lunes, agosto 27, 2007

MÚSICA. Contempopranea 2007. LHR y Lori Meyers.


Llevaba unas semanas esperando una pequeña nota de Sir Hannofer en su blog sobre el Festival Contempopranea de este año, pero sus tan ansiadas palabras no llegaban y entonces he decidido redactar un breve “post” sobre este evento que una vez más pudimos compartir juntos.

En esta ocasión el grupo de brigatos que se animaron a acercarse a Alburquerque no era muy numeroso pero estuvo acompañado por unos amigos de lujo: CSan, Javibroker y SantiNieto.



Cualquier salida brigata siempre comprende buenos momentos, risas, y un porrón de anécdotas, sin olvidar nunca la gastronomía típica. Sirva éste simple breviario brigato, a modo de manual de procedimiento y como aviso para navegantes, para justificar que en muchas ocasiones, la mayoría de las veces, nos perdemos más de la mitad de las actuaciones programadas. Y lo hacemos casi sin querer, pero con buen humor.

De la primera jornada del Festival habría que destacar el concierto de La Habitación Roja. Sin lugar a dudas ellos fueron los reyes de la noche, pues nos ofrecieron un concierto soberbio, presentando algunas de sus nuevas canciones, junto con muchos de sus grandes éxitos de siempre, los que de veras esperan con pasión sus cada vez más numerosos seguidores. La voz de Jorge junto con los acordes de Pau y el resto de la banda convirtieron el concierto de LHR en un momento mágico para los sentidos, difícil de olvidar.




¿Después de LHR qué más puedo decir? Pues la verdad es que poco más puedo añadir: Xoel y Deluxe nos ofrecieron un recital aburrido y muy monótono, en plan cantautor que reniega de sus dos primeros trabajos y al que sólo le interesaba promocionar su último trabajo “Fin de un viaje infinito”. Dorian y su tecnopop electrónico dejó mucho que desear entre nuestros compañeros de viaje y en más de una ocasión me arrepentí de haber dicho que yo los había escuchado y que no sonaban mal.

Antes de volver a casa y con SantiNieto “perdido” desde hacía unas horas, una simple llamada de teléfono puso en alerta al comando plastilina que al grito de “Nieto interponte” se lanzó al rescate de un neobrigato un poco desorientado entre la multitud, las piernas de una muchacha y las engatusadoras palabras de un “gafapasta” que se merecía más de lo que recibió.

El planning del sábado tenía marcadas dos citas muy tempranas a las que no pudimos asistir: Triángulo de Amor Bizarro y La Costa Brava. Y con la cena todavía cerca del gaznate, casi llegamos tarde al concierto de Los Planetas. Jota y los suyos, como en muchas otras ocasiones, dividieron el concierto en dos partes, una primera en la que nos presentaron su nuevo trabajo: “La leyenda del espacio” y una segunda, la última, en la que nos ofrecieron temas “míticos” de la banda. En esta ocasión la selección de los temas de la segunda parte del concierto no fue la más acertada, temas demasiado tranquilos y poco movidos; en resumen, los granadinos nos dejaron con mal sabor de boca. Muchos brigatos todavía tenemos en el recuerdo el gran concierto de Los Planetas de 2006 en el Festival Ebrovisión de Miranda de Ebro.

El Sr. Chinarro ofreció un recital de gran altura, y aunque yo no soy un ferviente seguidor, CSan, enamorada de sus canciones, me transmitió una muy buena impresión. Quizás también acompañe a este éxito su logrado último trabajo: “El mundo según”.

Lori Meyers fueron los grandes protagonistas de la noche del sábado con su potente directo y sus pegadizas canciones. Los granadinos alternaron temas de su “Viaje de estudios” y de su reeditado “Hostal Pimodan” con el regalo de un par de nuevas canciones que formarán parte de su nuevo trabajo. Con los Lori nuestro Festival había terminado, ya que lo que restaba: Standard, un conjunto que se dedica a increpar al respetable, y el DJ, no nos interesaba en absoluto.

Festival Contempopranea.

jueves, agosto 16, 2007

VIDA URBANA. Quizás...


Quizás las casualidades sean un capricho más del destino, pero la verdad es que en muchas ocasiones la sorpresa que uno se lleva es tan grande que se queda perplejo, estupefacto.

El otro día, en medio de una charla informal, descubrí que una compañera de trabajo fue ex-novia de un buen amigo. Mi colega es un tipo elegante, guapo, de los que le gusta cuidarse, y muy refinado: le gusta el arte moderno, la ópera y el cine independiente. Lo podría definir como una persona muy equilibrada, alegre y con unas ganas enormes de disfrutar de la vida.

Bueno, pues el caso es el siguiente: la ex-novia de mi amigo me contó que fueron pareja hace unos seis años, pero que se han visto hace poco. Por lo visto mi colega, en plan Bill Murray en Flores Rotas de Jim Jarmusch, ha decidido reencontrarse con todas sus ex-novias, pero no para ver con cual de ellas tiene un hijo que no conoce, sino para hacerles una especie de cuestionario sentimental, para poder estudiar en que situación sentimental se encuentra en estos momentos y poder sacar conclusiones.

Vamos que lo estoy flipando todavía. Y no entiendo nada. Pero nada de nada.

Quizás algunos, necesitemos un paso por un centro psquiátrico porque hay un problema dentro de nosotros que no se ha solucionado todavía, algo así como lo que viene a decir la canción, "los olvidados" del último trabajo de Sidonie, un disco inmenso por cierto que no debéis perderos y empezar a escuchar ya sin descanso.

Quizás también nos cueste quitarnos la careta de la sonrisa de a diario, para poder ver a las claras y sin tapujos, cual es la realidad que nos rodea.

O quizás se trate del destino.

Quizás.

lunes, agosto 06, 2007

TEATRO. Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny. "Money, money".


De Bertolt Brecht.
Música de Kurt Weil.
Con: Costantino Romero, Pedro Pomares, Teresa Vallicrosa, Mónica López, Antoni Comas, Ricardo Pérez, Xavier Fernández, Abel Gracía, Enrique R. Del Portal y otros.
Dirección: Mario Gas.
Madrid. Matadero. Naves del Español.




El teatro de Brecht propende más a la reflexión ética que a la introspección psicológica, conserva siempre un reducto de didactismo -heredado de Piscator- y una profunda crítica social e ideológica, fruto de su formación marxista, por eso sus obras casan bien con el modelo de las parábolas o de las fábulas morales. De ellas conserva la simplicidad argumental, el desplazamiento histórico de las situaciones, el tono humorístico y su pretensión de validez universal. Un buen recurso, en suma, para satisfacer la tendencia de algunos directores a convertir -contra el criterio de Ionesco- sus espectáculos en sesiones de adoctrinamiento ideológico.

Por otro lado, como ocurre con todos los grandes dramaturgos, que además de escribir sus obras las dirigieron, Brecht también desarrolló unas técnicas de interpretación y puesta en escena sui géneris que, seguramente, murieron con él, pese a los esfuerzos del Berliner Ensemble por fijar y desarrollar su legado artístico. Enemigo del romanticismo y de lo irracional, bajo el poderoso influjo del expresionismo reinante en la Alemania de los años veinte, cultivó una visión precisa, objetiva y analítica de la escena y del trabajo de los actores que no siempre ha sido bien comprendida. Lo que en su peculiar forma de entender el teatro se ha descrito como “distanciamiento”, se percibe a veces como frialdad, y su didactismo, destila en muchas creaciones un irritante tufo panfletario. Además, y sobre todo con sus óperas, donde la música tiene un papel tan determinante en la creación del ambiente de época, resulta muy fácil hacer arqueología, desactivándose así, uno de los objetivos mayores de su teatro, a saber, su pretensión de historicidad, la inscripción de sus obras en una realidad contemporánea con la intención de cambiarla.

A pesar de todo, sigue siendo necesario hacer a Brecht y éste de Mario Gas es un intento meritorio de mostrar una de sus obras menos conocidas en nuestros escenarios al que hay que dar la bienvenida. El montaje es espectacular y entre sus méritos, no es el menor el haber sabido integrar esta fabulosa ciudad de Mahagonny, “en la que todos los placeres están permitidos”, en el marco de las naves que se ha reservado el Teatro Español en los antiguos Mataderos de Legazpi. Hay trabajo, hay ganas y un auténtico derroche de medios: orquesta, actores, chicas de alterne, figurantes y una elaboradísima ambientación (vestuario de época, iluminación y profusión de efectos especiales, carteles, proyecciones, ...), que sólo formalmente, a nuestro juicio, hacen del espectáculo un auténtico montaje brechtiano. La música es espléndida y el movimiento escénico atinado, pero más allá de algunas sorpresas coyunturales, como la “Alabama Song”, interpretada por Jenny (Mónica López) y el resto de las “chicas de Mahagonny” o el aria de Paul (Antoni Comas) ante las puertas del hotel del hombre rico encomiando la vida en libertad en los bosques de Alaska y rebelándose contra las prohibiciones de los timoratos burgueses que comercian con los peores instintos del ser humano aunque, claro es, dentro de un orden, el espectáculo resulta previsible, su desarrollo es lento y se hace, a veces, aburrido. Con todo, al respetable le debió de gustar el montaje, pues al final se arrancó en un largo y caluroso aplauso.

Gordon Craig.


domingo, agosto 05, 2007

Por fin de vuelta.


Ya estoy aquí de nuevo.

Han pasado ya unas cuantas semanas sin dar señales de vida y no podía más, algo dentro me pedía que me sentara a escribir unas líneas. Necesitaba volver a estar al otro lado.

Estos días de ausencia han sido intensos, vacaciones cortas como casi siempre, y momentos íntimos inborrables, de esos que nunca vas a olvidar, ni aun queriendo.

No se por donde empezar y quizás sea demasiado atrevido y pretencioso, así todavía en frío, dedicar un "apunte" a todos estos días de ausencia. Ya iremos viendo según pasan los días, pero tengo tantas cosas en la cabeza y tantas ganas de compartir muchas de ellas que va a ser difícil no reventar en el intento.

Gracias por seguir estando ahí.

martes, julio 10, 2007

MÚSICA. De nuevo Leonard Cohen.


Leonard Cohen me persigue, o más bien debería decir que su música me acompaña allí donde me encuentro.
Nunca podré olvidar los momentos de mi niñez que acompañaron las canciones de Cohen, su dulzura, y su crudeza en muchas ocasiones, y la espiritualidad casi mística que las rodeaba.

Estas Navidades pasadas, el poeta de Montreal volvió a cruzarse en mi camino, porque tuve como regalo para Reyes un disco homenaje de amigos al canadiense que me cautivó. Escribí un pequeño "apunte" en “Whispers" sobre este encantador tributo a Cohen y un gran amigo, Sir Hannofer, me recomendó un disco titulado Omega en el que Enrique Morente y Lagartija Nick, entre otros, versionaban algunas canciones de Cohen y cantaban a Lorca. Pero la desisnteresada invitación quedó en el olvido ante el inmenso aluvión de novedades musicales que me envían mis amigos cada mes.

Esta semana, vamos ayer mismo, un compañero de trabajo volvió a recomendarme el disco Omega en medio de una charla amistosa sobre la música de Morente. Y cuando todavía no había escuchado ni un solo tema del disco que ya tenía entre mis manos, me encontré varias copias del documental “I’m your man” que dirigió Lian Lunson en el homenaje a Leonard Cohen, en un cubo de reciclaje de DVDs.

La tarde de hoy se ha convertido en una verdadera experiencia sensorial. Primero me he visto el documental y después he puesto tres o cuatro veces el magnífico trabajo de Morente y los Lagartija Nick.

Quizás el disfrute de la música nos convierta en otro tipo de personas, quizás nos permita sentir de otra manera, o quizás este tipo de experiencias sea lo más parecido a lo divino que vamos a conocer en nuestras vidas. Muchos condicionantes y pocas respuestas, salvo una concluyente y categórica: la música encanta tus sentimientos y te hace mirar a la vida con entusiasmo y con más alegría.

Las melodías de Leonard Cohen sin lugar a dudas se encuentran dentro de ese pequeño y reducido conjunto de canciones inmortales y eternas que reúnen todo lo necesario para poder afirmar con rotundidad que el párrafo anterior no es palabrería barata: es una verdadera realidad al alcance de la mano de cualquier persona inquieta y sensible.

viernes, julio 06, 2007

TEATRO. La lacrime di eros. "Encuentro gozoso de la música y la palabra".


Música y poesía italiana y española en los siglos XVI y XVII.
Soprano: Mariví Blasco; guitarra barroca: Enrique Solinis; percusión: Pedro Esteban; viola da gamba: Rami Alqhai; viola da gamba: Fahmi Alqhai; recitador: Francisco Rojas.
Academia del Piacere. Dirección: Fahmi Alqhai.
“Clásicos en Alcalá 2007”. Alcalá de Henares. Corral de Comedias.



Se hace llamar este grupo de espléndidos intérpretes “Accademia del Piacere” y hacen ciertamente honor a su nombre porque ofrecen al espectador la posibilidad de participar en una experiencia singularmente hermosa y placentera. Y no es necesario estar en posesión de especiales conocimientos musicales o literarios para disfrutar plenamente de este encuentro gozoso de la música y la palabra que propicia el magnífico recital al que asistimos anoche en el incomparable marco del corral de comedias.

El recinto, recoleto, cálido y sobrio a la vez, con vestigios de un noble pasado y una acústica impecable, no podía estar mejor elegido para acoger este espectáculo bellísimo, un breve pero intenso recorrido por la música y la poesía italiana y española de los siglos XVI y XVII, donde las delicias de la música y el virtuosismo de sus intérpretes compiten con el esplendor de la palabra poética; el verbo acendrado de Petrarca, Tasso, Góngora o Calderón, poetas mayores de la tradición latino occidental, con el lirismo intimista o el humor chispeante de Frescobladi, Kapsberger o Monteverdi.

Tomando como hilo argumental el amor, el recital aglutina una variada muestra de composiciones poéticas y musicales, sonetos, estancias, letrillas, romanzas, lieder, tarantelas, que recorren la multiforme y abigarrada plétora de manifestaciones del eros renacentista y barroco: las virtudes y atributos de la mujer amada -siempre idealizada por el poeta-, el goce de los enamorados, su dolor insufrible, las querellas de amantes despechados, los desdenes, los celos, los engaños, las traiciones, ...; todo ello envuelto en la típica retórica renacentista de violentas antítesis, adjetivación deslumbrante, imágenes míticas y una visión panteísta de la naturaleza.

Una hora y pico que se hizo corta a un público entregado que interrumpió numerosas veces la representación con sus aplausos, embelesado, sin duda, rendido a la exquisita sensibilidad artística de unos intérpretes de excepción, soprano e instrumentistas, que transitan del tono delicado y sentimental a la expresión violenta de las pasiones, del dolor intenso de la soledad a la gratitud de un corazón generoso o a la alegría jocunda de la sátira. Y dialogando con ellos, la palabra honda y fluida de Francisco Rojas portadora de la reflexión serena y meditada o de la queja doliente del alma despechada por los desvíos de Eros, Ese negro dios al que adoramos.

Gordon Craig.