Ayer salió la noticia en un telediario, no sé bien en cual, porque ante el apabullante despliegue de medios para dar a conocer hasta el último detalle del nacimiento de la Infanta Leonor (¡bienvenida criaturita!) de todas las cadenas, mi mando a distancia se volvió medio loco.
El caso es que La Costa Brava, por unos 300 euros toca en el salón de tu casa todo su repertorio en directo. Los “indies” alegan que es complicado organizar giras y que de esta manera se dan a conocer. Veremos si la iniciativa sale bien, y si otros grupos se animan también a seguir los pasos de La Costa Brava.
Yo me pido a Wilco y con Los Planetas de teloneros para mi próximo cumpleaños. Apuntad queridos amigos, del resto ya sabéis que me ocupo yo. A mis queridos vecinos y vecinas “amables” les pido que se vayan por un día al carajo.
miércoles, noviembre 02, 2005
martes, octubre 25, 2005
TEATRO. Ningyo Joruri Bunraku. El amor pasional y Milagro en el templo de Tsubosaka Kannon. “Lost in traslation, emoción, intensidad y una de marionetas...”
El Teatro Nacional de marionetas de Osaka, dentro de la programación del Festival de Otoño visitaba Madrid, el Teatro Español. Era una buena oportunidad para presenciar un espectáculo diferente y fuera de lo convencional, esta vez los protagonistas no eran actores y actrices, sino unos deliciosos muñecos que asombrosamente hicieron las delicias del respetable.
La Ningyo Jorubi Bunraku nos presentaba dos historias, y entre medias una pequeña demostración de cómo funciona el espectáculo y las marionetas. La primera historia fue “el Amor pasional” de Suga Sensuke, Matsuda Wakichi y Wakatake Fuemi. Se trata de una preciosa historia de amor imposible. Una hija de verdulero, Ashichi, al incendiarse la casa familiar se refugia en el templo Kissho-in y allí conoce a un sirviente y se enamora de él. Pasado un tiempo, la familia regresa a su hogar pero Ashichi se sigue viendo a escondidas con su amado. La distancia y el amor desenfrenado la llevan a quemar una casa vecina para poder volver al templo. Ashichi es descubierta y condenada a muerte en la hoguera.
La segunda parte del programa es “Milagro en el templo de Tsubosaka Kannon”, que nos muestra la historia de Osato y su marido Sawaichi. En este caso Sawaichi cree que su mujer le es infiel con otro hombre, porque ella todos los días antes del atardecer abandona el hogar. Osato le explica a su marido que va al templo Tsubosaka para pedir que él recupere la vista, es ciego. Sawaichi le pide a su mujer que le deje acompañarla al día siguiente y le deje tres días de ayuno allí. Una vez en el templo, Sawaichi, solo, se suicida. Osato cuando vuelve y encuentra las sandalias, el bastón y el cuerpo yacente de su marido decide también suicidarse. Este gesto conmueve a la diosa Misericordia, que los devuelve al vida y permite a Sawaichi volver a ver.
Las marionetas de la Bunraku, con un impresionante juego gestual y expresivo, la emotividad del narrador de las historias, con unos emocionantes cambios de registros para cada personaje dependiendo del estado de ánimo del mismo en cada momento de la acción, y todo acompañado del sonido del agudo y a veces intenso y estridente shamisen llenan de vida, de puro dramatismo el juego de las marionetas sobre el escenario.
Dos historias preciosas, duras, impregnadas del sabor agridulce de la desidia de los más profundos sentimientos humanos. Muy apropiada la elección del Bunraku en un momento como el actual donde los sentimientos, la esencia de todo ser humano, en el fondo de lo que se llena su existencia, su vida, pasan a un segundo plano, dónde sólo se busca el momento de éxtasis de una noche loca de sábado o como bien describe el sabio Arthur Miller: ”la buena vida ya no es aquella en la que uno lucha por darle un significado, y tampoco es la búsqueda de la unión con el pasado. […] Ahora la buena vida es la de la diversión incesante, las alegrías obtenidas sin esfuerzo […] Al final y al cabo, la libertad es comodidad; la sexualidad es una fotografía, y el enemigo de todo ello es lo real. El enemigo es el conflicto; el enemigo, en una palabra, es la vida”.
Los peros, que también los hubo pueden comenzar por: dicen los castizos que de Madrid al cielo, pues ayer la máxima se cumplió sobradamente. Sueño: la taquillera me dio las mejores entradas que le quedaban, de esto hace veinte días, y centradas, todo un logro o eso pensaba yo antes de llegar al teatro. Realidad: segundo piso y apiñados junto a la pared. Sonrisas y lágrimas cuando el director del Bunraku nos decía que la marioneta movía los ojos hacia la derecha o hacia la izquierda, un servidor veía unas manchas en la carita de la marioneta, el resto de la acción lo completaba mi infantil imaginación, con la inestimable ayuda de una risueña compañera de butaca de lujo ayer, Cris; sin tu cuchicheo desinteresado, todavía estaría buscando el bastón del pobre Sawaichi.
Durante la primera parte del espectáculo, muchas veces me transmuté en el genial Bill Murray, yo estaba también “Lost in translation”, pero en vez de en Tokio como en la película, en el centro de Madrid. Todo cambió después del descanso, ya nos habían ofrecido una breve lección de cómo funciona el Bunraku, y además, sorpresas te da la vida, de entre una puerta oscura, sin avisar y con una amable sonrisa, aparece mi añorado Humanista Indocumentado, también enamorado de la magia de la sala oscura. Buscaba lo mismo que yo: unos sitios libres en el patio de butacas para ver mover los ojitos a esos deliciosos muñecos articulados venidos de tan lejos. ¡Qué sepas que se te echa de menos en el patio de butacas!
La Ningyo Jorubi Bunraku nos presentaba dos historias, y entre medias una pequeña demostración de cómo funciona el espectáculo y las marionetas. La primera historia fue “el Amor pasional” de Suga Sensuke, Matsuda Wakichi y Wakatake Fuemi. Se trata de una preciosa historia de amor imposible. Una hija de verdulero, Ashichi, al incendiarse la casa familiar se refugia en el templo Kissho-in y allí conoce a un sirviente y se enamora de él. Pasado un tiempo, la familia regresa a su hogar pero Ashichi se sigue viendo a escondidas con su amado. La distancia y el amor desenfrenado la llevan a quemar una casa vecina para poder volver al templo. Ashichi es descubierta y condenada a muerte en la hoguera.
La segunda parte del programa es “Milagro en el templo de Tsubosaka Kannon”, que nos muestra la historia de Osato y su marido Sawaichi. En este caso Sawaichi cree que su mujer le es infiel con otro hombre, porque ella todos los días antes del atardecer abandona el hogar. Osato le explica a su marido que va al templo Tsubosaka para pedir que él recupere la vista, es ciego. Sawaichi le pide a su mujer que le deje acompañarla al día siguiente y le deje tres días de ayuno allí. Una vez en el templo, Sawaichi, solo, se suicida. Osato cuando vuelve y encuentra las sandalias, el bastón y el cuerpo yacente de su marido decide también suicidarse. Este gesto conmueve a la diosa Misericordia, que los devuelve al vida y permite a Sawaichi volver a ver.
Las marionetas de la Bunraku, con un impresionante juego gestual y expresivo, la emotividad del narrador de las historias, con unos emocionantes cambios de registros para cada personaje dependiendo del estado de ánimo del mismo en cada momento de la acción, y todo acompañado del sonido del agudo y a veces intenso y estridente shamisen llenan de vida, de puro dramatismo el juego de las marionetas sobre el escenario.
Dos historias preciosas, duras, impregnadas del sabor agridulce de la desidia de los más profundos sentimientos humanos. Muy apropiada la elección del Bunraku en un momento como el actual donde los sentimientos, la esencia de todo ser humano, en el fondo de lo que se llena su existencia, su vida, pasan a un segundo plano, dónde sólo se busca el momento de éxtasis de una noche loca de sábado o como bien describe el sabio Arthur Miller: ”la buena vida ya no es aquella en la que uno lucha por darle un significado, y tampoco es la búsqueda de la unión con el pasado. […] Ahora la buena vida es la de la diversión incesante, las alegrías obtenidas sin esfuerzo […] Al final y al cabo, la libertad es comodidad; la sexualidad es una fotografía, y el enemigo de todo ello es lo real. El enemigo es el conflicto; el enemigo, en una palabra, es la vida”.
Los peros, que también los hubo pueden comenzar por: dicen los castizos que de Madrid al cielo, pues ayer la máxima se cumplió sobradamente. Sueño: la taquillera me dio las mejores entradas que le quedaban, de esto hace veinte días, y centradas, todo un logro o eso pensaba yo antes de llegar al teatro. Realidad: segundo piso y apiñados junto a la pared. Sonrisas y lágrimas cuando el director del Bunraku nos decía que la marioneta movía los ojos hacia la derecha o hacia la izquierda, un servidor veía unas manchas en la carita de la marioneta, el resto de la acción lo completaba mi infantil imaginación, con la inestimable ayuda de una risueña compañera de butaca de lujo ayer, Cris; sin tu cuchicheo desinteresado, todavía estaría buscando el bastón del pobre Sawaichi.
Durante la primera parte del espectáculo, muchas veces me transmuté en el genial Bill Murray, yo estaba también “Lost in translation”, pero en vez de en Tokio como en la película, en el centro de Madrid. Todo cambió después del descanso, ya nos habían ofrecido una breve lección de cómo funciona el Bunraku, y además, sorpresas te da la vida, de entre una puerta oscura, sin avisar y con una amable sonrisa, aparece mi añorado Humanista Indocumentado, también enamorado de la magia de la sala oscura. Buscaba lo mismo que yo: unos sitios libres en el patio de butacas para ver mover los ojitos a esos deliciosos muñecos articulados venidos de tan lejos. ¡Qué sepas que se te echa de menos en el patio de butacas!
LA SOMBRA DEL CABALLERO SE EXTINGUE...
El otro día en la oficina, hablando con un compañero de trabajo, sobre lo inapropiado de un término “english” en el cuerpo del texto de un informe, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, salió a colación una graciosa anécdota. Os la voy a reproducir.

Hace unos meses en el Palacio del Infantado de Guadalajara se organizó una exposición con motivo del aniversario del Quijote, “la sombra del caballero”. La muestra recibió muchos visitantes y para una ciudad como Guadalajara, fue un rotundo éxito.
Un día de primavera la capital alcarreña recibió la inestimable visita de un entrañable curioso, una de esas pocas personas que quedan, de las que prestan su atención en cada pequeño detalle del devenir diario. El caso es que mi compañero, acompañado de su mujer, fue a visitar la exposición. Nada más entrar en el recibidor de la vetusta morada de los Mendoza, se encuentra en la taquilla con dos amables y sonrientes azafatas. De repente alza su vista y ve un cartel que dice así: ”venta de tickets”. A mi querido curioso le cambia la cara de color varias veces, y no pudiendo resistir más abre la boca: - ¿cómo es posible que en una exposición que homenajea a Cervantes, al mejor escritor en español de todos los tiempos, al padre de la novela moderna, no se vendan ENTRADAS, sino que se vendan “tickets”? Las azafatas sin salir todavía de su asombro sólo aciertan a contestar que ellas sólo están ahí para trabajar y para vender “entradas”. Mi compañero, del que su mujer ya tira del brazo para introducirlo en las salas del Palacio del Infantado, añade: - por lo menos digan que los visitantes se quejan -.
¡Bravo por el atrevimiento! ¡Bravo por ese inconformismo que nos sigue diferenciando de esos otros inocentes seres que caminan a cuatro patas y con las orejas bien pinas! El espíritu cervantino sigue vivo pese a las patadas que diariamente se le dan a la lengua que él inventó.

Hace unos meses en el Palacio del Infantado de Guadalajara se organizó una exposición con motivo del aniversario del Quijote, “la sombra del caballero”. La muestra recibió muchos visitantes y para una ciudad como Guadalajara, fue un rotundo éxito.
Un día de primavera la capital alcarreña recibió la inestimable visita de un entrañable curioso, una de esas pocas personas que quedan, de las que prestan su atención en cada pequeño detalle del devenir diario. El caso es que mi compañero, acompañado de su mujer, fue a visitar la exposición. Nada más entrar en el recibidor de la vetusta morada de los Mendoza, se encuentra en la taquilla con dos amables y sonrientes azafatas. De repente alza su vista y ve un cartel que dice así: ”venta de tickets”. A mi querido curioso le cambia la cara de color varias veces, y no pudiendo resistir más abre la boca: - ¿cómo es posible que en una exposición que homenajea a Cervantes, al mejor escritor en español de todos los tiempos, al padre de la novela moderna, no se vendan ENTRADAS, sino que se vendan “tickets”? Las azafatas sin salir todavía de su asombro sólo aciertan a contestar que ellas sólo están ahí para trabajar y para vender “entradas”. Mi compañero, del que su mujer ya tira del brazo para introducirlo en las salas del Palacio del Infantado, añade: - por lo menos digan que los visitantes se quejan -.
¡Bravo por el atrevimiento! ¡Bravo por ese inconformismo que nos sigue diferenciando de esos otros inocentes seres que caminan a cuatro patas y con las orejas bien pinas! El espíritu cervantino sigue vivo pese a las patadas que diariamente se le dan a la lengua que él inventó.
Etiquetas:
Doctor Brigato,
El Quijote,
Exposicion,
Guadalajara,
La sombra del caballero
jueves, octubre 20, 2005
Doctor Brigato. Escribir hoy en día, cuatro ideas.
Escribir, ardua tarea en los tiempos de lo visual que nos rodean. Es muy difícil hoy en día encontrar a algún joven que te diga que una de sus aficiones es sentarse en una mesa, ya sea con una pluma y un cuaderno o delante de un ordenador, y dejando correr su imaginación, cruce tres ideas con palabras. Es una verdadera pena, o no, pero he de reconocer que yo me incluyo dentro de ese reducido grupo. Debo de ser un "bicho raro" dentro de una sociedad fascinada por la imagen, pero el placer de poder expresar hasta mis sentimientos más profundos mediante palabras no me lo va a robar nadie.
Preguntarse que porqué uno escribe hoy en día, puede parecer "algo" pasado de moda, un poco retro, pero todavía existe mucha gente que intenta alzar su voz crítica por medio de palabras, y por lo tanto no debe de ser tan descabellado proponer este tema. Y si es descabellado, da igual. Para todos aquellos que sientan un placer inmenso al rasgar una hoja de papel con la punta metálica de una estilográfica, van dedicadas estas cuatro líneas.
Los primeros pasos son lo más complicados. Escribir es difícil. Como cualquier otra experiencia nueva en la vida, al principio uno se siente desamparado, temeroso, solo, pero poco a poco se va convirtiendo en un verdadero vendaval interior imposible ya de detener. Mario Vargas Llosa, sostiene que para ser escritor hay que nacer, pero que para que ese don se convierta en realidad, hay que trabajar día a día, leyendo muchísimo y sobre todo escribiendo una barbaridad, prácticamente exige dedicación exclusiva.
Uno escribe porque siente que tiene que comunicar algo a todos los demás que le rodean y la mejor manera de hacerlo, "su mejor manera", no es otra que mediante la letra impresa. Según Ernesto Sábato la literatura sirve para mostrar al mundo los pequeños momentos de la vida en los que aparece la felicidad y de esta forma compartirlos con el resto de mortales. En este sentido un escritor, ¿por qué no?, debe de tener una sensibilidad especial, para saber diferenciar esos pequeños momentos que realmente valen la pena y desechar por completo la idea de buscar la felicidad absoluta sin éxito durante toda la existencia.
Cuando uno da a luz un pequeño relato, un cuento, un esbozo de novela, etc., siente que algo de su interior, quizás hasta de lo más íntimo, se le ha marchado; pero luego cuando lo relee varias veces se da cuenta de que lo está compartiendo de la mejor manera que sabe y con sus más fieles compañeros de viaje: sus lectores. Alesandro Baricco durante la rueda de prensa para la presentación de su novela "Seda", defendió que él contaba en Seda una "historia", que de ninguna otra manera podría haber visto la luz. Le quemaba las entrañas día a día, pero sin esa sucesión de palabras que es su "historia", no se podría haber hecho realidad. El escritor necesita contar "sus historias", es una necesidad vital, como el comer, el dormir o el amar.
¿Qué se pretende al narrar? La pregunta del millón, y tan complicada de responder. Algunos autores consideran que la función de su literatura es entretener, que luego la grandeza de la obra está en si ha sabido comunicar de la mejor forma posible lo que intentaba desde un principio. Juan Goytisolo define además al escritor como un ser crítico, libre y comprometido con su tiempo, con la sociedad que le rodea y sobre todo veraz e incorruptible. Todo esto debe reflejarse en sus textos de manera tangible, porque sino se convertirá en un titiritero farsante, como tantos de los que hoy en día nos rodean, que en busca de la fama se venden al mejor postor.
Ánimo a todos aquellos que empiezan y que estas cuatro pinceladas les sirvan de aliento para los momentos difíciles, que siempre te acechan, se acercan sigilosos, unas veces te rodean, otras se alejan, pero siempre se encuentran cerca. Espero que estas líneas también den constancia de que no están solos, de que el inmenso placer por escribir, el que no lo aprovecha, se lo pierde, como tantos otros, la magia de una sala oscura en el teatro, la soledad de un poema en una tarde desapacible en invierno…
Doctor Brigato.
Preguntarse que porqué uno escribe hoy en día, puede parecer "algo" pasado de moda, un poco retro, pero todavía existe mucha gente que intenta alzar su voz crítica por medio de palabras, y por lo tanto no debe de ser tan descabellado proponer este tema. Y si es descabellado, da igual. Para todos aquellos que sientan un placer inmenso al rasgar una hoja de papel con la punta metálica de una estilográfica, van dedicadas estas cuatro líneas.
Los primeros pasos son lo más complicados. Escribir es difícil. Como cualquier otra experiencia nueva en la vida, al principio uno se siente desamparado, temeroso, solo, pero poco a poco se va convirtiendo en un verdadero vendaval interior imposible ya de detener. Mario Vargas Llosa, sostiene que para ser escritor hay que nacer, pero que para que ese don se convierta en realidad, hay que trabajar día a día, leyendo muchísimo y sobre todo escribiendo una barbaridad, prácticamente exige dedicación exclusiva.
Uno escribe porque siente que tiene que comunicar algo a todos los demás que le rodean y la mejor manera de hacerlo, "su mejor manera", no es otra que mediante la letra impresa. Según Ernesto Sábato la literatura sirve para mostrar al mundo los pequeños momentos de la vida en los que aparece la felicidad y de esta forma compartirlos con el resto de mortales. En este sentido un escritor, ¿por qué no?, debe de tener una sensibilidad especial, para saber diferenciar esos pequeños momentos que realmente valen la pena y desechar por completo la idea de buscar la felicidad absoluta sin éxito durante toda la existencia.
Cuando uno da a luz un pequeño relato, un cuento, un esbozo de novela, etc., siente que algo de su interior, quizás hasta de lo más íntimo, se le ha marchado; pero luego cuando lo relee varias veces se da cuenta de que lo está compartiendo de la mejor manera que sabe y con sus más fieles compañeros de viaje: sus lectores. Alesandro Baricco durante la rueda de prensa para la presentación de su novela "Seda", defendió que él contaba en Seda una "historia", que de ninguna otra manera podría haber visto la luz. Le quemaba las entrañas día a día, pero sin esa sucesión de palabras que es su "historia", no se podría haber hecho realidad. El escritor necesita contar "sus historias", es una necesidad vital, como el comer, el dormir o el amar.
¿Qué se pretende al narrar? La pregunta del millón, y tan complicada de responder. Algunos autores consideran que la función de su literatura es entretener, que luego la grandeza de la obra está en si ha sabido comunicar de la mejor forma posible lo que intentaba desde un principio. Juan Goytisolo define además al escritor como un ser crítico, libre y comprometido con su tiempo, con la sociedad que le rodea y sobre todo veraz e incorruptible. Todo esto debe reflejarse en sus textos de manera tangible, porque sino se convertirá en un titiritero farsante, como tantos de los que hoy en día nos rodean, que en busca de la fama se venden al mejor postor.
Ánimo a todos aquellos que empiezan y que estas cuatro pinceladas les sirvan de aliento para los momentos difíciles, que siempre te acechan, se acercan sigilosos, unas veces te rodean, otras se alejan, pero siempre se encuentran cerca. Espero que estas líneas también den constancia de que no están solos, de que el inmenso placer por escribir, el que no lo aprovecha, se lo pierde, como tantos otros, la magia de una sala oscura en el teatro, la soledad de un poema en una tarde desapacible en invierno…
Doctor Brigato.
Etiquetas:
Doctor Brigato,
Escribir,
Escritos,
Reflexiones
TEATRO. V.O.S. "Amor con fecha de caducidad".
De: Carol López.
Con: Paul Berrondo, Andrés Herrera, Vicenta Ndongo y Elena Fortuny.
Dirección: Carol López.
Madrid. XXII Festival de Otoño. Sala Cuarta Pared.
¿Quién dice que la pareja está en crisis? Vengan a disfrutar de este espectáculo y después a ver quien es el guapo que se atreve a mantener semejante afirmación. Se convencerán, por el contrario, de que nunca ha gozado de tan buena salud ese tan denostado modelo de vida en común cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. Eso sí, hay que estar dispuesto a aceptar ciertas, llamémosle, “fórmulas imaginativas” que trasgreden lo consuetudinario; pero eso ¿qué importa? si al final conseguimos un pedacito de dicha. Además, como dicen por ahí, el que no se consuela es porque no quiere.

Y buen conformar no les falta, desde luego, a estos nuevos argonautas, perdidos -como todos hemos estado alguna vez-, en el laberinto de sus sentimientos y de sus deseos, pero empeñados en la búsqueda del vellocino de oro de la felicidad; como no les falta candidez, a veces, e inexperiencia -que los no tan jóvenes llamamos inmadurez-, ni gramática parda, ni unas buenas dosis optimismo y arrojo para enfrentarse a los problemas de la convivencia en un tiempo marcado por la disolución de los límites otrora fijos e inamovibles entre masculinidad y feminidad, por la redefinición de los roles hombre/mujer, por la mixtificación y por la incertidumbre.
Conflictos de mucho calado pero tratados con desenfado, con naturalidad, sobre los que la autora proyecta una mirada incisiva e indulgente y exenta de cualquier afectación o prejuicio. Y una problemática muy actual; quizá el mayor valor de la obra sea la extraordinaria capacidad que demuestra la dramaturga, una jovencísima Carol López (Barcelona, 1969), para captar el latido de su tiempo, que es el nuestro, para apropiárselo y devolvérnoslo envuelto en una asombrosa y desbordante comicidad; humor de situación en el que no falta la ironía y la parodia, pero también la comicidad verbal, con unos diálogos ingeniosos y chispeantes cifrados en un lenguaje de ahora mismo e impregnados de réplicas y sentencias de inspiración jardielesca.
La puesta en escena es sencilla, un espacio múltiple invadido por enseres y objetos de uso cotidiano; la dirección de actores ágil, acertada, imprime un ritmo vertiginoso al desarrollo de los acontecimientos y no da un respiro al espectador que asiste asombrado a los más inverosímiles cambios de humor, a las situaciones más pintorescas y al desenlace más chusco e improbable como si fuera la cosa más natural del mundo. Un solvente trabajo de actuación, en fin, saca lo mejor de estas dos parejas de treintañeros varados en esa tierra de nadie que sigue al limbo dorado de la juventud y precede a la hora fatídica en que tenemos que tomar definitivamente las riendas de nuestra vida.
V.O.S. (Versión original subtitulada) es una comedia inteligente y sagaz que bucea con extraordinaria pericia por los intersticios de nuestros sentimientos y emociones. Sutil, fresca, divertida. Constituye una auténtica bocanada de aire fresco que, frente a la nutrida legión de agoreros, acredita la pujanza de la nueva escritura dramática en España.
Gordon Craig.
Con: Paul Berrondo, Andrés Herrera, Vicenta Ndongo y Elena Fortuny.
Dirección: Carol López.
Madrid. XXII Festival de Otoño. Sala Cuarta Pared.
¿Quién dice que la pareja está en crisis? Vengan a disfrutar de este espectáculo y después a ver quien es el guapo que se atreve a mantener semejante afirmación. Se convencerán, por el contrario, de que nunca ha gozado de tan buena salud ese tan denostado modelo de vida en común cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos. Eso sí, hay que estar dispuesto a aceptar ciertas, llamémosle, “fórmulas imaginativas” que trasgreden lo consuetudinario; pero eso ¿qué importa? si al final conseguimos un pedacito de dicha. Además, como dicen por ahí, el que no se consuela es porque no quiere.

Y buen conformar no les falta, desde luego, a estos nuevos argonautas, perdidos -como todos hemos estado alguna vez-, en el laberinto de sus sentimientos y de sus deseos, pero empeñados en la búsqueda del vellocino de oro de la felicidad; como no les falta candidez, a veces, e inexperiencia -que los no tan jóvenes llamamos inmadurez-, ni gramática parda, ni unas buenas dosis optimismo y arrojo para enfrentarse a los problemas de la convivencia en un tiempo marcado por la disolución de los límites otrora fijos e inamovibles entre masculinidad y feminidad, por la redefinición de los roles hombre/mujer, por la mixtificación y por la incertidumbre.
Conflictos de mucho calado pero tratados con desenfado, con naturalidad, sobre los que la autora proyecta una mirada incisiva e indulgente y exenta de cualquier afectación o prejuicio. Y una problemática muy actual; quizá el mayor valor de la obra sea la extraordinaria capacidad que demuestra la dramaturga, una jovencísima Carol López (Barcelona, 1969), para captar el latido de su tiempo, que es el nuestro, para apropiárselo y devolvérnoslo envuelto en una asombrosa y desbordante comicidad; humor de situación en el que no falta la ironía y la parodia, pero también la comicidad verbal, con unos diálogos ingeniosos y chispeantes cifrados en un lenguaje de ahora mismo e impregnados de réplicas y sentencias de inspiración jardielesca.
La puesta en escena es sencilla, un espacio múltiple invadido por enseres y objetos de uso cotidiano; la dirección de actores ágil, acertada, imprime un ritmo vertiginoso al desarrollo de los acontecimientos y no da un respiro al espectador que asiste asombrado a los más inverosímiles cambios de humor, a las situaciones más pintorescas y al desenlace más chusco e improbable como si fuera la cosa más natural del mundo. Un solvente trabajo de actuación, en fin, saca lo mejor de estas dos parejas de treintañeros varados en esa tierra de nadie que sigue al limbo dorado de la juventud y precede a la hora fatídica en que tenemos que tomar definitivamente las riendas de nuestra vida.
V.O.S. (Versión original subtitulada) es una comedia inteligente y sagaz que bucea con extraordinaria pericia por los intersticios de nuestros sentimientos y emociones. Sutil, fresca, divertida. Constituye una auténtica bocanada de aire fresco que, frente a la nutrida legión de agoreros, acredita la pujanza de la nueva escritura dramática en España.
Gordon Craig.
martes, octubre 18, 2005
KARMEN DE GORAN BREGOVIC CON FINAL FELIZ.
Goran Bregovic desembarca con fuerza en el Festival de Otoño, con su primera ópera, y haciendo sus pinitos como director de escena. La Karmen de Bregovic, no es la Bizet ni la de Merimé, tan solo, según el autor, “he conservado el nombre de Carmen, porque es una metáfora de alguien que no se compromete con la libertad” y sin este precepto los personajes de su ópera carecerían de verosimilitud.

Bregovic acompañado de su Banda de Bodas y Funerales, trenza una historia fácil para que se pueda representar en cualquier boda y funeral, y perdonen por la repetición, pero su Karmen está escrita para que una humilde banda u orquesta la pueda ejecutar sin mayores complicaciones. “Karmen” también es un homenaje a los gitanos, y como señala el compositor balcánico, en la única ópera que una gitana es protagonista, el final no podía ser triste, como en la obra original se cuenta, porque a los gitanos, como a todas las personas, también les gustan los finales felices. Por eso Bregovic lo cambia, y la historia termina bien.
La composición musical es extraordinaria, a la altura de la banda sonora de la versión de “La Divina Comedia de Dante” de Tomaz Pandur, de la que pudimos disfrutar la temporada pasada en el teatro María Guerrero, o de cualquiera de los trabajos de Bregovic en el cine, ya sea con Kusturica o con Chéreau. Hay momentos emotivos de gran intensidad, por poner sólo un ejemplo: cuando las dos bandas de música rivales, una la del novio de toda la vida de Karmen, y la otra la de su nuevo amor, rivalizan musicalmente, la primera interpretando la nueva partitura de Bregovic, y la segunda siguiendo la composición original de Bizet.
Una noche mágica más en el Teatro Español. El público se lo pasó en grande; muchas veces la compostura se vino abajo, y el patio de butacas parecía una sala de baile, con la gente dando palmas y llevando el ritmo de la melodía desde sus asientos sin freno. Goran Bregovic y su Banda largamente ovacionados, regalaron a la concurrencia varios bises, como buenos músicos que son, y si los aplausos no hubieran cesado en algún momento, hubiéramos continuado en este plan hasta altas horas de la noche.

Bregovic acompañado de su Banda de Bodas y Funerales, trenza una historia fácil para que se pueda representar en cualquier boda y funeral, y perdonen por la repetición, pero su Karmen está escrita para que una humilde banda u orquesta la pueda ejecutar sin mayores complicaciones. “Karmen” también es un homenaje a los gitanos, y como señala el compositor balcánico, en la única ópera que una gitana es protagonista, el final no podía ser triste, como en la obra original se cuenta, porque a los gitanos, como a todas las personas, también les gustan los finales felices. Por eso Bregovic lo cambia, y la historia termina bien.
La composición musical es extraordinaria, a la altura de la banda sonora de la versión de “La Divina Comedia de Dante” de Tomaz Pandur, de la que pudimos disfrutar la temporada pasada en el teatro María Guerrero, o de cualquiera de los trabajos de Bregovic en el cine, ya sea con Kusturica o con Chéreau. Hay momentos emotivos de gran intensidad, por poner sólo un ejemplo: cuando las dos bandas de música rivales, una la del novio de toda la vida de Karmen, y la otra la de su nuevo amor, rivalizan musicalmente, la primera interpretando la nueva partitura de Bregovic, y la segunda siguiendo la composición original de Bizet.
Una noche mágica más en el Teatro Español. El público se lo pasó en grande; muchas veces la compostura se vino abajo, y el patio de butacas parecía una sala de baile, con la gente dando palmas y llevando el ritmo de la melodía desde sus asientos sin freno. Goran Bregovic y su Banda largamente ovacionados, regalaron a la concurrencia varios bises, como buenos músicos que son, y si los aplausos no hubieran cesado en algún momento, hubiéramos continuado en este plan hasta altas horas de la noche.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
