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martes, junio 17, 2008

MÚSICA. Sigur Ros al rescate. Una vez más.

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El viernes pasado me volví a reencontrar con Sigur Ros. Un amigo me pasó el último disco de los islandeses, que llevaba buscando infructuosamente por Internet desde hace semanas, un par de días antes.
Casi había comenzado el fin de semana, y digo casi porque cuando estaba cerca de casa, un atasco monumental volvió a recordarme que todavía no era libre del todo. Tras una semana de inclementes madrugones y de horas y horas al volante, en gran parte debidas a la brutal huelga de transportistas que hemos sufrido muchos inocentes ciudadanos durante estos pasados días, me esperaban aún un par de horas de tráfico lento, jalonadas con mil y una paradas intermitentes que iban a terminar de crispar mi ya de por si exigua paciencia.
Y bajo este escenario se deslizó hasta mis manos el último disco de Sigur Ros. Aflojé un poco la presión del cinturón de seguridad, recliné un poco más de lo normal el asiento delantero, encendí el aire acondicionado, subí el volumen de la radio y dejé que la música me transportara a cualquier otro lugar en el que no hubiera cientos de vehículos expulsando dióxido de carbono y conductores soltando improperios cada dos minutos.
Prueba superada. He de reconocerlo sin tapujos. Sigur Ros volvió a emocionarme, y en esta ocasión jugando fuera de casa, con un ambiente hostil rodeándolos y con un público desanimado y a punto de rendirse.
La Mujer Tirita nos dijo hace tiempo que lloró la primera vez que los vio en directo. Yo y unos amigos llegamos tarde a la cita que nos tenían reservada Sigur Ros en un inolvidable Summercase de hace casi dos años, pero aún así no pudimos por más que rendirnos ante la belleza y la solemnidad de su música. No podré olvidar nunca la capacidad de los islandeses para despertar dentro de cada uno de nosotros los sentimientos más profundos que todos guardamos cerca del corazón, debe de ser algo parecido al alma, y hacer que todo tu cuerpo, que tus sentidos al completo, se impregnen de la magia, de la sobriedad, de la exuberancia de sus melodías. Recuerdo, tras el espectacular concierto de Sigur Ros, nuestras caras exhaustas, nuestros ojos medio extraviados, nuestros corazones acelerados, y lo duro que fue volver a la realidad. Pero a pesar del complicado despertar sobrevivimos para contarlo, y puedo afirmar en su nombre, creo que sin equivocarme, que desde aquella noche iniciática los islandeses nos convirtieron en personas diferentes, no sabría definir bien en que consistió el cambio, pero algo ahí dentro nunca volvió a ser igual.
El nuevo disco suena épico, sus envolventes y progresivas melodías te cogen de la mano y te llevan hasta lo más profundo del bosque, allí donde, indefenso, no puedes más que rendirte y disfrutar. Pero sus pretensiones van más allá del simple disfrute, porque consiguen emocionarte en muchas ocasiones, ponen a prueba tus sentidos en cada tema, y sobre todo no permiten que tus pensamientos abandonen el momento que estás viviendo. Sus letras, en un ininteligible islandés, pero que más da una vez más, comunican serenidad, éxtasis, placer. ¿Y qué es entonces la música si no también esto?
La nueva propuesta de Sigur Ros es seria, los islandeses no se han relajado para vivir de las rentas, y quizás “Með suð í eyrum við spilum endalaust” pueda llegar a convertirse en “su disco”, en el mejor trabajo hasta el momento, porque la verdad es que sería demasiado intrépido afirmar lo contrario ahora cuando no sabemos todavía lo que estos músicos pueden dar de si. Para ir resumiendo, se oyen ecos entre sus canciones de los Cocteau Twins, de Mercury Rev, pero que más eso, porque sobre todo se escucha a Sigur Ros, y eso para los privilegiados que los conocemos ya es más que suficiente.


Sigur Ros. Escúchalos.
Summercase 2006. Sigur Ros.

martes, mayo 27, 2008

LIBROS. Escritores mediocres, juntapalabras y otros seres de mala reputación.

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El germen de este pequeño apunte se lo debo a una de mis nuevas compañeras de trabajo y como pequeño reconocimiento a su persona lo hago constar. La otra tarde surgió la idea de esta divertida proposición en una agradable charla después de comer.

Lo que os propongo no es algo del otro mundo, ni tan siquiera es un interesantísimo “meme”, de esos que tanto odio y que llenan mil y una páginas de hipertexto por media Internet en la actualidad. Se trata de algo más sencillo todavía. Me gustaría conocer a vuestro escritor mediocre, juntapalabras o como diablos queráis definirlo, al que despierta en vosotros el mayor de los desprecios. O simplemente, también vale que se trate de ese tipo antipático al que nunca habéis leído y del que nunca vais a abrir una sola obra suya.

En su imprescindible libro de ensayos “El telón”, Milan Kundera, cuenta una anécdota que me viene al pelo para argumentar más en serio este “post” mal educado y sin más pretensiones que la de intentar evitar la pérdida de tiempo de los visitantes de este “blog” en sus placenteros momentos de lectura. Kundera recomienda un amigo la lectura del escritor polaco Gombrowicz y literalmente la situación continúa así:

Amigo: “Te he hecho caso, pero sinceramente, no entiendo tu entusiasmo.
Kundera: ¿Qué has leído de él?
A.: Los hechizados.
K.: ¡Vaya! ¿Y por qué Los hechizados?
K.: Los hechizados no salió como libro hasta después de la muerte de Gombrowicz. Se trata de una novela popular que en su juventud había publicado, con seudónimo, por entregas en un periódico polaco de antes de la guerra. Hacia el final de su vida publicó, con el título de Testamento, una larga conversación con Dominique de Roux. Gombrowicz comenta en ella que su obra. Toda. Libro tras otro. Ni una sola palabra sobre Los hechizados.
K.: ¡Tienes que leer Ferdydurke! ¡O Pornografía!
K.: - me mira con melancolía-
A.: Amigo mío, la vida se acorta ante mi. He agotado la dosis de tiempo que tenía guardada para tu autor”.

Nuestra vida es limitada, nuestro tiempo para la lectura es escaso hoy en día. ¿Para qué perder el poco tiempo que le podemos dedicar a leer un libro en nuestra ajetreada cotidianidad, a una obra que no vale la pena, que no nos aporta nada, que sin más es una de los cientos de novedades que cada semana llenan los anaqueles de nuestras librerías y bibliotecas y que dentro de unos meses volverá a ser pasta de papel?

Si mi me memoria no me falla, el candidato de mi compañera era Ray Loriga. Lo que no recuerdo bien es cuales eran sus razones. Querida, si lees esto, y te atreves, deja constancia de tus desavenencias con Ray.

El mío, sin lugar a dudas, es Juan José Millás. O al menos, para ser menos categórico, se trata de uno de los que ocupa los primeros puestos de mi lista negra. Millás es un plasta integral, tan artificioso y engolado que aburre hasta a los pobres inocentes que no lo conocen todavía, pero que han recibido como regalo de cumpleaños su última novela y aún no han pasado de la página cinco.

Ánimo. Espero vuestros dardos envenenados.

jueves, abril 26, 2007

VIDA URBANA. Destinos y embarazos.


A veces te preguntas porqué una persona se dirige a ti, y te cuenta algo que le ronda la cabeza, que le lleva alterando el sueño durante semanas. Y no llegas a comprender porqué te elige a ti y ese preciso momento en concreto. Y cuando este tipo de situaciones se repiten y no se trata de una simple anécdota, el asunto te empieza a preocupar y algunas preguntas sin respuesta te acechan sin parar.

Recuerdo como si fuera hoy cuando Antonia se acercó a mi con una inmensa sonrisa hace unos cinco años y me invitó a un delicioso desayuno en una cafetería del madrileño Paseo de la Castellana. Era la primera persona, tras su marido, que sabía que estaba embarazada. Tampoco podré olvidar nunca la preocupación que le rodeaba en aquellos momentos tan difíciles por traer al mundo a una criatura. “No quiero que un hijo mío tenga que pasarlo mal en un mundo tan egoísta y tan cruel” decía una y otra vez. Pero sin embargo llevaba dentro de si el germen de una nueva vida que ahora es un niño precioso de cuatro años y medio.

Yo salvo darle la enhorabuena, un abrazo y animarla con una sonrisa inmensa, poco más pude añadir, porque parecía que tenía las cosas muy claras, y como no quería contrariarla de ninguna manera, me mantuve en discreto segundo plano. A ello se unió mi cara de incredulidad, por ser la “segunda” persona que conocía la buena nueva.

Y esta historia quedó medio olvidada hasta que el destino quiso que de nuevo nuestras vidas volvieran a coincidir este año. En esta ocasión Antonia vuelve a estar embarazada, pero sus temores pasados están olvidados y se le queda una carilla de felicidad cada vez que me habla de su hijo que parece que todo lo sufrido para sacarlo adelante ha valido la pena. Me lo comunicó compartiendo una buena mesa, y se me volvió a quedar cara de asombro al recordarme que no había olvidado que yo fui una de las primeras personas (la segunda) en conocer que estaba embarazada la primera vez, y que ella sabía que nos íbamos a volver a encontrar para volver a compartir la noticia de su segundo embarazo en cualquier momento y el lugar menos insospechado.

Otra vez. Yo de nuevo. ¿Por qué?

jueves, julio 27, 2006

MÚSICA. Summercase, 15 de julio de 2006. “Sigur Ros”.

Aunque el cuerpo ya estaba caliente y con todos los sentidos orientados hacia los escenarios de Boadilla, el cansancio ya empezaba a hacer mella y más de una vez se pasó por nuestras cabezas abandonar y escuchar el resto de conciertos desde casa tumbados en el sillón del cuarto de estar. Esta vez el ”planning” señalaba como primer destino a Belle & Sebastián, pero como pasó el día anterior con los Dandy Wharhols, los escuchamos desde la hierba. El Chasky y sus colegas nos aseguraron que fue un concierto memorable. Apuntado queda para la próxima.



Nuestro primer destino fueron los Super Furry Animals. Gran recital de los animales peludos, una descarga de buena música que no tenía límites y que en muchas ocasiones rozó un nivel altísimo. Los deberes con los Super Furry no estaban hechos del todo y no los disfrutamos con toda la intensidad debida, pero lo que es absolutamente cierto es que nunca olvidaremos su Calimero.

El “planning” de Sir Hannofer tenía dos apuntes en esta ocasión, los daneses The Cardigans por un lado y los islandeses Sigur Ros otro. Todos teníamos pocas referencias de los Sigur, un par de escuchadas de alguno de sus discos y la melancólica y lacónica nota de la Mujer Tirita en su blog de hace unos meses. Nos acercamos a ver a los Cardignas, pero pese a la presencia de Nina, los daneses nos dejaron un poco fríos. Sin lugar a dudas este fue el punto clave de la noche. Fuimos a ver que tal sonaban los Sigur Ros pero sin muchas ganas.

La carpa no estaba tan llena como el día anterior con los Chemical Brothers lo que nos permitió colarnos. El concierto estaba empezado y bastante gente estaba declinando la propuesta de los islandeses por Daft Punk que comenzaban a calentar motores en otro escenario. No recuerdo bien cuantas canciones de Sigur Ros compartimos, ¿cuatro, cinco? No lo sé. Pero lo que si puedo asegurar sin ningún complejo y sin dejar lugar a la duda es que el encuentro con los islandeses fue mágico e interminable. Desde que entramos en la carpa el cuerpo de cada uno de nosotros comenzó a dejarse enamorar por las melodías de los Sigur poco a poco. La experiencia psicodélica empezó por ponernos los pelos de punta y terminó con un éxtasis general difícil de explicar. Sigur Ros es un grupo que canta en islandés, que toca las guitarras con arcos o golpea las cuerdas de las mismas con baquetas de percusión y que utiliza la iluminación, jugando con vaporosos forillos y con sombras chinescas. A primera vista todo lo anterior puede parecer una excentricidad y una propuesta innovadora pero con más miras provocadoras que artísticas. Pues os puedo asegurar que no, que de lo que se trata en realidad es de música en estado puro, de sensaciones al rojo vivo, de una bajada a los instintos más primitivos de cada uno que son difíciles de controlar. Después de un concierto como el que nos regalaron los Sigur Ros la pasada noche una puede decir sin complejos que la música es vida, es sentimiento, es sensación, es un regalo de los Dioses. El problema reside en despertar después de Sigur Ros, prometo que el síndrome de abstinencia es un camino arduo y difícil y no se cuando se extingue. Sólo añado que nunca había visto aplaudir tanto a un público entregado que primero quería ofrecer su sincero aplauso a los intérpretes, y más tarde les exigía que cogieran de nuevo los trastos y nos tocaron una más. Sigur Ros salió hasta tres veces a saludar ante la insistencia del público pero el estricto protocolo de horarios de los festivales y quizás su carácter nórdico nos impidió escuchar algún tema más.

¿Qué quedaba tras Sigur Ros? Muchas cosas, demasiadas, pero como que ya era lo de menos. Vimos desde la lejanía el final del espectáculo de luz y sonido de Daft Punk y prestos aguardamos para escuchar a los Maxïmo Park. Estos nos ofrecieron un buen sonido directo, mucho guitarreo y un vocalista saltarín y provocador, pero nada más, nada nuevo.

Ante mi insistencia nos acercamos a ver a Massive Attack que cumplieron como casi siempre con su trip hop mágico y envolvente. El “show” de Fatboy Slim nos sorprendió con la presencia de Mancuso y su equipo que ya daban por terminada su jornada de trabajo para Fly y daban besos y abrazos a todo el que se acercaba a ellos. Aquí terminó nuestro Summercase, nuestro mágico e inesperado festival veraniego. La vuelta a casa también se convirtió en un aventura loca, pero ya como que si da igual la vuelta a casa ¿no?

Nos resta la despedida y como no sé como ser original voy a utilizar la fórmula que nunca me fallaba cuando yo era pequeño y el última día de vacaciones delante de la playa decía: ¡Hasta el año que viene!

martes, julio 25, 2006

MÚSICA. Summercase, 14 de julio de 2006. “Primal Scream”

Esta vez la magia de la música brotó de la nada en las afueras de Boadilla del Monte, cerca de Madrid y una vez más, como suele ser habitual en el mundo de los Brigatos, nuestra asistencia al Summercase se decidió en unos días, en unas últimas horas infinitas preñadas de correos electrónicos, sms y llamadas de urgencia a los “telefoninos”.



No cabía otra posibilidad, después de la desilusión del Fib al quedarnos sin abonos en el último suspiro, el Summercase se había convertido en mal menor que tenía que llenar nuestras expectativas, aunque fuera en parte, y sobre todo regalarnos dos noches de sensaciones y de reencuentro entre amigos, dos veladas inolvidables, eternas, llenas de buenos momentos, alegría y música de primera.

La suerte estaba echada, no había vuelta atrás y en medio de las disquisiciones sobre si asistir o no al Summercase, Fly Music nos regaló dos abonos para el festival madrileño. Sobraban excusas si es que todavía a esas alturas quedaba alguna.

La avanzadilla de los Brigatos estaba deseosa de emociones fuertes, y el Chasky y sus inseparables dos escuderos llegaron a esas horas en las que todavía el sol apretaba con saña. Sir Hannofer, Fre, JaviBroker y yo llegamos un poco más tarde, pero pudimos degustar las exquisitas melodías de The Dandy Wharhols desde la hierba, apurando unas copas en un improvisado botellón que montamos muy cerca de la entrada al recinto.

El reencuentro con el Chasky y los suyos llegó con Starsailor. También el salto al escenario de Starsailor fue el momento en el que apareció Yoli, una BalaPerdida, alegre, encantadora y como siempre deseosa de compartir grandes dosis de buen rollo entre todos los que la rodean. Muchas ganas les teníamos a los navegantes de las estrellas, desde hacia ya varios años queríamos verlos en directo pero hasta este Summercase no habíamos tenido oportunidad por unas cosas y otras. Starsailor cumplieron, a mi me pillaron todavía un poco “off”, todavía en medio de un síndrome de Estocolmo que no tardaría en desaparecer.

Mientras decidíamos si acercarnos a ver a los míticos Happy Mondays apareció Mancuso y todo su grupo de Fly Music. ¡Qué recuerdos! ¡Qué de tanta buena gente junta! Nota para morbosos: el Patrullero si que llevaba la correa, pero esta vez colgada del cuello con la acreditación. Los Happy Mondays fueron una pequeña decepción a pesar de lo bien que nos los vendió el Chasky unas horas antes.

Pasaba el tiempo muy deprisa pero lo mejor estaba por llegar. Según el “planning” chuleta de Sir Hannofer tocaba acercarse a ver a los New Order. El comienzo del concierto fue espectacular pero su potencial musical se fue diluyendo a medida que las manecillas del reloj avanzaban. Un pequeño fiasco.

Mientras JaviBroker y yo nos fuimos en busca de Ana María & Friends los Primal Scream empezaban a calentar motores. Sin lugar a dudas fue el concierto de la noche. Los americanos nos dejaron exhaustos. Cada tema te iba exigiendo un poco más cada vez, un poco más de todo tu ser. El recital fue inolvidable, tocaron muchos de sus grandes clásicos, de esos que tantas veces hemos seguido con el ritmo de nuestros cuerpos pero que nunca habíamos vivido con la enorme intensidad que aporta su directo. Primal Scream dejaron el listón bien alto. Ana María mirándome a los ojos tras el concierto me susurró al oído que había faltado poco para el orgasmo, yo no podría decir tanto, pero casi nos acercamos a unos preliminares intensos.

Las melodías de Keane no nos consiguieron despertar de la magia de los Primal Scream. Las nuevas canciones siguen la línea melódica y resultona de su Hopes & Fears pero aunque muchos nos preguntamos porqué no incorporan ya unas guitarras, los Keane cumplieron.

Poco nos quedaba ya por disfrutar aunque la noche acababa de comenzar. El Dj set de The Chemical Brothers se había convertido en un club de acceso restringido atestado de frenéticos danzantes. Abandonamos a los Chemical y nos acercamos a ver a los Razorlight, pero definitivamente la noche se estaba consumiendo y aguantamos un par de temas tan sólo.

El viaje de vuelta a casa fue toda una aventura que empezó con un “a tomar por c...” a un taxista malhumorado y la odisea para conseguir otro coche para coger la cama.

jueves, mayo 25, 2006

MÚSICA. GLASSFLIPFLAP y dos.

Una vez que la música en directo te atrapa una vez y despierta hasta la última terminación nerviosa de tu cuerpo durante unas horas, en ese momento ya se convierte en algo sublime, en una especie de necesidad vital a la que no se puede renunciar, en un narcótico del cual no puedes prescindir nunca.

Las dos veladas de las que pudimos disfrutar los Brigatos en estas últimas semanas se pueden considerar droga dura: por un lado el cañero y a la vez nostálgico sonido de José Ignacio Lapido que aparte de los temas de su nueva andadura en solitario nos regalo algunos de los míticos temas de los irrepetibles 091 en la sala Moby Dick. Por otro lado en la antigua sala Arena, actualmente Heineken, pudimos degustar las armónicas y agridulces melodías de unos Lori Meyers que estrenaban sello discográfico y para celebrarlo ante un entusiasta público madrileño nos interpretaron algunas de sus nuevas canciones.

La noche de Lapido comenzó en ese nuevo templo de peregrinaje de los Brigatos, la Trébede, con unas buenas copas. Sorpresa tras sorpresa, fueron apareciendo pareja tras pareja, y yo de carabina hasta que como caído del cielo llegó FlyMancuso. El concierto estuvo a la altura de las expectativas creadas, y yo que nunca había asistido a un recital de Lapido, doy fe de ello. Lapido es todo fuerza e intensidad encima de un escenario, es uno de esos músicos que se crece sobre las tablas, su directo convierte a sus melodías en otra cosa, sus letras se vuelven más aguerridas, y el guitarreo del granadino y su banda te transportan a un estado sensorial fuera de lo normal. Los temas míticos, los de los históricos 091 convirtieron a la pequeña sala en una olla a presión que nadie sabía por dónde iba a estallar: nunca había visto de esa manera a Hannofer y a su inseparable JaviBroker. Cerró la noche un tema con la voz siempre cálida y amable de Kike González y las mil una vueltas al escenario de Lapido y los suyos jaleadas por un público entregado y exhausto pero que siempre pedía más y más. Lo que decía más arriba: droga dura.

La historia del concierto de Lori Meyers es diferente pero no por ello menos intensa y divertida. En esta ocasión la quedada inicial fue en el “self service”. Esta vez no hubo gabardina del inspector Cousteau, pero si americana de sindicalista brit: aparición estelar y esperada de un Chasky guerrero y con ganas de dar tralla a un FlyMancuso, cada vez más domesticado y está vez con correa a la moda hip hopera colgando de uno de los bolsillos de sus tejanos. Esta noche también contamos con la agradable y siempre bienvenida visita de FlyFriki, uno de los tíos que conozco que más sabe de música, junto al ayatola Hannofer. Lori tenían ganas a Madrid y venían a crecerse encima de un escenario. Por un lado su última velada madrileña fue un pequeño fiasco, aquella noche en La Riviera junto a Sidonie LHR y Budapest, dónde la Bala Perdida se hizo persona reconocible, encantadora y rezumando alegría y buen humor desde el primer momento. Y por otro lado el traumático paso de una compañía a otra de los Lori, un engorroso proceso cargado de burocracia y malos rollos que no conlleva más que sinsabores y cabreos. A lo que íbamos, los Lori empezaron con fuerza y nos regalaron un concierto memorable, preñado de los insuperables temas de su primerizo “Viaje de estudios” y con canciones, nuevas y no, de su último trabajo “El Hostal Pimodan”. Los conciertos de los Lori Meyers te ofrecen una descarga positiva de emociones y una buena dosis de buen rollo, es algo así como si su sonido directo te llegara dentro y excitara sin descanso esa zona sensitiva que produce satisfacción y alegría. Los granadinos siempre te dejan con ganas de más, ya nos pasó en más de una ocasión: Moby Dick, Contempopranea, etc y esta vez no podía ser de otra manera. Prometieron volver a Madrid pronto. Ya los esperamos ansiosos.

Y todo este aluvión de buenas vibraciones a unas semanas de que comience el verano y las noches eternas y mágicas de los festivales. ¡Hasta que el cuerpo aguante!

lunes, mayo 08, 2006

GlassFlipFlap.

Tras una dura semana de trabajo, por fin llegó un fin de semana sin currar. ¿Planes? Mil y uno. Improvisación.
Reencuentro con los amigos en La Trébede, templo indy desde el debut de DJ Coolchonero. Terraza al sol, y para empezar unos pelotos. Hannofer volcó su asiento nada más ver aparecer al Dr.Brigato. Llegada de Mancuso (te veo contento en Fly, se me cae la baba de verte así). Llegada de Fre y su leyenda. Aparición estelar del Inspector Costeau y su nueva gabardina, ¡brigatadaaaaaaaaaaaaaaa!
Sala Moby Dick: el Columpio Asesino y sus melodías instrumentales nos dejaron un poco fríos, también ayudó a ello un público apático y paleto, y como no, nuestro retraso habitual que no nos dejó entrar en calor lo suficiente. Glassflipflap!!!!!!!!!!!
Los Niños Mutantes, una de nuestras asignaturas pendientes, saltaron al escenario a las once pasadas. Estábamos expectantes por escuchar a los granadinos y la verdad es que nos defraudó un poco su concierto: fue un concierto breve y demasiado melódico, se echaron en falta algunas canciones más cañeras (por favor no más versiones de Roberto Carlos). Eso si, el himno, nuestro tema si sonó: “la canción alemana” atronó nuestros oídos durante unos eternos minutos con todo la fuerza de unos granadinos magistrales. Una vez más el público estuvo fuera de sitio, nadie se sabía una sola canción, y como siempre un grupo de glassflipflaps, los brigatos, animaron el cotarro.
Con unas cuantas copas más rodeados de buena música y entre risas y un plan de fuga perfectamente diseñado en ciernes, llegó tarde como siempre Cobito. ¿Cómo tendrá el pelo esta vez?, ¿vendrá disfrazado? Ese teléfono, ese teléfono, ¡qué tío raro más ocupado! Vacaciones: “pues lo mismo me paso por Melmac para visitar a la familia, con un buen cargamento de gatos”.
Bueno que nos vamos, que nos vamos. Esquina General Perón con ¿?????. Mil y una batallas: ese cerdito de Emilio, si, si el de la Honfría. Fre y Cobi, “nos dejas en Cibeles????”. Unos minutos más tarde: “venga va, si te descuidas nos dejas en Atocha”. Y a todo esto Mancuso sin para de hablar en todo el viaje. Cansino...

lunes, marzo 06, 2006

MÚSICA. Debut de DJ CoolChonero. “Hang the DJ, hang de DJ, … Hang the DJ”.

No podía ser de otra manera, estaba escrito. El debut de DJ CoolChonero fue apoteósico, único, memorable, mítico en palabras de nuestro querido Chasky. Una reunión de amigos que en un principio se iba a circunscribir a un par de horas de compromiso y poco más, se convirtió en una noche eterna, inolvidable, de esas que nunca quieres que se acaben.

Todo sucedió el viernes pasado, en un marco incomparable, en la taberna La Trébede, a la sombra de ese gigante que llaman la Torre Picasso, cuando ya era noche cerrada y el viento polar soplaba sin parar y mientras su silbido se hacía notar en cada esquina y se colaba por cualquier resquicio, por minúsculo que este pudiera ser. Nos reunimos los incondicionales de siempre, aunque faltaron algunos fijos como Mancuso y Fre, a los que se echó de menos al principio, sólo durante los primeros momentos de incertidumbre y desasosiego, mientras la máquina se estaba engrasando. El momento mágico llegó, todo estaba preparado, DJ CoolChonero se colocó los auriculares, encendió el cerebro de la bestia, el “ampli” nos mostraba su cara más amable: nos decía “on” y de repente, sin avisar, los bafles del local empezaron a escupir a todo volumen música de alto voltaje: The Smiths, Sidonie, The Jayhawks, Niños Mutantes, Budapest, The Sunday Drivers, Wilco, Los Planetas, Pulp, Sexy Sadie, Franz Ferdinad, Cooper, The Chemical Brothers, Deluxe, Suede, Teenage Fanclub, y tantos otros.

DJ CoolChonero empezó la fiesta y calentó el ambiente, hasta que nos hizo flotar entre canciones memorables y más y más copas. El DJ cabeza de cartel tomó las riendas cuando todos estábamos envueltos en la magia de DJ CoolChonero, y todo cambió. Seguimos tomando copas, pero el ambiente se diluía, nuestros rostros mostraban la decepción, el desánimo y el aburrimiento. La monotonía nos rodeaba de tal manera que hasta llegamos a idear un futuro negocio a tres bandas Chasky, Brigato y la mente perversa del siempre omnipresente Sergio: el de las descargas a un euro a los gafachanclas en los festivales veraniegos. Como no podía ser de otra manera, la ocasión lo merecía, nos pusimos muy pesados y el DJ cabeza de cartel se dio cuenta de lo que ocurría: o dejaba de nuevo a DJ CoolChonero o se vaciaba el local.

De nuevo el éxtasis: DJ CoolChonero dando tralla a la mesa de mezclas otra vez. En esta ocasión la fiesta se convirtió en una petición tras otra, todas aceptadas, ya no había guión, la excitante magia del caos musical estaba delante de nosotros, para poner a prueba todos nuestros sentidos.

No me quedan más cosas que decir, a veces se agotan las palabras, pasa como con la música, se escucha con todo el cuerpo no sólo con los oídos, pero ¿cómo explicar lo sucedido entonces? Difícil pregunta. Supongo que asistiendo a la próxima sesión de nuestro querido DJ CoolChonero.

PD Algo que quedó en el aire y para los aludidos me presto a recordar: Real Madrid 2 Atlético 1. ¡Elecciones ya!

miércoles, febrero 15, 2006

EL PARTIDO. Papá, ¿por qué somos del Madrid?

Se es del Madrid por partidos como el de anoche. Ayer se vivió una de esas noches mágicas del Bernabeú, las de las remontadas históricas. Faltó un gol para pasar, pero delante estaba todo un Real Zaragoza que metió seis goles seis al Madrid en La Romareda, y además actualmente se trata de uno de los equipos más en forma de la Liga. No pudo ser, pero seguro que los buenos amantes del fútbol, y los profanos también, vibraron y disfrutaron de lo lindo con un partido loco como el de ayer.

En mi casa no hay tradición futbolera, no le gusta a nadie el deporte televisado, pero yo desde chiquitín sentí predilección por el fútbol, jugué muchos años y no me perdía un partido de mi Madrid en mis años mozos ni loco. Con el paso de los años el fútbol en mi vida son varios partidos al año, la selección y alguna final europea y bueno las sorpresas inesperadas como la de anoche que parecía más un bluf mediático que las ganas de los jugadores por sacar adelante la eliminatoria. Los colores siguen tirando, pero ya no es lo mismo, un buen partido es un buen partido, vista quien vista la camiseta.

Hay mucho más que descubrir y disfrutar en la vida que veintidós tíos detrás de una pelota. Ahí reside el problema, cuando te quedas estancado en ese rectángulo verde marcado con cal, y no sales de él, o no sabes. Puedes. Salta al vacío sin miedo y verás. Déjate llevar y disfruta.

IMAGEN: Dos Brigattos: El Documentalista Indocumentado, a la izquierda de la imagen con camisa blanca, con símbolo de Melmac en su hombro izquierdo viendo interesadamente un partido de fútbol, representando el papel de forofón porque no le gusta el fútbol. A la derecha de la imagen con jersey oscuro y estrella de poli malo, el Patrullero Mancuso, sin disfraz, al natural, haciendo de las suyas, pasando del fútbol, como siempre y dando tralla al de al lado. Como siempre rodeados de unas buenas cervezas. En aquella ocasión tb estabán presentes además del que suscribe, el Cheng de Mostelfa y el Chasky.