lunes, septiembre 26, 2005

Carta abierta a Rodríguez Zapatero, de los familiares de seis víctimas del incendio de Guadalajara.

[Reproduzco en su totalidad la carta remitida al Presidente de la Moncloa, por los familiares de seis de las víctimas del retén de Cogolludo, durante el incendio de la Riba de Saelices.
Espero que la inclusión de esta carta en mi blogg sirva para difundir su contenido, y como recuerdo de Merce y sus compañeros caídos en las laderas de los Pinares del Ducado.]

Días pasados los que suscribimos esta carta, recibimos una llamada de Moncloa, invitándonos a reunirnos con usted, a lo que nos negamos, lo que ha sido recogido por diversos medios de comunicación, y con el fin de que se conozcan los verdaderos motivos de nuestra negativa, le enviamos esta carta abierta explicándolo.

En vísperas de su viaje a China, algunos de nosotros, recibimos su llamada telefónica, excusándose por no poder acudir a los funerales organizados por el Señor Obispo de Guadalajara, por el viaje en cuestión, y anunciándonos que en la semana siguiente a su regreso del viaje se reuniría con nosotros.

En la semana siguiente se produjo su visita relámpago a la zona donde se originó el incendio, a la que sólo se convocó a algún Alcalde de los pueblos afectados, habiéndose producido después una reunión en Moncloa con todos ellos, con la correspondiente foto, lo que fue naturalmente divulgado por los diversos medios de comunicación.

Dado que al parecer estimaba que, con las promesas a los pueblos afectados y la reunión con sus Alcaldes, todo estaba ya controlado, y dado el tiempo transcurrido, más de dos meses de la tragedia, no teníamos ninguna duda de que había olvidado su promesa de reunirse con nosotros, lo que no echábamos en falta.

Con motivo de la huelga de hambre de once días de David Nuevo, miembro del retén y novio de una de las víctimas del incendio, y coincidiendo la misma con las fiestas de Guadalajara, se ha descontrolado de nuevo el asunto, por la exhibición de pancartas de protesta por las peñas, y muestras de solidaridad con los retenes y familiares de las víctimas, recogida de firmas etc., de lo que se han hecho eco diversos medios de comunicación.

A la vista de esta nueva situación, sus asesores, sin duda, le han aconsejado se reúna con nosotros para intentar controlar el asunto, pero desde dicha primera llamada hasta ahora han ocurrido muchas cosas, con las que las familias de las víctimas que les enviamos esta carta nos sentimos agraviados, de forma tal que pese al paso del tiempo, nuestro dolor es mayor ahora que en los primeros momentos, hechos de los que le consideramos responsables, y que a título de ejemplo enumeramos a continuación:

1.- La creación de una Comisión de Investigación en las Cortes de Castilla La Mancha, totalmente sectaria en su actuación, que no ha permitido que acudiesen a la misma personas independientes, siendo la mayoría de las que han acudido personas apesebradas, que no estuvieron en el incendio y que fueron previamente preparadas y orquestadas sus comparecencias, incluso en algunos casos en la propia sede de las Cortes Regionales, concluyendo la Comisión que “todo funcionó perfectamente”, incluso en noticias radiofónicas del día 21 de septiembre, se ha difundido que las conclusiones de dicha comisión estaban redactadas seis días antes de comenzar su funcionamiento.-

2.- La recolocación inmediata (40 días), en un puesto de nueva creación en una empresa pública, a la Consejera dimisionaria de Medio Ambiente.- La dimisión de dicha Consejera no era creíble, sino iba seguida de un compromiso por su parte y de su partido de que dicha persona no tendría un cargo público en toda su vida, por lo que la pantomima ha quedado al descubierto enseguida, lo que han llevado a cabo sin ningún rubor.-

3.- Que todavía permanece en su cargo el Subdelegado del gobierno en Guadalajara, que a las 11 horas del día siguiente a los fallecimientos no había dado ni confirmado los nombres de las víctimas, cuando sus nombres y apellidos se conocían desde las seis de la tarde del día anterior, esto es, nada mas producirse los fallecimientos; que no nos ha dado el pésame, y que tuvo la “feliz idea”, en su comparecencia en la Comisión de Investigación, de decir que la alerta 2 estaba dada desde el primer momento en contra de lo dicho por el resto de comparecientes en la misma.-

4.- Que todavía permanece en su cargo el Delegado Provincial de Medio Ambiente, que tuvo la desfachatez junto con otro cargo de la Junta, de estar preparando en la misma sede de las Cortes Regionales, las declaraciones del personal de su Delegación ante la Comisión de Investigación. Quien además, al parecer ha abierto expediente a los que han dicho la verdad, “que todo fue un desastre”, y que todavía, que sepamos, no haya abierto expediente al funcionario que estando al frente de dicho incendio, el domingo 7 de julio, abandonó su puesto para irse a comer a Madrid.-

5. Que se están produciendo llamadas telefónicas al Juzgado de Sigüenza que se anuncian como hechas desde Moncloa, lo que de ser cierto constituiría un ataque a la independencia judicial, único ámbito que nos queda a los familiares de las víctimas para que se "averigüe toda la verdad de lo ocurrido" y se castigue, si hay hechos punibles, a los responsables de abandonar las funciones, de actuaciones negligentes, de ignorancias inexcusables y de imprudencias temerarias.

Sr. Presidente: Dé orden a sus fontaneros de que se abstengan de llamar al Juzgado de Sigüenza o averigüe quién utiliza su nombre para llamar al mismo, desde luego nosotros no hemos sido. Haga una declaración de reconocimiento de la independencia del poder judicial y de que ni usted ni ningún miembro de su gobierno ni de su partido va a interferir en el proceso judicial al margen de los cauces legales; ordene que se cierren los expedientes mal abiertos y que se abran los que todavía no lo han sido, ordene el cese de los que no han estado a la altura de las circunstancias, expulse a la ex consejera de la nueva colocación que le han proporcionado.

Si actúa, en el sentido expresado, y después nos llama, sí iremos a visitarle a Moncloa, pues entonces entenderemos que nos apoya, pero mientras ello no ocurra, creemos que la visita supone utilizarnos y a eso, sepa que no estamos dispuestos:

Atentamente,

Fdo.

Mª Carmen de la Peña
Susana Rodríguez
Julio César Martínez e Isabel Villaverde
Manuel Manteca y Pilar Hernández
Felipe Solano y Mª Isabel Montesinos
María Parra y Ricardo Vives

martes, septiembre 20, 2005

TEATRO. "Al menos no es Navidad". El virus de la tristeza.

De: Carles Alberola.
Con: Amparo Soler Leal, Asunción Balaguer, Alberto Delgado y Silvia Marty.
Ddirección: Carles Alberola
Madrid, Teatro Bellas Artes.



Esta pieza, novedosa dentro de la producción teatral de Carles Alberola, nos habla de nuestros mayores, de su heroica lucha por la supervivencia en soledad, abandonados a su suerte en residencias e instituciones de asilo por sus seres queridos, varados entre la nostalgia de un borroso pasado y el horizonte impostergable de la desaparición (“el espanto seguro de estar mañana muertos”, escribió Rubén Darío). Y nos habla también de la dignidad, y del orgullo, y de la incomunicación y de las heridas del tiempo. Y plantea preguntas incómodas, que soslayamos con frecuencia, pero que todos deberemos respondernos cuando llegue la hora de la verdad.

La acción, abierta -y un tanto deshilvanada-, recrea el monótono devenir de los días de las protagonistas, Sofía y Encarna, dos ancianas viudas recluidas desde hace varios años en una residencia para mayores. En el pabellón destartalado y solitario donde transcurre la obra el tiempo parece haberse detenido, sus ciclos no los marca el reloj, sino las ocasionales visitas de Yolanda, la enfermera y único vínculo de las internas con la realidad exterior, y las imaginarias visitas mensuales de Fernado, el hijo de Encarna.

Un buen día, después de siete años de ausencia, Fernando aparece de verdad y su presencia desencadena un verdadero terremoto. Vuelven los reproches y las explicaciones, y el encuentro se transforma en un verdadero ajuste de cuentas del que no salen indemnes las protagonistas que se ven impelidas a confesarnos su auténtico pasado, no el que han inventado, el que reinventan cada día para vacunarse contra el virus de la tristeza y hacer más llevadera su existencia. Al final, las piezas del puzzle terminan de encajar y se atisba una esperanza de reconciliación con el pasado. Aunque también, ese puzzle que se acaba pudiera ser una metáfora de que se ha cerrado definitivamente el ciclo y de que el final está próximo.

Pese a la debilidad de la trama, sustentada en la acumulación de anécdotas, algunas escenas, sobre todo en la segunda parte, a partir de la llegada de Fernando, encierran verdadera tensión dramática y brindan numerosas oportunidades de lucimiento a los intérpretes. Alberto Delgado en su breve aparición muestra un arrepentido Fernado, inseguro y asustado; Silvia Marty es Yolanda, una joven solícita, sincera y bienintencionada, parece profesar un auténtico cariño a las ancianas. Amparo Soler Leal y Asunción Balaguer encarnan espléndidamente a sus personajes. Mientras que Encarna se refugia en sus fantasías para superar la tristeza, Sofía parece enfrentar con más valentía la realidad, pero ambas son igualmente vulnerables. Jovial, ocurrente y lúcida la segunda, la primera, posee una reserva de firmeza y de energía extraordinaria. Exhiben ambas un fraseo espontáneo y vivaz, el ademán justo, e incorporan a sus personajes toda una variada gama de sentimientos y emociones que el público recibe alborozado.

Una historia creíble y unos personajes verosímiles; unos diálogos vivos con las dosis justas de ironía y buen humor; un tema, en fin, de candente actualidad abordado sin complejos y sin sensiblería. Un atinado y oportuno espectáculo.

Gordon Craig.

viernes, septiembre 16, 2005

¡HÚNDETE, HÚNDETE!

[Reproduzco un texto de Ignacio García May director de la RESAD, que vio la luz el jueves 15 de septiembre de 2005 en El Cultural. García May habla alto y claro, expone cual es la situación de la Cultura en este país, y también su hipocresía.]

La profesión teatral es, por definición, cobarde. Tiene un pretexto: al igual que el Patna, aquel tramp steamer (“más viejo que Matusalén y flaco como un lebrel”, según Conrad) donde Lord Jim navegaba por la costa de Batavia, nuestro teatro se mueve por un océano arisco, arbitrario y tormentoso, carente de regla alguna, de medidas objetivas, sean profesionales o políticas, a las que sujetarse. Uno nunca sabe de dónde vendrá la ola que te lleve por la borda, pero sí que no hay en el entrepuente salvavidas suficientes para todos. En estas circunstancias se activa, inmediato, el sálvese quien pueda. Y por eso el actor nunca critica al director, no sea que no cuente con él en su próximo reparto; por eso el director dobla la espalda ante el político, de quien depende exclusivamente su subvención; por eso el dramaturgo le ríe las gracias al director de periódico que, en cierta ocasión, dio la orden directa de pulverizarle en una crítica. No conozco un solo profesional que, en privado, hable bien de la actual y muy insuficiente ministra de Cultura; conozco muy pocos que se atrevan a reprobarla en público.Acaso conscientes de estas cobardías, los teatreros se arrojan de cabeza a los más inauditos combates, algunos incluso muy meritorios. Como Lord Jim, confían en que las batallas ganadas en otros frentes laven el recuerdo persistente de la noche en que abandonaron, a escondidas, el barco, sabiendo que a bordo quedaba todo el pasaje, deseando que el pecio se hundiera rápido para justificar su acción. Y a veces, durante un tiempo, lo consiguen. Un buen estreno, una buena crítica, una tarde caminando tras una pancarta de protesta cívica, ahuyentan los fantasmas del pasado y alimentan la sensación de formar parte de un oficio épico, heroico, rebelde, admirable. Pero los lectores de Conrad saben que el Patna no se hundió: desatendido por la tripulación, el venerable y renqueante vapor sobrevivió a la tormenta y llegó a puerto con el pasaje entumecido pero intacto. Desde el muelle, Lord Jim contemplaba la silueta espectral del vapor, sabiendo que todas las batallas son ilusorias cuando el miedo habita en lo más profundo de uno mismo.
Ignacio GARCÍA MAY

jueves, septiembre 15, 2005

LIBROS. Lecturas convulsivas. Charles Bukowski.

Por una vez y sin que sirva de precedente, la columna de hoy es un pequeño homenaje a un poeta, a un notable narrador: Charles Bukowski. El escritor maldito e inclasificable, y ni que falta que le hace, de la literatura americana.

Hablar de Charles Bukowski, es hablar de Henry Chinasky, el protagonista de toda su obra, su alter ego literario, su sombra, el doble que le ha acompañado desde que empezó a escribir. Hablar de Bukowski/Chinasky es hablar de otro sueño americano, aquel que ya vislumbraron Faulkner y Steinbeck, la verdadera realidad de muchos ciudadanos del nuevo imperio, la pobreza, los problemas familiares, los trabajos de mierda, la desesperación, la dureza real de la vida.

Cartero, su primera novela, describe sus malditos años como empleado de correos, su último trabajo antes de dedicarse a la escritura por completo. La novela termina diciendo: “Por la mañana era de día. Quizá escriba una novela, pensé. Y eso hice”. Bonito final, el de una mente lúcida después de una borrachera monumental, quizás con resaca de vodka, pero una verdadera premonición que se convirtió en realidad, primero porque escribió una novela: Cartero, y segundo porque a partir de aquí no dejó de escribir.

Su obra se divide en seis novelas, algunas son las siguientes: Cartero, Mujeres, La senda del perdedor, Hollywood, Pulp, etc. Libros de relatos como: La máquina de follar, Hijo de Satanás, Escritos de un viejo indecente, etc. Algunos libros de autobiográficos y de memorias y su poesía, imprescindible para conocer al Bukowski íntimo, en poemarios como: El infierno es un lugar solitario, Lo más importante es saber atravesar el fuego, etc.

Leer a Bukowski, es entrar en otra dimensión, su humor negro, su sátira recalcitrante, su estilo muy de la calle, cargado de tacos y expresiones del lenguaje coloquial, lo hacen diferente, original, subversivo, divertido, grande, inmortal. La lectura de Bukowski os va a crispar los nervios, os va a quitar el sueño, también os va a divertir, pero disfrutad de ella, porque nadie describe como él, la vida, la de verdad, el fracaso que se esconde en cada esquina y nos espera a todos sin distinciones de ningún tipo, el mismo que tanto teme la sociedad de hoy en día. Se le puede tachar de borracho, de mujeriego, de drogadicto, de buscavidas, de obseso sexual, de viejo indecente, no sé cuantos adjetivos calificativos más añadir, pero Bukowski, en realidad, es un gran escritor, aparte de todo lo anterior.

Doctor Brigato.

Referencias bibliográficas: Cartero. Mujeres. Pulp. Hijo de Satanás, Escritos de un viejo indecente, etc. Charles Bukowski. Barcelona: Anagrama. Colección Compactos Anagrama.

lunes, septiembre 12, 2005

ROSARIO ARÉVALO, DIRECTORA GENERAL.

Rosario Arévalo, ex consejera de Medio Ambiente de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha, ya tiene nueva ocupación: Directora General de Relaciones Institucionales de Enusa Industrias Avanzadas SA, empresa pública perteneciente a la Sepi y al Ciemat.
Era urgente colocar a la señora Arévalo, aún cuando todavía están calientes los cadáveres del retén de Cogolludo, cuando la nefasta y vergonzosa Comisión de Investigación llevada a cabo en el “circo” Parlamento de Castilla La Mancha se acaba de cerrar precipitadamente, cuando los trabajos de talado de los pinos calcinados por las llamas este verano, no han comenzado, etc.
¡Qué gran favor hizo esta señora al Presidente Regional! Vendió su puesto en la Consejería por evitar que se empezara a señalar con el dedo a Barreda, eso se llama lealtad, y lo demás son tonterías .Tenía que haber un responsable y una dimisión, y las hubo, lo demás salió de perlas, según las conclusiones de la infame Comisión de Investigación. Ahora la señora Arévalo pasa por “caja” y exige lo que le corresponde por su dimisión, cese enmascarado. Le ha caído un puesto de Directora General, ni más ni menos. Vergonzoso.
Ya ha comenzado el principio del olvido de la comarca de los Pinares del Ducado: Barreda sacando pecho por las conclusiones de “su” Comisión, Arévalo recolocada, y toda la maquinaría mediática del PSOE pregonando la versión “oficial”, única y verdadera de los hechos. Son los ciudadanos, como siempre, los que sacarán adelante a la comarca del Ducado, pero lo que no tienen que olvidar nunca es lo que ha sucedido, y la próxima vez que haya que colocar en la urna el voto preceptivo, pensarse muy bien si no será más productivo para todos, quedarse en casa.

TEATRO. Tres sombreros de copa. "Insólita despedida de soltera".

De: Miguel Mihura.
Con: Cipriano Lodosa, Ángeles Martín, Miguel de Grandy, Carlos Urrutia, Jordi Soler, José Luis Coll, Carmen Martínez Galiana y otros.
Escenografía: Gil Parrondo. Dirección: Gustavo Pérez Puig.
Madrid, Teatro Príncipe Gran Vía.



Antes de verano reseñábamos aquí Melocotón en almíbar y nos felicitábamos de que en la celebración del centenario del nacimiento de Miguel Mihura la iniciativa privada nos brindase la oportunidad de asistir al montaje de alguna de sus obras, condenadas, por cierto, al ostracismo por el teatro público, pese a tratarse de un autor de referencia en la dramaturgia de posguerra, e impulsor, junto a Jardiel Poncela, de la renovación del humor en el teatro español del medio siglo. La película de Garci este agosto, basada en Ninette y un señor de Murcia, el musical sobre Maribel y la extraña familia, y ahora este reestreno, bajo la batuta de Pérez Puig, de su obra más emblemática amplían la oferta y posibilitan el conocimiento del legado teatral de Mihura permitiendo, a la vez, reflexionar sobre su vigencia.

La acción de Tres sombreros de copa transcurre en una sola noche, precisamente la víspera de la boda del protagonista. Dionisio ha vivido hasta ahora inmerso en un mundo convencional y mediocre, en el que va a quedar definitivamente anclado mediante su matrimonio. Pero, de pronto, se cruza en su camino Paula y a lo largo de una tan intensa como insólita velada a su lado va a descubrir otro mundo, otra vida que desconocía por completo: la pasión, la aventura, la libertad. Aunque terminará siendo arrastrado al futuro de una existencia gris por el bienintencionado Don Rosario.

La pieza muestra la fértil imaginación del autor en la elaboración de las tramas y en la construcción de los diálogos; es exponente, asimismo, de una extraordinaria libertad creadora que se plasma tanto en la introducción de situaciones inverosímiles y personajes pintorescos, como el “bombero triste” o el “indio pensador”, como en el cultivo de un humor de situación -“blanco”, han llamado algunos, “inofensivo, limpio de intenciones”, reconocerá él mismo-, basado en el malentendido y en la comicidad verbal, con réplicas llenas de frases ingeniosas que rompen la lógica del discurso de los personajes según el mejor estilo de los Hermanos Marx. Ahora bien, todo ese alarde de finura e ingenio verbal con ramalazos de absurdo que en su día pudo constituir una bocanada de aire fresco en el irrespirable ambiente de las peores comedias de evasión tenía fecha de caducidad, y hoy es el día que suena a retórica vacía, lastrando en exceso el desarrollo de una acción y de un conflicto, el del individuo con la sociedad, que encarna el protagonista, ese sí valor permanente de la obra y potencialmente operante a condición de adoptarse un planteamiento escénico adecuado a la realidad social y teatral contemporánea.

Mihura está muerto y enterrado y no se si el mejor homenaje que puede dispensarse a su obra es hacer un trabajo de arqueología. Una puntual adaptación de expresiones en desuso, una mínima poda de sus excesos retóricos y algún cambio de énfasis y de estructuración de los climax con una potenciación del drama principal de frustración y de carencia de libertad y no sólo del desvalimiento y del patetismo que trasmite Dionisio no haría mal a nadie, borraría la patina del tiempo que se suele acumular sobre los textos con el paso de los años y haría más incisivo su mensaje central sacando más partido al enfrentamiento Paula-Dionisio cuya sensibilidad, ilusiones y deseos insatisfechos desbordan las vivencias de unos seres terriblemente humanos.

Pero sobre gustos no hay nada escrito, y el público, discordante al parecer con nuestro juicio, parece disfrutar con el espectáculo y con sus artífices, a juzgar por el menudeo de carcajadas a lo largo de la representación y de la larga y cerrada ovación con que premió el espectáculo a la caída del telón.

Gordon Craig.

martes, septiembre 06, 2005

► LECTURAS CONVULSIVAS. Una invitación. Sin complejos.




Desde hace un tiempo, no ya tan cercano aunque cueste reconocerlo, disfruto de un placer que al parecer se va olvidando, poco a poco: la lectura. Desde aquí me gustaría invitar a todo ser viviente, y a los que no viven también, a que se acerque a él y se dejen llevar. Estos días tan grises y tristes de invierno que se avecinan, son propicios para la lectura, pero cualquiera es bueno, porque, qué me decís, de los días de primavera en los que los rayos de sol empiezan a colarse por los cristales y atizan de pleno a tu sillón favorito, ese que ya tiene tu hueco personal dibujado, ¡demasiado! Como un día sin más es ideal, también cualquier sitio es apropiado para abrir un libro y empezar a disfrutar, tampoco vamos a poner pegas por todo. No soy responsable, y lo advierto de antemano, de los efectos secundarios, los síndromes de abstinencia, o de las crisis de ansiedad que se produzcan en el transcurso de la lectura de los volúmenes imprescindibles que vamos a invitar a compartir. No lo repetiré más adelante.
Tomo prestado, pero sin permiso, como título de cabecera de la columna: “Lecturas convulsivas”, de la obra homónima de Félix de Azúa (*), que recomiendo sin paliativos ya que sale a colación. Según el diccionario ideológico del castellano Julio Casares, entendemos por convulsión: “movimiento y agitación involuntarios de contracción y estiramiento de uno o más músculos del cuerpo que produce excitación e inquietud”. Quería definir la palabreja para que nadie se venga a engaño luego, porque no quiero escuchar en el futuro comentarios o quejas del tipo: bueno es que yo entendí lecturas, lecturas recomendadas, y joder no esperaba este tipo de cosas, es que son muy fuertes.
Aprovecho también para presentarme, Doctor Faustus. Todos habréis oído hablar de mi alguna vez, o habréis leído sobre mis hazañas y desventuras, por lo tanto no voy a dar más explicaciones al respecto. Sólo me gustaría recordar que mis poderes superan muchas veces los límites de la naturaleza, por lo que el viaje que os propongo puede ser excitante pero también peligroso, asumámoslo sin complejos, dejémonos llevar, y disfrutemos.

Doctor Faustus.

(*) “Lecturas Convulsivas: una invitación”, por Félix de Azúa. Barcelona: Anagrama, 1998.

lunes, septiembre 05, 2005

KATRINA. HIPOCRESÍA DE UN DESASTRE.

El letargo estival todavía tenía mi mente un poco adormecida a estas alturas de septiembre, pero los acontecimientos que se suceden en el sur de Estados Unidos han terminado por despertarla del todo.
El desastre que ha causado Katrina es de proporciones abismales y las consecuencias de su paso han dejado un rastro de desolación y de muerte que se tardará en olvidar.
Lo primero que me viene a la cabeza en estas angustiosas horas, es que muchas personas inocentes, están al borde de la muerte, y que la Administración Bush ha pedido ayuda a la Comunidad Internacional, porque no puede hacer frente a la catástrofe humana que se le avecina.
Ya se analizará en su momento si el Gobierno de los USA ha gestionado mal esta crisis, que a todas luces ha sido desastrosa, o si la imprevisión y el desvío de fondos a otros fines (por ejemplo las guerras abiertas en Afganistán e Irak) ha hecho que se baje la guardia en otras necesidades más perentorias para el ciudadano norteamericano dentro de su territorio.
Se alzan muchas voces, estos días, inquiriendo el no envío de ayuda a los Estados Unidos, por un lado porque se supone que es una superpotencia y por si sola puede hacer frente al desastre del Katrina. Otras voces claman a los cuatro vientos, que no hay que prestar socorro a los estadounidenses en respuesta a su política belicista en medio mundo y su flagrante ataque al medio ambiente, al no cumplir con Kioto.
¿Seguimos siendo seres humanos? ¿Nos diferenciamos en algo de los animales? ¿Se puede negar el auxilio a una persona, cuando uno está en posibilidad de ofrecerla?
Estamos olvidando la esencia de lo humano; los medios de comunicación corruptos y manipulados por el Poder político, nos indican el “correcto” camino a seguir, lo que “está bien pensar”, y que personas “de bien” son las que deben decir al resto lo que se “considera como verdadero”: la verdad absoluta, la que caracteriza el mundo ya no tan “ficticio” de Orwell y de Huxley. ¿Se puede castigar a un pueblo que se está muriendo, que está sufriendo, porque el Presidente que han elegido muchos de ellos, y otros tantos no, está llevando a cabo una política que no nos agrada, o que repudiamos? ¿El Gobierno de España manda ayuda a Haití, pero no a EEUU? ¿Todas las víctimas no son iguales? Si este es el camino elegido, esta sociedad está enferma.
Aún queda en el tintero otra cuestión: el respeto al medio ambiente. No está demostrado que el calentamiento terrestre se deba directamente a la acción del hombre, pero esta discusión llenaría páginas y más páginas, tanto de detractores como de fervientes seguidores de su veracidad, por lo tanto no vamos a profundizar en el tema. Lo que si es llamativo es que muchos de los detractores de tal afirmación utilizan el coche a diario para ir al trabajo, se duchan varias veces al día, en invierno no añaden una manta más a su cama para poder apagar la calefacción de sus hogares durante unas preciosas horas, o no dudan de realizar largos viajes en avión para disfrutar de sus vacaciones de cinco estrellas en lejanos paraísos. Aquí radica la hipocresía de su discurso, critican la política energética de los países avanzados, en este caso de Estados Unidos, porque contaminan una barbaridad, pero no piensan que el dispendio de energía que ellos protagonizan en parte se mantiene porque las refinerías americanas surten de combustible fósil (casi en un 60 %) a un país como el nuestro.

domingo, septiembre 04, 2005

TÚ CHAVAL, ¿ERES MARICÓN?

Ya es domingo tarde. Después de la resaca de las fiestas de San Domingo, Manu Molón, y la primera semana de nuevo en el curro, llegó el tan ansiado fin de semana. Y según llegó se marchó, mañana vuelve a ser lunes.

Este ha sido un finde de cuidado. Carlos, mi compañero de fatigas por tierras africanas, tiene el día 5 el examen de Estadística, su última asignatura de la carrera. El pobre tenía un cacao monumental y yo me presté a echarle una mano. Desde el jueves hasta esta mañana hemos estado dándole a los putos problemas de Estadística. Joder con las medias y varianzas, yo ya lo tenía todo medio olvidado, y he tenido que volver a desentrañar esas malditas fórmulas para intentar aclararle a este las ideas o liárselas más, porque la verdad es que no sé como habrá quedado la cosa al final.

A pesar de ellos hubo un par de ratos que me pude olvidar de las desviaciones típicas y los coeficientes de regresión. El caso es que el sábado por la mañana fui a celebrar el cumple de mi tío Pepe, a su chalet. Vamos que yo más que nada iba a hacer compañía a mi abuela, que se está apagando poco a poco, y quería estar un ratillo con ella. Mi tío se curró un peazo cumple de un par de pelotas, su novia es gallega, y claro no faltó marisquito a la plancha, pulpo y lacón, todo ello aderezado con mil y un canapés caseros, y con unos caldos del norte de cuidado, albariños y ribeiros recién traídos de tierras gallegas.

Con la boca aún llena con tres o cuatro gambas a la plancha recién todavía calentitas, otro hermano de mi madre me da una palmada en la espalda, que casi me hizo tragar los manjares sin saborearlos bien, y me suelta: “tú chaval, ¿no serás maricón?” Así sin más delante de mi familia, y con mis padres incluidos.

Se trata de la vieja historia de la enfermera de la residencia de mi abuela, la que me buscó mi tío y mi abuela para que quedara con ella después de mi llegada de Kenia. Por lo visto la tía le sigue dando la coña para que quede con ella, aunque a mi sólo me sonrie y me dedica palabras melosas.
Salí de la situación como pude, mientras no paraba de meter mano al plato de lacón y a la tortilla de pimientos de Padrón. El resto de la velada transcurrió sin más complicaciones dialécticas y llené la panza hasta rebosar.

Cuando ya me marchaba para casa para seguir con los problemas de Estadística, mi tío lanzó su última andanada: “ mira Manu no me jodas, después de una comida de puta madre, lo que apetece es un buen polvo, ves a buscar a Cristina (que así se llama la niña) y iros a echar un polvo en condiciones”.

Os podéis imaginar con que ganas estuve desentrañando los problemas con Carlos toda la tarde noche de después de la comida.

TEATRO. Exilios: "Suspiros de España".

A partir de textos de: Inmaculada Alvear, José Ramón Fernández, Luis Miguel González, Guillermo Heras, Raúl Hernández, Juan Mayorga, Luis Mario Moncada, Susana Torres y Ángel Solo.
Con: Amaranta Osorio, Cecilia Pérez, Gerardo Quintana, Mariano Rochman, Ángel Solo y Maite Troitiño.
Teatro del Astillero. Dirección: Guillermo Heras.
Madrid, sala Cuarta Pared.



Incansable, la sala Cuarta Pared, que no ha cerrado por vacaciones, arranca la temporada el mismísimo 1 de septiembre adelantándose al resto de las salas madrileñas a quienes parece costarles trabajo sacudirse la modorra de este tórrido verano. El encargado de esta proeza es el grupo del Astillero, con trabajos de sus integrantes habituales, Heras, Mayorga, Fernández, Hernández Garrido y González-Cruz, a cuyos textos se suman los de otros jóvenes dramaturgos argentinos y mexicanos para abordar un tema de permanente y dramática actualidad.

La múltiple autoría propicia una visión caleidoscópica de una realidad, a su vez, multiforme y proteica, dando lugar a un relato que recuerda a veces a los precisos apuntes de Mario Benedetti en su inolvidable Geografías, aunque el resultado se nos aparece como más reiterativo y difuso. Hay un esfuerzo notable de indagación en el fenómeno del exilio y en sus múltiples caras, tanto en lo que tiene de catástrofe social, éxodo, desarraigo, injusticia, miseria económica; como en lo que tiene de tragedia personal y humana, la dificultad para restañar cicatrices, la imposibilidad del reencuentro, la desmemoria o la conciencia de derrota que habitualmente acompañan a la condición de exiliado. Pero el hilo conductor del montaje, un oportuno recordatorio del exilio español republicano –soportado a veces en imágenes un tanto manoseadas, todo hay que decirlo-, no acaba de dar coherencia a un espectáculo en exceso heterogéneo y fragmentario.

Hay cuadros realmente valiosos, como el despiadado relato que un policía de la Gestapo hace del suicidio de Walter Benjamín a dos pasos de la frontera española o el castizo y mordaz relato del encuentro de Luis Buñuel y José Luis Sáenz de Heredia, trazado con singular brío y gracejo por Luis Miguel González Cruz; otros en cambio, devienen estampas que resultan anecdóticas y hasta extemporáneas. La puesta en escena es en general convencional y el tono actoral irregular.

Está bien recordar y nunca sobra la denuncia que conduce a la reflexión y al análisis sin prejuicios de situaciones de injusticia pasadas o presentes, pero hay que estar vigilantes para no caer en el tópico o en el victimismo, dos perniciosas formas, por cierto, de “exilio”, que pueden desactivar, cuando no condenar a la esterilidad actitudes críticas bienintencionadas.

Gordon Craig.