fragmentario compendio de evocaciones y recuerdos del pasado que conforman la obra, que se salva, no obstante del tópico, por la sinceridad de algunas preguntas sobre la vida y por la visión premonitoria del negro futuro que nos aguarda como país si no aprendemos de nuevo a convivir en libertad, sin recelos y respetando a los demás y a nosotros mismos; son unas escenas escuetas, apenas esbozadas, breves flashes del caos, de la violencia desatada, que, no obstante, encierran la inquietante amenaza de una premoción.

Técnicamente es un espectáculo sobrio, de factura artesanal, en el mejor sentido del término: pocos elementos pero hábilmente utilizados y un buen trabajo de expresión bastan para transportarnos del pasado al presente en una multiplicidad de espacios, tiempos y perspectivas. El ritmo es rápido, y el correcto ensamblaje de los sucesivos cuadros y una efectiva ambientación sonora y visual dan lugar a escenas que apelan a situaciones de la más estricta cotidianidad sin que por ello pierdan un ápice de su funcionalidad dramática. Se trata de una poética que se nutre de un fuerte sentido de la realidad trascendido por un humor desenfadado, indoloro, que hace más próximos a los personajes y sus problemas. Y aunque a veces no podamos sacudirnos la sensación de lo dejà vu, de la reiteración y de quedarnos en la epidermis de los conflictos planteados, el montaje resulta estimulante y divertido.

Gordon Craig.