El viernes pasado me dijeron que un amigo se marcha a África. Y me entró algo por dentro que es difícil de explicar y muy complicado de comprender por alguien que no sabe lo que es en realidad el continente negro porque no le ha tomado el pulso a África. Y por si esto fuera poco, hoy he visto “El jardinero fiel” de Fernando Meirelles y ha habido un par de momentos en que las lágrimas han vuelto a recorrer mis mejillas. La película nos cuenta como una joven, Tessa, casada con un diplomático británico, pierde su vida en el norte de Kenia al intentar denunciar como las empresas farmacéuticas apoyadas por los corruptos gobiernos africanos, utilizan a la población como conejillos de indias para experimentar con sus nuevos medicamentos.

Pero, también me pregunto por qué somos tan hipócritas, por qué seguimos mirando hacia otro lado. ¿Por qué nos hemos convertido en una sociedad tan acomodaticia y tan cobarde?