martes, octubre 31, 2006

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. Faust. “Instante,¡detente, eres tan bello!”.

De Goethe.
Con: Witold Debicki, Miroslaw Kropielnicki, Mariusz Puchalski, Edita Lukaszewska, Daniela Poplawska, Janusz Grenda, Antonina Choroszy, Slawa Kwasniewska, Krystyna Feldman y otros.
Teatr Nowy. Dirección: Janusz Wisniewski
Madrid. Festival de Otoño. Teatro Español. 20 de septiembre de 2006.

Es El Fausto de Goethe crisol y culminación de una vasta profusión de leyendas de diversas tradiciones literarias que hunden sus raíces en los textos bíblicos y que plantea, según el decir de Schiller, el drama profundo de la naturaleza del hombre en su malogrado intento de aunar sus ansias de absoluto con sus limitaciones físicas, de conciliar, en suma, sus dos “naturalezas”, la divina y la humana. Al propio Goethe le obsesionó durante muchos años la creación de esta obra a la que dedicó no pocos esfuerzos, desde su primera formulación en una especie de “protofausto” (Urfaust), hasta su sistematización definitiva en forma de drama simbólico, de una complejidad sin parangón en la dramaturgia occidental.

Acometer el montaje de esta obra constituye un desafío en toda regla para cualquier formación teatral y una auténtica osadía, para un espectador castellanoparlante, acudir a una representación de la misma nada menos que en polaco. La experiencia, empero, resulta estimulante y podemos corroborar sin paliativos la afirmación de la crítica especializada sobre el montaje, en el sentido de que, en efecto, “logra cruzar la barrera del idioma” y transmitir una visión, bien que peculiar, de las líneas de conflicto esenciales del drama. Y ello merced al extraordinario potencial sugeridor de las imágenes, en muchos casos, de una elocuencia aterradora.

Tributario de la plástica y del movimiento escénicos de Tadeusz Kantor (el recurso a lo pictórico, al claro-oscuro, a los efectos corales, a los maniquíes, o al “gesto detenido” en el trabajo actoral), Janusz Wisniewski lleva a cabo una puesta en escena de marcado acento expresionista; esperpéntica, en el sentido valleinclanesco, que recurre a lo grotesco como forma de representación de una realidad degradada. En su visión personal del mito fáustico Wisniewski contrapone los protagonistas de la obra, el Fausto y Margarita al resto de personajes del drama que, salvo contadas excepciones funcionan como un bloque, como un trasfondo o contexto histórico social del conflicto, a la vez desencadenante, juez y espectador de la tragedia de los amantes, actuando como figura central, enlace entre estos dos mundos y maestro de ceremonias, Mefistófeles, por muchos conceptos -el trabajo, espléndido, de actuación incluido- piedra angular de todo el espectáculo.

Huérfanos de la referencia del texto -como hemos dicho, fuera de nuestro alcance- es la dimensión visual del montaje, su poderosa imaginería, la que acapara nuestra atención; y lo hace de forma absorbente, compulsiva, cortocicuitando casi siempre el intelecto y accediendo directamente a nuestra conciencia y estimulando los sedimentos de experiencias pasadas allí acumulados en capas superpuestas y a las que sólo es posible acceder por la vía de los símbolos. Y allí, como si de un negativo de la memoria se tratara reviven en momentáneos flashes de convulsa belleza y tensa emoción, vívidas imágenes de una Europa moribunda en su opulencia que arrastra sus complejos y su sentimiento de culpa (del que no es capaz de redimirse), y el glamour caduco de una burguesía decadente, y el poder de sus indignos dignatarios y la sonrisa sarcástica del payaso y la herida de la guerra, todos ellos tratando inútilmente de mantener viva su fe religiosa mientras, una vez más, asistimos a la eterna lucha del hombre por igualarse a los dioses, al poder de seducción del mal, a la ilusión de la felicidad y a la frustración perpetua de la imposibilidad de la trascendencia.

Un espléndido trabajo, ejemplar y técnicamente novedoso, pródigo en hallazgos estéticos y en emociones. Parafraseando a Fausto, arrobado en la contemplación de Margarita, y si por un acto de suprema benevolencia de los dioses nos hubiera sido dado, momentáneamente, comprender el idioma original en que se estaban expresando los actores, podríamos también nosotros haber exclamado en el éxtasis de la contemplación estética: “Instante,¡detente, eres tan bello! ”.
Gordon Craig. 23-X-2006.

domingo, octubre 29, 2006

COMUNICACIÓN. Germán Yanke cesado.

Germán Yanke, hasta hace unas semanas director del informativo de Telemadrid, Diario de la Noche, ha sido cesado (oficialmente ha dimitido). Las malas lenguas no paran de repetir de que todo se ha debido a lo elevado de sus emolumentos y los de sus más estrechos colaboradores. Todo es mentira. Tan sólo se trata de malintencionados bulos. Don Germán ha sido fulminado porque desde hace unos meses atrás la línea editorial de su informativo no era lo suficientemente beligerante con el mal llamado “proceso de paz” iniciado por Zp y su Gobierno. Pero la gota que colmó el vaso fue la entrevista que el señor Yanke realizó a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, un poco subidita de tono y bastante incomoda.

Don Germán supo realizar un telediario diferente, dónde la palabra y el análisis de la información eran los protagonistas, además de dar cabida en su mesa a invitados de todo tipo, fueran cuáles fueran sus ideas políticas, o por muy controvertido que fuera su discurso. Pero el invento duró poco, sólo bastó incomodar a la autoridad competente de la que dependes. Y todo se fue al garete. ¿Libertad de expresión, independencia informativa, ...? Pero, ¿qué nos estáis contando?

Muchos nos robábamos un precioso tiempo de nuestro descanso para poder escuchar a Germán Yanke y a su equipo cada noche. Ya no más. Quizás ahora dispongamos de una hora más de sueño, pero no nos acostaremos con la conciencia tan tranquila, como con Don Germán, de que al menos alguien nos diseccionaba la realidad, la cotidianidad del día a día, de otra manera.

Coda: Sólo resta animar a Armando Huerta (con la espada de Damocles sobre su cabeza, porque puede ser el siguiente), y dar las gracias a Germán Yanke por estar ahí, la pié del cañón, durante estos meses.

miércoles, octubre 25, 2006

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. El hombre de las mil caras. "Deslumbrante ejercicio de transformismo".

De Arturo Brachetti y Serge Denoncourt.
Con: Arturo Bracheti
Dirección: Serge Denoncourt.
Madrid. Nuevo Teatro Alcalá, Sala I. 8 de septiembre de 2006.

Combinando el trabajo de expresión corporal propio del mimo, gags traídos del universo de los payasos, trucos de magia, escenas para marionetas, parodias y números de canto o danza tributarios del teatro de variedades, este espléndido montaje de Arturo Brachetti recupera una otrora fecunda y hoy casi olvidada tradición teatral: el espectáculo de transformismo. El propio título de la obra y el reclamo publicitario apelan insistentemente a la capacidad que tiene el protagonista de cambiar de aspecto, caracterización y vestuario, a veces, en cuestión de segundos, y ciertamente ese es quizá el aspecto más llamativo del montaje, porque la capacidad de este prodigioso actor-mago para trasmutarse en escena parece inagotable.

Con todo, el espectáculo es mucho más que una mera serie de metamorfosis, posee un corpus textual sencillo pero que sirve de matriz sobre la que se sustenta el frenesí transformista al que venimos haciendo referencia. Todo comienza en un desván que pareciera sacado de un tiempo preterido, destartalado desván de la memoria de la infancia del que el adulto fuera arrojado un día y del que, ahora que ha vuelto, pareciera resistirse a salir. Se trata de un espacio poblado de juguetes, recuerdos, disfraces y objetos inverosímiles que cobran vida apropia como por arte de magia -y del talento y el oficio de Brachetti-, para colmar la nostalgia y dar rienda suelta a la fantasía del niño grande en que se ha convertido nuestro protagonista.

Dos partes y un epílogo conforman el montaje; un antes y un después de la aparición de la fábrica de sueños por excelencia que fue el cine. Y la viva impresión que produce ese sincero homenaje a Hollywood, de cuyas producciones más celebradas se extraen algunos de los momentos más espectaculares del montaje (desde referencias a El gran dictador o Los diez mandamientos hasta King Kong, la inolvidable Casablanca o La Guerra de las galaxias) no ensombrece el tremendo potencial evocador de las imágenes recreadas en la primera parte del espectáculo, el desfile de los personajes de leyenda que poblaron las fantasías infantiles antes de la aparición del cinematógrafo, desde Blancanieves, la Sirenita o la Abeja Maya hasta las sombras chinescas, el Arlequín, el Pierrot y demás figuras inmortales de los teatrillos de marionetas, para los que Brachetti guarda un recuerdo especial.

Y cuando parece que la obra está tocando a su fin, todavía nos queda, como espléndido colofón, el espectacular homenaje a la figura de Fellini. Los mejores efectos de luz y sonido se reservan para este final explosivo; se rompen todos los diques y en un extraordinario más difícil todavía, las entrañas de la escenografía se abren para dar paso a las creaciones de la desbordante imaginación de Federico Fellini y el fecundo universo onírico de su Roma, La estrada, Ocho y medio o Y la nave va.

Un espectáculo grandioso donde el vestuario, la iluminación y la música juegan un papel destacado, de ritmo trepidante, lleno de sorpresas y de humor que se convierte en una invitación a reconciliarnos con lo mejor de nosotros mismos a través de un viaje al país de la fantasía y de la ilusión cuyos pobladores, y sus aventuras y desventuras espolearon nuestra imaginación y nos colmaron de felicidad en los mejores momentos de nuestra infancia.


Gordon Craig. 11-X-2006.

WHISPERS’ GALLERY. Nuevas sensaciones. Basic_B, 2005.

2. Ballena.




martes, octubre 24, 2006

ACTUALIDAD ¿ZP, que hacemos en el Líbano?

Después de nuestra huída de Irak, el señor ZP, quizás intentando desagraviar a algunos líderes internacionales que no le tragan, no ha hecho más que enviar tropas al extranjeros en “increíbles” misiones de paz: aumento exagerado del número de militares en Afganistán, misión en Haití, etc. Y ahora nos embarcamos en la aventura más peligrosa de todas aportando más de mil soldados en la frontera entre el Líbano y Siria, convirtiéndonos tras Italia y Francia en el país con más efectivos en la zona.

Los asesores de ZP se equivocan una vez más y por enésima vez engañan a la ciudadanía. Nuestras tropas se dirigen a territorio hostil, por un lado no son bien recibidas por Israel, ya que nuestro presidente se alineó en el conflicto de manera desvergonzada con los terroristas de Hizbulá, y por otro nos ha tocado la zona más peligrosa de la misión, la frontera con Siria, por donde Irán abastece a los terroristas de material y de armamento.

La misión en el Líbano tiene como fin desarmar a Hizbulá, algo que no va a suceder, y además en cuanto Israel vea que los terroristas se están rearmando, de nuevo va a intervenir. Y mientras todo esto sucede, en un futuro no muy lejano, nuestros soldados en medio, entre dos frentes. Sin lugar a dudas, los estadistas de la Moncloa son dignos de mención, se ganan el sueldo sobradamente.

¿Qué hacemos en el Líbano ZP? No somos bien recibidos. La misión que se nos ha encomendado es irrealizable.

¿Alguien nos ha explicado el gasto que va a suponer mantener por años allí a tantos soldados?

jueves, octubre 19, 2006

MÚSICA. TEATRO. Gigolo Aunts se marchan. Rodrigo García regresa.

El fin de semana anterior fue intenso. Madrid vuelve a vestirse de otoño, y con la caída de las hojas vuelven a llenarse las salas de conciertos y los teatros. La programación de la capital se llena de mil y una propuestas, muchas de ellas irrenunciables. El tiempo para asistir si no se tiene se pinta, se inventa, el único límite que tienes que tener en cuenta es el que te marque tu libreta de ahorros.

En esta ocasión, el viernes 13 de octubre tuve la ocasión de asistir a uno de los últimos conciertos de los Gigoló Aunts. La madrileña sala El Sol se vistió de gala una vez más recibir a los americanos. Los Gigoló nos regalaron un recital de altura, con muchos temas de su último trabajo, pero también nos deleitaron con un montón de sus temas míticos, de sus himnos, de esas melodías que muchos aún sin saber que se tratan de los Gigoló, recordamos en cuanto escuchamos un par de acordes.

En esta ocasión los brigatos tenían mejores planes para esa noche, o eso nos dijeron, y sólo, y nos bastamos sobrados, nos reunimos Sir Hannofer, Javibroker y su chica y yo. Bueno yo iba muy bien acompañado por unos ojitos azules que me siguen allá por dónde piso desde hace un tiempo, como si fuera mi encantadora sombra con su dulce y tierna sonrisa tras de mi.

Al día siguiente, y después de demasiadas peripecias para conseguir unas localidades, mis ojitos azules y yo nos plantamos en Guadalajara para asistir al espectáculo que abría el Festival de Teatro Urbano de la capital alcarreña.

Por una vez y sin que sirva de precedente tengo que agradecer a toda la gente que mueve el FUT que en esta ocasión haya invitado a Rodrigo García y su elenco a la iglesia de los Remedios para que nos ofrezcan su nuevo espectáculo, “Borges+Goya”. Rodrigo es un dramaturgo inclasificable, pero en la actualidad uno de los mejores representantes de eso que se puede venir a llamar como “vanguardia teatral”: es decir uno de los dramaturgos más frescos, provocadores e innovadores del momento.

Borges+Goya es un espectáculo que se divide en dos monólogos que enlazan uno con el otro a través de un vídeo: “Prefiero que me quite el sueño Goya que lo haga cualquier hijo de puta” que da vida al cuadro de Goya: “Duelo a garrotazos”. En el primer monólogo, Borges, se prima al texto sobre el trabajo actoral. Tras unas videoproyecciones en las que se ven entre otras cosas al escritor argentino asintiendo con la cabeza y a su lado, en la otra mitad de la pantalla, un perro de estos que se ponen en el salpicadero del coche y siempre mecen de arriba abajo la cabeza, y a una máquina de picar carne mientras desfilan al otro lado de la pantalla imágenes de los militares golpistas argentinos, un escenario salpicado de guiños minimalistas nos presenta a un actor de la Carnicería Teatro que se mete en la piel de un escritor, alter ego de Rodrigo García, que creció eclipsado por la figura de Borges, pero tras conocer de verás lo que representó la figura del escritor argentino en su sociedad, cae en una crisis existencial abismal. Rodrigo describe mejor que nadie esta situación de desengaño y desamparo: “Lo ví en el café Tortoni a Borges con la secretaria y el secretario y con Octavio Paz, el poeta que nunca se mojó por anda ni nadie, el poeta condecorado, el poeta insignia. Ahí estaban sentados los dos poetas insignia, los que nunca se mojaron por nadie y al fondo unos desconocidos jugaban al billar”. Este es el principio del fin, la tumba de Borges en Suiza, de boca del narrador, termina estallando por los aires y sus restos caen en la Bombonera, el estadio de Boca Juniors.

Goya comienza con Indy, la mascota del Atlético de Madrid bailando al son de la música de un lado a otro del escenario. De repente el muñeco nos enseña al actor que se esconde tras el peluche y la magia de Rodrigo vuelve al escenario. El tipo del disfraz tiene un plan para gastarse con sus hijos los 5000 euros que ha logrado ahorrar durante su vida: “Vamos a ir al Prado. Con la mochila a tope de droga, bocatas de tortilla, y birra, y Macallan. Y piedras para romper las ventanas. Y la sangre haciendo bum bum. Una fiesta”. La putada es que sus hijos prefieren ir a DisneyWorld. Y se desata la locura, lo grotesco y lo irónico del gran Rodrigo en su máxima expresión.

Para terminar un guiño a todas las cabezas pensantes de la buena cultura de nuestro país, a las que mueven los cuartos públicos y con ellos los cachés y el funcionamiento de muchas salas: con mis impuestos también se le dan oportunidades a unos tipos tan peculiares como es el caso de Rodrigo García, sin censuras y sin imposiciones. Urgente y necesario.

¡Bravo Rodrigo!, sigues estando en forma.

TEATRO. Ilusionistas. "Reinventar la realidad".

De Lluïsa Cunillé.
Con: Rosa López, Lola López y Paco Zarzoso.
Compañía Hongaresa de Teatre.
Dirección: Paco Zarzoso.
Alcalá de Henares. Corral de comedias.


El recientemente remodelado Corral de Comedias de Alcalá de Henares inicia sus segunda temporada con un sugerente y variado repertorio de teatro, música y danza. Vinculado administrativa y artísticamente al Teatro de la Abadía, exhibe espectáculos propios y montajes que han pasado previamente por esa prestigiosa sala madrileña poniendo al alcance del público de la ciudad complutense y de los aficionados de Guadalajara una programación de calidad que nuestros gestores municipales y comunitarios reiteradamente nos niegan. (Aunque luego pongan el grito en el cielo por no se qué declaraciones -desafortunadas, es verdad- sobre la incultura local. ¡Qué derroche de artillería pesada!)

Pero vayamos a Lluïsa Cunillé. Alguien ha dicho de los textos de esta autora (Badalona, 1961) que son como pequeñas cajas de música que al abrirse descubren una melodía íntima que estimula el recuerdo y despierta la emoción, y creo que es una excelente comparación. Sus piezas son delicadas obras de orfebrería, de un enorme poder de sugerencia y lo dramático aflora por sorpresa entre los intersticios de los detalles más pequeños y de las cosas más cotidianas bien es verdad, que tras haber sometido a la acción y a los personajes a un proceso descontextualizador que tiene mucho que ver con la poética del absurdo.

Ilusionistas no escapa a esta caracterización, es más, la atmósfera de irrealidad y de extrañeza que rodea a los personajes se acrecienta si cabe por la vinculación de los mismos con el mundo de la magia. El protagonista, Alfredo, es un mago que trabaja con su hermana Ágata en un espectáculo de variedades, y ese universo de trucos y embelecos, de ilusión, en definitiva, cuadra bien con la perentoria necesidad que sienten los personajes de reinventar una realidad con la que no están satisfechos y perseguir sus obsesiones: Ágata la espera, Alfredo, perfeccionar sus trucos de magia y Alicia el deseo de estar siempre en otra parte.

Que no espere el espectador un desarrollo convencional de la acción dramática. La autora juega permanentemente con la realidad y con nuestros hábitos perceptivos, demasiado convencionales; introduce cortes abruptos en el desarrollo de la acción, cambios de espacio, y modula el desarrollo temporal con extrema libertad, consiguiendo curiosos efectos de sentido al reintroducir en el relato elementos de las escenas previas pero cambiándolos de perspectiva haciendo bueno el juicio pinteriano acerca de la “inestabilidad” de lo real.

La obra, en cualquier caso, no plantea ninguna tesis ni tiene un argumento en el sentido fuerte del término, ni ambiciona moralizar al espectador; simplemente se asoma por unos momentos a la vida de unos personajes en cuyos afanes, obsesiones, pequeñas malicias o flaqueza podemos reconocernos sin esfuerzo, porque su desconcierto, su melancolía o su añoranza de un pasado feliz o de otro mundo distinto reflejan perfectamente nuestra propia nostalgia, nuestra insatisfacción con lo que nos rodea, y ese deseo indefinido de huir de la realidad.

Intimista, tierna, evocadora, y un tanto triste, eso es Ilusionistas, y tremendamente sutil y bienhumorada.

Gordon Craig.

miércoles, octubre 18, 2006

OBITUARIO.


[Esquela conmemorativa publicada en varios diarios españoles el día 16 de octubre de 2006. Bastan sus palabras.]




“72 ANIVERSARIO
CARLOS GONZÁLEZ ÁLVAREZ, 19 AÑOS


SOCIALISTA Y MINERO DEL CONCEJO DE MIERES
MUERTO ENTRE EL 14 Y EL 16 DE OCTUBRE DE 1934, JUNTO CON NUMEROSOS COMPAÑEROS TAMBIÉN SOCIALISTAS Y MINEROS, EN LOS ENFRENTAMIENTOS CON UNA COLUMNA MILITAR ENVIADA DESDE LEÓN POR EL GENERAL FRANCO, Y AL MANDO DEL CAPITÁN RODRÍGUEZ LOZANO YOTROS OFICIALES.

Sus familiares ruegan una oración por su alma y por la de casi 1200 caídos y asesinados en este enfrentamiento fratricida –mineros, militares, civiles y religiosos- víctimas del odio irracional y del clima de guerra civil creados consciente y deliberadamente por los líderes socialistas FRANCISCO LARGO CABALLERO y INDALECIO PRIETO, que ordenaron la insurrección armada contra el gobierno legítimo de la República.

Y una oración también por nosotros, por nuestros hijos y por nuestros nietos, para que no vuelvan a caer nunca víctimas de un nuevo clima de guerracivilismo y de enfrentamiento entre españoles.

En los enfrentamientos citados, el 14 de octubre, y cerca del poblado de Rouzón, El Capitán Rodríguez Lozano al frente de un grupo de reconocimiento, fue emboscado e intensamente tiroteado por los mineros socialistas en armas, y estuvo a punto de perder su vida cumpliendo con su deber. Si esto hubiera sucedido, la percepción de la realidad histórica por parte de su nieto, el Presidente del Gobierno D. JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO habría sido radicalmente distinta, y la situación política de España hoy también lo sería.

“No preguntes por quién doblan las campanas. ¡Están doblando por ti! John Done citado por E. Hemingway”
Como definición de nuestra trágica y sangrienta guerra civil, que algunos miserables, irresponsable y sectariamente, pretenden desenterrar y reinventar, olvidando y ultrajando a los muertos y a los más de 60.000 asesinados de media España, de ellos 7.000 religiosos, en una de las más cruentas persecuciones de la Historia del cristianismo.”

miércoles, octubre 11, 2006

TEATRO. EL RINCÓN DE GORDON CRAIG. Ritter, Dene, Voss. "El parentesco y la muerte".

De Thomas Bernhard.
Con: Ana Caleya, Rosa Savoini y Carlos Domingo.
Dirección: Rosario Ruiz Rogers.
Madrid. Teatro de Círculo de Bellas Artes. 16 de septiembre de 2006.



En el oceánico marasmo de lo dejà vu en que se ha convertido la cartelera madrileña en este inicio de temporada aún podemos rescatar alguna novedad que merezca realmente la pena. Mencionábamos el otro día la reposición de Nina, de José Ramón Fernández y hoy vamos a hacer referencia a una inquietante pieza de Thomas Bernhard que ha recalado en el escenario del Círculo de Bellas Artes –bien es verdad que por un brevísimo lapso de tiempo- de la mano de la inquieta directora, otrora ayudante de dirección de José Luis Gómez, Rosario Ruiz Rogers.

Es el de Thomas Bernhard un teatro difícil, -como su narrativa-, torturado, con personajes en la frontera de la demencia, lúcidos intérpretes de la extrema decadencia intelectual y moral de la sociedad europea contemporánea, aherrojados a sus prejuicios de clase y aquejados de lo que con atinada expresión definiera Freud como “el malestar de la cultura”.

La obra que comentamos constituye una reflexión acerca las relaciones de parentesco, en particular, de la soportabilidad de la vida en común de los hermanos de una misma familia, “esa amputación siempre abyecta del espíritu” (como escribiera el propio Bernhard en otro lugar en referencia a esta milenaria institución). Voss ha estado recluido en un sanatorio psiquiátrico y a instancias de una de sus hermanas vuelve a la casa paterna para reiniciar una vida en común, que enseguida se revela insoportable. Casi en tiempo real, lo que dura apenas una cena de bienvenida, los demonios familiares se desatan de nuevo y la máscara de las buenas maneras y de la exquisita educación de estos miembros conspicuos de la alta burguesía acomodada apenas puede ocultar sus verdaderos sentimientos y sus deseos más inconfesables. La sumisión enfermiza, casi masoquista, de Dene la mayor de las hermanas, que vuelca en Voss su insatisfecho instinto maternal, está al servicio de un mal disimulado instinto de dominio que quiere ejercer asimismo, sin conseguirlo, sobre Ritter, la hermana pequeña, quien no oculta su resentimiento contra la primacía intelectual de su hermano, contra los intentos de vampirización por parte de su hermana y contra su propia falta de resolución para abandonar una vida cómoda pero en un entorno represivo que ha ido envenenando poco a poco su existencia. Respecto a Voss es un desequilibrado irascible, dominado por la soberbia intelectual y por el despotismo y el desprecio con que trata a sus hermanas.

El espacio escénico es fiel reflejo del refinamiento y del lujo del que se han sabido rodear estos seres privilegiados, herederos de una gran fortuna, aunque el excesivo apego a ciertos muebles y enseres refleja una desviación fetichista. A su vez, la ausencia de ventanas, el aislamiento del exterior, la muda presencia de los ancestros y el tono fúnebre de los paramentos confieren al gran comedor familiar la atmósfera claustrofóbica de un panteón. Destacable son, asimismo, una cuidada y meticulosa dirección y un solvente trabajo actoral. Dene (Ana Savoini) y Ritter (Ana Celaya) recrean magistralmente a dos espléndidos tipos femeninos; la primera es una mujer frustrada e insatisfecha convertida circunstancialmente en una madre de familia solícita y posesiva; La segunda parece indiferente a cuanto la rodea y es la viva imagen de una actitud vital desencantada y diletante. Por úlimo, Voss (Carlos Domingo) encarna el hastío, la insania y la visceralidad.

Gordon Craig.
19-IX-2006.

domingo, octubre 08, 2006

ACTUALIDAD. “De victoria en victoria hasta la derrota final”. Por Rosa Díez.

[“Quedan aún socialistas (quiero decir, miembros del PSOE) decentes. Ahí va una
muestra”. Este es el mensaje que acompañaba al artículo de Rosa Díez que más abajo os ofrezco. Me lo enviaba hace unos días un buen amigo. Todavía quedan personas que tienen ganas de luchar, que aunque en las circunstancias actuales, con Zp y vocerío mediático a todo volumen, se atreven a levantar la voz y denunciar lo que está sucediendo en España, que aunque muchas veces se conviertan en defensores del diablo, o se apropien de discursos ajenos, lo hacen con la convicción de que algo en el invento destructivo de Zp y sus cerriles seguidores no funciona, o que no nos cuentan la verdad, o sin más o que se están cometiendo demasiados atropellos injustificados y hay que denunciarlos. Poco le queda a Zp y a los suyos de socialistas, pero no nos tachéis a los demás de lo que no somos porque le recordamos cada día que se está equivocando. Existe la izquierda, pero no la de la sonrisa y el talante, no nos engañemos, y no nos confundáis.
Muchos tacharéis a Rosa Díez de muchas cosas. Y a mi también de las mismas o de parecidas. Y seguro que includo al amigo que me envía el texto de Rosa. Y a muchos conciudadanos más que cada día luchan y alzan su voz contra ese socialismo de pacotilla que Zp y los suyos propagan a los cuatro vientos. Sólo pido respeto. Y reflexión. Una profunda reflexión personal.]



De victoria en victoria hasta la derrota final”. Por ROSA DÍEZ.

Esta mañana me decía un amigo: «Rosa, no le des más vueltas: ya nos han
derrotado». Estábamos hablando del «proceso»; más en concreto, de la mesa de
partidos cuya constitución, metodología y alcance está, según todos los
datos, prácticamente ultimada.

Los periódicos del grupo Vocento han venido informando de los pasos que se
estaban dando en las últimas semanas para «desatascar» ese «elemento
fundamental» a juicio de los terroristas que es la mesa de partidos; después
de la última amenaza de los terroristas, Moncloa y PSOE se pusieron manos a
la obra. El acto terrorista de Oiarzun ha dado resultados espectacularmente
positivos para la estrategia de los que acabaron disparando al aire pero
anunciando que tenían la sangre (la nuestra, naturalmente) preparada.
Finalmente ayer, ABC explicaba los pormenores de los acuerdos hasta ahora
alcanzados, entre los que está el compromiso de abordar en ese foro
extraparlamentario la autodeterminación y la territorialidad.

Es tan obvio el retroceso democrático que supone el hecho de que el PSOE, el
partido que gobierna España, esté dispuesto a abordar en una mesa
extraparlamentaria la autodeterminación y la territorialidad que sólo me
queda denunciar el hecho; como quien presenta una demanda ante el Juzgado
porque las palabras no le han servido para intentar convencer al agresor de
lo inadecuado de su conducta y se siente en la necesidad de reclamar que se
aplique la ley en defensa de unos derechos que considera violados.

Habrá quien diga desde las filas del Gobierno o del Partido Socialista que
van a hablar de esas cosas para decir que no. No será verdad. Porque si se
está dispuesto a hablar de un supuesto no aplicable en la democracia
española -ni en ninguna otra-, como es la autodeterminación, es que se está
dispuesto a aceptar el principio sostenido por ETA de que en España no ha
habido democracia y por eso nos han perseguido y asesinado. En este caso
aceptar el debate para llegar a acuerdos es aceptar los planteamientos de
los terroristas. Es aceptar que el terrorismo tenía causas, objetivos
legítimos, por mucho que sus métodos no lo fueran. Es retroceder
democráticamente, recorrer un camino desde la democracia hacia el
totalitarismo. Que nadie se engañe: la constitución de la mesa
extraparlamentaria para abordar los temas que le correspondería abordar -en
todo caso- a la instancia legitimada para representar la voluntad de los
ciudadanos no será dar un paso para incorporar a los terroristas al juego
democrático, sino perder una parte de la legitimidad democrática para
acercarnos a ellos. Es la rendición ideológica. Es optar por recorrer el
camino hacia la paz de Azkoitia. Es el desestimiento; es nuestra expulsión.
Si se alcanza un acuerdo para debatir la autodeterminación y la
territorialidad en esa mesa extraparlamentaria se confirmará nuestra
derrota. Será la derrota de los constitucionalistas, la derrota de los
demócratas, de los que hemos defendido las reglas del juego democrático, de
los que defendemos la Constitución, de los que queremos derrotar el
terrorismo, de los que sabemos que la derrota del terrorismo requiere de la
derrota ideológica y semántica de la banda. Si se acepta el debate, la
victoria ideológica y semántica, la victoria total, será de los terroristas.
Si se acepta ese debate en esa mesa extraparlamentaria, la democracia estará
remunerando el terror, los mil muertos, los exilados, el miedo que nos
infringieron, la libertad que nos quitaron. Los actos de los terroristas
habrán tenidos sentido; los nuestros, los de los ciudadanos
constitucionalistas, los de las víctimas, los de los resistentes, no.
Carlos Martínez Gorriarán lo explica mejor de lo que yo puedo hacerlo en su
artículo portada de Basta Ya en el día de ayer: «A estas alturas no caben
muchas dudas razonables de que el presidente Zapatero, con el apoyo casi
unánime de su partido, sea por convicción o por miedo, y de todos los demás
con excepción del PP, el único que conserva la cordura en este asunto, está
dispuesto a enviar representantes a una mesa, llamada de partidos, cuya
misión será pactar con ETA y los demás nacionalistas determinados cambios de
las instituciones vascas, con vistas a persuadir a los terroristas de que
para conseguir sus intereses, aunque sean ilegítimos, les irá mejor
"haciendo política" que pegando tiros y poniendo bombas. A eso le llaman "la
paz", y conseguirla es la única justificación de la mesa de partidos, poco
interesados en la libertad».

Ya se sabe que el problema de ceder al chantaje es que si pagas una vez
estás preso para siempre. Y con ETA hemos empezado a pagar desde el mismo
día que en plena ola de asesinatos los emisarios del PSOE empezaron a
sentarse con los terroristas. A partir de ahí, todo ha sido ir cediendo.
Desde la declaración del Congreso de mayo de 20050 -buscada al margen del
Pacto y cambiando de socio para complacer a ETA que quería que se
visualizase que «iba en serio»-, hasta los inclumplimientos reiterados de
los compromisos adquiridos en sede parlamentaria, desde la necesaria
verificación de la ausencia absoluta de violencia, comunicación al
Parlamento del inicio de las conversaciones, hasta la negación de que se iba
a hablar de autodeterminación o de Navarra con la banda. Incumplimientos que
tuvieron su culminación cuando el propio presidente les explicó a los
periodistas que iba a «respetar la voluntad de los vascos», que es como ETA
llama a la imposición de sus tesis. Y, además, aceptación de la discusión
del «proceso» en el Parlamento Europeo -una de las más viejas aspiraciones
de la banda-, reconocimiento como interlocutor político de Batasuna-ETA
mientras ésta sigue en la lista Europea de Organizaciones Terroristas,
homologación de la situación del País Vasco con Irlanda -otra de las
reivindicaciones más queridas de la banda-, aprovechando la visita de
Blair...

Todo han sido cesiones. Todo desde el principio, desde hace más de cuatro
años, desde que nos engañaban con desmentidos y buenas palabras a quienes
seguíamos en primera línea pensando que arriesgábamos la vida por defender
un futuro en libertad. Se han traspasado ya todas las líneas rojas; todas.
Pero me dicen que en Moncloa están contentos. Que creen que tienen asegurada
la reelección, la próxima victoria. Es posible. Iremos de victoria en
victoria. Hasta la derrota final.

Si quienes tienen la obligación de velar por la integridad de las
instituciones democráticas no creen en ellas, si nos dejan solos, ¿qué
podemos hacer más allá de declararnos -y sentirnos- derrotados? Sólo nos
queda la denuncia; la denuncia y la palabra en la plaza pública. Vendrán
tiempos peores. Por eso pienso que es la hora de prepararnos recomponiendo
complicidades transversales entre demócratas, entre gentes que, al margen de
su ideología, estemos unidos por lo fundamental; unidos en un compromiso de
resistencia ante el fanatismo y de defensa y fortalecimiento de nuestras
instituciones. Unidos por la convicción de que el objetivo es la libertad. Y
que por eso y para eso merece la pena seguir luchando.

jueves, octubre 05, 2006

TEATRO. Portulanos. "España".

[Columna Portulanos de Ignacio García May, publicada en El Cultural el día 21 de septimenbre 2006]

Pero, ¿a qué viene tanto escándalo con Rubianes si lo que ha hecho es comportarse como un patriota? Porque no hay nada más intrínseca, más compulsiva, más inconfundiblemente español que abominar de la propia patria en voz alta y en toda circunstancia. Es lo que hacen a diario los ciudadanos, sea por el fútbol, por la política, por la historia, por cualquier cosa. Es un impulso presente en la literatura del XVII, en la del 98. Sánchez- Dragó se pasa la vida declarando que le revienta ser español y la derecha le ríe la gracia siempre. Incluso el propio gobierno difunde permanentemente esta idea, en su discurso, en sus acciones, en sus omisiones, con más retórica que Rubianes, pero no con menos énfasis. ¿Acaso hay alguien aquí que pueda presumir de no haber echado leña en ese fuego? ¡Si todo el discurso intelectual y político de los últimos treinta años ha ido dirigido a despotricar contra España, a avergonzarse de España, a negar España! Porque presumir de español, regocijarse de ser parte de una de las culturas más formidables de la historia, le sonaba y le suena aún a facha a la legión de ignaros y usurpadores que se autoadjudican, sin que nadie se lo pida, la misión de proteger la conciencia y la corrección ideológica. ¿Respeto al espectador? ¡Como si eso les importara! Mayor falta de respeto es que la televisión ¡pública! nos salga ahora reivindicando como Reina del Baile a la Nietísima del dictador que durante cuarenta años tuvo este país bajo su bota, en hora punta y pagada, como es costumbre, por todos los ciudadanos, sin que nadie, absolutamente nadie, haya dicho nada sobre eso. No nos engañemos: Rubianes, como la Pantoja, como los psicópatas que inundan a estas alturas los periódicos de esquelas enfermizas sobre la Guerra Civil, como tantas otras cosas de la actualidad, no es más que munición que nos arrojan para tener al pueblo encabronado mientras las cosas importantes pasan por delante nuestro sin que les prestemos atención. Brecht inventó lo del distanciamiento para prevenirnos contra este tipo de vilezas: está claro que fue inútil.

Ignacio GARCÍA MAY.

lunes, octubre 02, 2006

TEATRO. Odio a Hamlet. "El ser (o no ser) del teatro".

De Paul Rudnick.
Versión de Juan Pastor.
Con: Raúl Fernández, Joseph Albert, Alex Tormo, María Pastor, Ana Alonso, Ana Miranda.
Dirección: Juan Pastor.
Madrid. Teatro de la Guindalera.



No es el menor de los aciertos de este espectáculo que estrena ahora la recoleta y acogedora sala Guindalera el de dar a conocer un texto y un autor nuevos por estos pagos, contribuyendo a diversificar un poco la oferta de una cartelera anclada en reposiciones, “remakes”, adaptaciones tecno de textos narrativos consagrados, o manidos y oportunistas homenajes a dramaturgos muertos (con o sin escándalo añadido; un tal Rufianes, ¿recuerdan?). Aunque el montaje tiene otros muchos y muy destacados valores, ya en el estricto plano de la representación, y que son otras tantas razones para no perdérselo de ninguna manera.

Veamos. Nos lleva Juan Pastor al proceloso territorio de la comedia. Lo cual no quiere decir que en sus anteriores montajes, de Chejov o incluso de Wilder, no hubiera frecuentes notas de humor, pero aquí, la sugerencia y la fina ironía son sustituidas por la sátira y la parodia, es más, ambas son el motor de la obra y a su servicio, director y actores dan lo mejor de si mismos para conseguir un ritmo, un tono y un registro de actuación volcados en la comicidad. Comicidad desbordante, inteligente, como lo es la pieza misma, y sin concesiones a la zafiedad ni a la chocarrería. Y uno disfruta y se ríe a gusto mientras asiste al desarrollo de una trama ingeniosa, plagada de situaciones insólitas que fructifican en escenas cuidadosamente planteadas y resueltas con extraordinaria maestría.

Pero no por divertida la obra deja de albergar una incisiva reflexión sobre la condición del actor y sobre la del teatro mismo, enfrentados uno y otro al furibundo embate de la Televisión y del cada vez más clamoroso adocenamiento de las audiencias. El primero, sumido en la duda hamletiana de tener que elegir entre el bien remunerado trabajo ante a las cámaras pero en programas de ínfima calidad estética y la rara avis de un teatro de calidad, un trabajo absorbente de mayor exigencia artística y sin el horizonte inmediato de la recompensa económica o del reconocimiento del público. Pero a través de Andrew y su pugna con el espectro de Barrymore, es la idiosincrasia misma del teatro la que se pone en cuestión. ¿Es acaso el teatro en esta era del audiovisual una suerte de enfermedad del espíritu, una flaqueza pasajera? Como sugiere irónicamente el productor al espetar al dubitativo Andrew cuando este parece decidirse por Shakespeare rechazando un suculento contrato: “entre tú y yo vamos a conseguir salir de esto”. Con “esto” se refiere, naturalmente, al teatro, pero Andrew ya ha tomado la decisión, y no parece que vaya a arrepentirse, pues aunque el estreno haya sido un rotundo fracaso, ha descubierto lo esencial, que aunque sea esporádica y coyunturalmente se puede entrar en contacto con el público, y comunicarse con él, y recabar su reconocimiento y eso es turbadoramente halagador y ....

Un sutil juego teatral

Gordon Craig.

Odio a Hamlet. Teatro Guindalera.

ARTE. Nuevas sensaciones. Basic_B: 1. Ciudad encantada, 2005.

1. Ciudad encantada.
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