El pasado 15 de octubre asistí al concierto de los escoceses Teenage Fan Club en Guadalajara. Fui acompañado de unos fieles amigos, melómanos sin remedio, una vez más, los mismos con los que recorro toda la geografía de la Península en busca de buena música en directo.
Dos pequeños apuntes:
El lugar: ¿por qué un concierto como el de TFC se celebra en un teatro, con butacas, y con una acústica horrorosa? ¿No hay nadie de producción que esté atento a lo que necesitan los artistas?, ¿qué pasó cuando se pidió que se encendieran todas las luces de la sala, y la luz no se hizo?
El público: ¿por qué el público de Guadalajara, anodino, desinteresado, joven pero excesivamente frío e insustancial, no sabe lo que es un concierto pop? ¿por qué los espectadores se mantuvieron sentados en sus butacas cuando una parte del aforo se levantó para disfrutar intensamente de la magia de TFC, o es que tampoco se dieron cuenta de que Gerard Love y Norman Blake no paraban de hacer insinuaciones para que levantaran su cansinos traseros de los asientos?
Julio Marian gracias por intentarlo cada año. Para los que se quedaron con las ganas: el próximo día 2 de noviembre en la Sala Divino Aqualung, el concierto de verdad.
Una gran crónica de un amigo: Sir Hannofer.