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miércoles, mayo 22, 2013

1000 razones para no dejar de leer. Renadío de Jean Giono.



[...] Nada más ponerse en marcha, ha habido que contar con el viento. Venía de cara y les sellaba la boca con una manaza tibia como para impedirles respirar. A Arsule el viento se le mete por la blusa como por su casa, Le resbale entre los pechos, desciende por su vientre como una mano, resbala entre los muslos, se los abarca, la refresca como un baño [...].

Renadío de Jean Giono.

lunes, abril 29, 2013

1000 razones para no dejar de leer. Renadío de Jean Giono.

<< […] Arsule tira como una mula, obligando caderas y riñones. La emoción de su carne, el trabajo de sus venas, la vuelven como una maldición. Sus pechos son de nuevo yemas de árbol, Se estira la blusa que le frota los pezones y la pone nerviosa. Aspira para sentir mejor el olor a sudor de Gedemus. Ella también suda y se dobla hacia las axilas rastreando su propio olor. Por dentro gime: mamá, mamá como de miedo […] >>.

Renadío de Jean Giono.

lunes, enero 30, 2012

1000 razones para no dejar de leer: “Un rey sin diversión” de Jean Giono.


<< […] Era un caballo negro que sabía reír. […] Cuando tenía ganas de salir o de ver gente, empujaba la puerta y aparecía en el umbral. […] El caballo de Langlois disponía aún de otras maneras para proclamar con gran inteligencia esa necesidad de amar que todo el mundo tiene: seguir a sus amigos. Si veía que se iban, ya fuese a por tabaco o a casa de unos vecinos, a buscar herramientas o a hacerse prestar cualquier utensilio, les acompañaba, iba a ponerse a su lado, les frotaba el hocico contra las chaquetas; luego, a su paso, avanzaba con ellos, como si quisiera pasar un rato con las personas por quienes sentía afecto. […] >>

Jean Giono, “Un rey sin diversión”.