El 2 de enero se acerca. Poco queda ya. El año pasado por estas fechas teníamos todo preparado para embarcarnos en un boeing rumbo a tierras africanas. La aventura, lo desconocido, pero también un montón de gente extraordinaria por conocer nos esperaba.
Ahora que estamos a punto de cumplir el primer aniversario de nuestra primera experiencia africana, los recuerdos empiezan a aflorar, los rostros, los momentos especiales, las situaciones que nos hicieron no parar de reír, todo lo que convirtió un simple viaje de trabajo en una experiencia inolvidable.
Estas fechas, las Navidades, tan propicias para rememorar lo acontecido en el año que se está terminando, esta vez no han sido la causa de que vuelva a mi memoria Kenia. Esta mañana cuando iba a trabajar en Barajas me he cruzado en un abandonado y oscuro pasillo, colgado, con un cuadro, una lámina enmarcada de un cartel publicitario clásico, de allá por los años setenta, de una conocida línea aérea española. Se trataba de un dibujo de un guepardo, altivo, elegante, orgulloso, mirando al frente sobre un fondo que intentaba representarlas interminables llanuras de la sabana africana, con su hierbas altas y sus acacias y espinos solitarios. Rotulado en negro se podía leer Kenia.
Una vez más me rodea la nostalgia, la morriña como tan bien definen esta sensación los gallegos. Recuerdos y más recuerdos se agolpan dentro de mi cabeza, todos ellos quieren salir, ver la luz de nuevo. Todavía está muy reciente la experiencia vivida, sentida, disfrutada al máximo, pero aunque el tiempo pase creo que la emoción que me sobresalta cada vez que rememoro esos días nunca desaparecerá. Lo presiento y tengo la certeza de que puedo afirmar que así va a ser.
Larga vida “keniatas” ¡Qué nos quiten lo bailado! Felices Fiestas a todos y que 2006 nos depare un año tan extraordinario como el pasado.
PD Queridos Reyes Magos: ¡por qué no otra salida como la keniata el año que viene? Yo me lo pido.
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jueves, diciembre 29, 2005
sábado, noviembre 19, 2005
VIAJES. Kenia en el recuerdo 1.
Se acerca la fecha. Es algo que irremediablemente hace retorcerse a mi estómago. La emoción me conmueve otra vez. Todos los poros de mi cuerpo transpiran de otra manera. Cientos de recuerdos no paran de chocar entre si dentro de mi cabeza, todos quieren ver la luz de nuevo, aunque sólo sea unas centésimas de segundo. Mil imágenes se agolpan una tras otra en mi retina ya humedecida.
Se va a cumplir el primer aniversario de nuestra salida hacia lo desconocido, hacia ese paradisiaco lugar del ecuador africano llamado Kenia. Un 2 de enero a una hora intempestiva, todos, nerviosos, nos agolpábamos en la terminal de salidas internacionales de Madrid Barajas. Destino: Nairobi, vía Amsterdam.

Habitación L31, Voi WildLife Lodge. Un despertador rompe el amanecer, un segundo le hace coro unos minutos después. “African breakfast”, la mejor comida de todo el día. Redacción: no llegan cintas. Bombas en la pileta del “spa”. De puta madre “my friend”, una cerveza bien fría “please”, que ya es hora. Más bombas: el entrenamiento diario del Amore E Vita, ¿para cuando esa etapa compañeros? Hoy toca cocido madrileño en la ciénaga de los de Rete, ¡por Dios que calores!, pero repito una vez más porque esta morcilla está de muerte. Siesta, siesta. Otra vez el maldito despertador. Reunión de “reality”, maldita su hora, ojos entrecerrados, bostezos, Pocholo: “pocho, siete, siete, pocho”. Cena, noche cerrada, territorio del “anopheles” maldito, la “bicha” acecha traicionera. Bond 7, whisky local, ¿por qué siempre falta una botella? ¡Más hielo, más hielo!. No me quiero acostar. Mañana control.
Los “made in Spain” toman posesión de la sábana del Tsavo. El rugido del Bedford rompe el eterno silencio del reino de lo salvaje. Control de campamento: Masai, Samburu. Cámara 10, giramos a la izquierda y vamos abriendo el plano para cubrir la llegada de los concursantes, en 10 segundos grabando, ¿todo ok? Vamos allá, 10, 9, 8, ... Estamos grabando. “Ranger”, ¡busquen a Pocholo, otra vez anda solo! No es calvo, tiene el pelo largo y un mal genio de cuidado. “Yes, bwana, a coke for me, please?” ¡Son las ocho de la mañana!!!!!!!! África siempre será África. Control para Joaquín, control para redacción, ¿hay alguien ahí?, joder no llega la comida. 45 grados a la sombra, a dormirla. Volvemos a casa.
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+ Imagen: “El Índico cegador”.
Se va a cumplir el primer aniversario de nuestra salida hacia lo desconocido, hacia ese paradisiaco lugar del ecuador africano llamado Kenia. Un 2 de enero a una hora intempestiva, todos, nerviosos, nos agolpábamos en la terminal de salidas internacionales de Madrid Barajas. Destino: Nairobi, vía Amsterdam.

Habitación L31, Voi WildLife Lodge. Un despertador rompe el amanecer, un segundo le hace coro unos minutos después. “African breakfast”, la mejor comida de todo el día. Redacción: no llegan cintas. Bombas en la pileta del “spa”. De puta madre “my friend”, una cerveza bien fría “please”, que ya es hora. Más bombas: el entrenamiento diario del Amore E Vita, ¿para cuando esa etapa compañeros? Hoy toca cocido madrileño en la ciénaga de los de Rete, ¡por Dios que calores!, pero repito una vez más porque esta morcilla está de muerte. Siesta, siesta. Otra vez el maldito despertador. Reunión de “reality”, maldita su hora, ojos entrecerrados, bostezos, Pocholo: “pocho, siete, siete, pocho”. Cena, noche cerrada, territorio del “anopheles” maldito, la “bicha” acecha traicionera. Bond 7, whisky local, ¿por qué siempre falta una botella? ¡Más hielo, más hielo!. No me quiero acostar. Mañana control.
Los “made in Spain” toman posesión de la sábana del Tsavo. El rugido del Bedford rompe el eterno silencio del reino de lo salvaje. Control de campamento: Masai, Samburu. Cámara 10, giramos a la izquierda y vamos abriendo el plano para cubrir la llegada de los concursantes, en 10 segundos grabando, ¿todo ok? Vamos allá, 10, 9, 8, ... Estamos grabando. “Ranger”, ¡busquen a Pocholo, otra vez anda solo! No es calvo, tiene el pelo largo y un mal genio de cuidado. “Yes, bwana, a coke for me, please?” ¡Son las ocho de la mañana!!!!!!!! África siempre será África. Control para Joaquín, control para redacción, ¿hay alguien ahí?, joder no llega la comida. 45 grados a la sombra, a dormirla. Volvemos a casa.
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+ Imagen: “El Índico cegador”.
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VIAJES. Kenia en el recuerdo 2.
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Día libre. Atanás, cabrón, nunca olvidaremos tu nombre, ni tu forma de conducir. “Matatu” en marcha dirección Mombasa City. “Welcome – Karibu”. El inmenso y cegador Océano Índico de la primera vez quedará grabado para siempre en nuestras retinas. “Pirates Restaurant”, la primera langosta. Más champán, que no cava, ¡papuchi, papuchi! Todo vale para festejar la primera noticia que nos llegaba de Ainara, reina de la sábana. Vuelta a Voi. Noche traicionera africana rodeada de gritos en las cunetas de sombras tenebrosas tras hogueras humeantes que crepitan sin cesar.
Noche de gala. Poblado Masai. Control Retevisión: “Hello, trasmision from Kenia”. London’s Control: “go, go, ok”. El “transponder” pega el latigazo, se hace el milagro, cientos de telespectadores reciben la señal en sus casas a miles de kilómetros. Es hora de unos brindis, Bond 7 por doquier. Hasta el fin de la noche: “don’t disturb. People sleeping”.

¡Por el trakas Zaorejas!, ¡no me jodas!, ¡por el trakas! ¿Vienes a descargar el “pen (drive)” a mi habitación? ¡Qué sudores! Pumuki interrumpe su lectura por un tiempo indefinido, Panini no encuentra sus gafas, la perplejidad lo rodea hasta el fin de sus días. Se rompió la magia de la tarde de piscina. Otra vez el Amore E Vita, malditos sean. Siempre son los mismos, no respetan ni una comida, siempre hay risas y cachondeo en su mesa, y ahora esto. Envidia endiablada.
Arde la Torre Windsor en España. Colapso invernal por un temporal de nieve en casa. ¡Quememos nosotros la noche africana! Fiesta en el Lion Hill Restaurant. Quiero más alcohol. Sólo queda absenta bwana. Me beberé hasta lo que haya en el botiquín. ¡De este overland no nos moverán! ¡Indurain, Indurain! Voi Eslava, la disco de moda, invadida por una noche por el Amore. Orgía interminable.
80 días, con 80 noches que llegan a su fin. De nuevo ocho horas de vuelo, tras una jornada eterna en un camión de safari. Lágrimas cálidas de adiós con unos y de reencuentro con otros, otra vez en Madrid. ¡A chuparla!, ¡a chuparla! Hasta siempre.
Por esos miles de momentos inolvidables que me habéis regalado. Para ese Amore E Vita, que se dejó la piel en tierras extrañas, pero ya amigas para siempre. Para: Aracely, Joana, Inma, Paco, Juanma, Pedro, Pablo, Carlos. Mis compañeros del Amore E Vita. Y para el resto del magnífico equipo de Aventura en África. Y para los muchos amigos que se quedaron en Voi. Para todos, de corazón.
+ Imagen: “Anopheles, derribado”.
Día libre. Atanás, cabrón, nunca olvidaremos tu nombre, ni tu forma de conducir. “Matatu” en marcha dirección Mombasa City. “Welcome – Karibu”. El inmenso y cegador Océano Índico de la primera vez quedará grabado para siempre en nuestras retinas. “Pirates Restaurant”, la primera langosta. Más champán, que no cava, ¡papuchi, papuchi! Todo vale para festejar la primera noticia que nos llegaba de Ainara, reina de la sábana. Vuelta a Voi. Noche traicionera africana rodeada de gritos en las cunetas de sombras tenebrosas tras hogueras humeantes que crepitan sin cesar.
Noche de gala. Poblado Masai. Control Retevisión: “Hello, trasmision from Kenia”. London’s Control: “go, go, ok”. El “transponder” pega el latigazo, se hace el milagro, cientos de telespectadores reciben la señal en sus casas a miles de kilómetros. Es hora de unos brindis, Bond 7 por doquier. Hasta el fin de la noche: “don’t disturb. People sleeping”.

¡Por el trakas Zaorejas!, ¡no me jodas!, ¡por el trakas! ¿Vienes a descargar el “pen (drive)” a mi habitación? ¡Qué sudores! Pumuki interrumpe su lectura por un tiempo indefinido, Panini no encuentra sus gafas, la perplejidad lo rodea hasta el fin de sus días. Se rompió la magia de la tarde de piscina. Otra vez el Amore E Vita, malditos sean. Siempre son los mismos, no respetan ni una comida, siempre hay risas y cachondeo en su mesa, y ahora esto. Envidia endiablada.
Arde la Torre Windsor en España. Colapso invernal por un temporal de nieve en casa. ¡Quememos nosotros la noche africana! Fiesta en el Lion Hill Restaurant. Quiero más alcohol. Sólo queda absenta bwana. Me beberé hasta lo que haya en el botiquín. ¡De este overland no nos moverán! ¡Indurain, Indurain! Voi Eslava, la disco de moda, invadida por una noche por el Amore. Orgía interminable.
80 días, con 80 noches que llegan a su fin. De nuevo ocho horas de vuelo, tras una jornada eterna en un camión de safari. Lágrimas cálidas de adiós con unos y de reencuentro con otros, otra vez en Madrid. ¡A chuparla!, ¡a chuparla! Hasta siempre.
Por esos miles de momentos inolvidables que me habéis regalado. Para ese Amore E Vita, que se dejó la piel en tierras extrañas, pero ya amigas para siempre. Para: Aracely, Joana, Inma, Paco, Juanma, Pedro, Pablo, Carlos. Mis compañeros del Amore E Vita. Y para el resto del magnífico equipo de Aventura en África. Y para los muchos amigos que se quedaron en Voi. Para todos, de corazón.
+ Imagen: “Anopheles, derribado”.
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