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miércoles, octubre 26, 2016

1000 razones para no dejar de leer. La libertad en Rusia, Vasili Grossman.

"Rusia ha visto mucho a lo largo de sus mil años de historia. Hay una sola cosa que Rusia no ha visto jamás en esos mil años: la libertad".  

Vasili Grossman, Todo fluye.

domingo, junio 26, 2016

1000 razones para no dejar de leer. Libertad. Jonathan Franzen.

“Los hijos de otras familias tienen pequeños empleos después del horario escolar, pero nosotros preferimos que exploréis vuestro extraordinario talento y persigáis vuestros sueños”.
“- No sé qué hicimos papá y yo – dijo-. Supongo que hicimos algo. Que tres de nuestros cuatro hijos no estén muy bien preparados para mantenerse por sí solos. […] Imagino que, a mi manera, soy hasta cierto punto responsable. […] Lo que no entiendo es como tú has salido tan distinta, tan independiente”.

Libertad. Jonathan Franzen.

miércoles, marzo 30, 2016

1000 razones para no dejar de leer. Libre y con compromiso, por Javier Gomá.

“Nada más eficaz para exigir decencia que practicarla. Una sociedad comprometida con aquello mismo que reclama ejerce una presión muda sobre la selección de los administradores públicos y somete su gestión a la medida de una pauta moral —no escrita pero realísima— que éstos ya no pueden ignorar sin gravísimo y justificado reproche”.

Libre y con compromiso, por Javier Gomá.

Leer aquí el artículo completo.

viernes, agosto 28, 2015

1000 razones para no dejar de leer. El Quijote de Miguel de Cervantes. Don Quijote y la libertad.

"[...] La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. [...]".

El Quijote de Miguel de Cervantes. (II parte, capítulo 58).

jueves, febrero 19, 2015

1000 razones para no dejar de leer. Camino de servidumbre de Friedrich A. Hayek.

"[...] Es esencial que aprendamos de nuevo a enfrentarnos francamente con el hecho de que la libertad solo puede conseguirse por un precio y que, como individuos, tenemos que estar dispuestos a hacer importantes sacrificios materiales para salvaguardar nuestra libertad." [...]".

Camino de servidumbre de Friedrich A. Hayek.

martes, septiembre 16, 2008

VIDA. ¿Somos lo que quisimos ser o somos lo que la inercia nos llevó a ser?


Gordon Craig ya os brindó la oportunidad de acercaros y de presenciar Traición de Harold Pinter en la Sala Guindalera hace unos meses. Y también os regaló algunas pequeñas pinceladas de lo que sintió con la puesta en escena de Juan Pastor.

En Traición salen a la luz multitud de asuntos, la infidelidad, la amistad, el cariño, la mentira, etc. Pero sobre todo ello ya habló Gordon Craig, como he dicho antes. A mi me interesa, sin embargo, como trata el autor el paso del tiempo perdido, aquellas veces que uno dudó y no tomó la decisión correcta, o creyó que iba por el buen camino pero cuando el paso del tiempo le permitió un respiro y la posibilidad de volver la vista atrás, se dio cuenta de que se había equivocado y de que aquel momento de indecisión, o de no haber meditado lo suficiente lo que iba a llevar a cabo le hizo equivocarse, y luego la rutina, el conformarse, el dejarse llevar, le ha convertido en otra persona, en olvidar que es lo que realmente buscaba, que anhelaba y que no pudo ser.

Hay una escena en la que los dos amigos, Jerry y Robert quedan para almorzar. Uno quiere contarle y quizás también pedirle explicaciones de porqué se está acostando con su mujer, pero no puede decírselo, es uno de esos momentos en que una persona tiene que sacar todo lo que tiene dentro, pero sin embargo se achica y cobardemente prefiere empezar a olvidar y mirar hacia otro lado. Durante la cita, uno de los amigos echa la vista atrás y recuerda al otro los momentos en los que ambos eran brillantes alumnos de Filología de Oxford y Cambridge y como el destino los unió para crear ambos un sello editorial. Pero de repente uno le dice al otro: yo sigo leyendo a Yeats, y tú sin embargo tienes un olfato excepcional para los nuevos valores; ¿tanto hemos cambiado que yo no aprecio a esos mediocres escritores tuyos, pero tú has dejado de leer poesía? Después de este cruce de palabras se suceden unos eternos segundos de silencio. Y es entonces cuando un resorte dentro de nosotros se dispara y nuestra cabeza empieza a recordar.

¿En qué medida somos lo que quisimos, o soñamos, o imaginamos ser? ¿Cuándo elegimos un camino que nos llevó hacia un callejón sin salida, a empezar a vivir con el alma entristecida? ¿Nos llegó ese momento en realidad?

Imre Kertesz en su gran novela “Sin destino” viene a decirnos que si todo esta predispuesto por el destino no existe la verdadera libertad, porque si en algún sitio está escrito lo que va a suceder o no, nuestra ansiada libertad, ya desde que uno nace, es esclava del destino, y no se la puede llamar libertad. Yo creo que a algunas situaciones fortuitas que han hecho cambiar nuestra vida las denominamos suerte o desgracia y para generalizar decimos que nuestro destino estaba escrito, pero la realidad no es así. Modestamente creo que muchas veces nos dejamos llevar y nuestra comodidad y no asimilada cobardía nos empuja a vivir rápidamente y no mirar atrás hasta que es demasiado tarde. ¿En alguna ocasión es demasiado tarde? Es difícil darse cuenta de cual es la realidad que te rodea, ya que la vida real es dura y de por si complicada, pero nunca es tarde para rectificar y volver a empezar.

Mis abuelos me solían decir que la vida es demasiado larga en muchas ocasiones, que no hace falta correr tanto al principio, que de vez en cuando había que pararse a pensar lo que uno está haciendo o lo que está dejando a un lado. Pero para mi, todavía muy joven en esos momentos, era harto complicado poder asimilar sus palabras con la misma perspectiva que el paso del tiempo les daba a ellos. Ahora cuando ya han pasado unos cuantos años desde esas palabras, creo que llevaban toda la razón y que en alguna ocasión debería de haberme parado a reflexionar si lo que estaba llevando a cabo era realmente lo quería, lo que tenía que hacer para no defraudarme.

¿Estamos a tiempo todavía de dar un brusco giro de timón e intentar iniciar una nueva vida?


[Desgraciadamente ya no podéis disfrutar de Traición, de Harold Pinter en la Sala Guindalera, porque sus funciones terminaron en junio de 2008.]

Aquí puedes leer la reseña de Gordon Craig.